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Se conoce hoy si lo declaran culpable o inocente a Bernardi

Hoy a las 12.30 se dará a conocer la sentencia contra el ex juez Juan Bernardi y Julio Antueque por el Tribunal integrado por los jueces Ariel Gallinger, Carlos Mussi e Ignacio Gandolfi.

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El Fiscal de Cámara, Hernán Trejo solicitó para el ex juez Juan Antonio Bernardi, cinco años de prisión por considerarlo que promovió la corrupción de menores y 14 años de prisión para Julio César Antueque por considerarlo facilitador de actos de corrupción de menores y de la prostitución.

Para determinar la pena tuvo en cuenta la especificidad de cada uno de los delitos y los agravantes y atenuantes que le corresponden a los imputados, entre ellos los antecedentes penales previos.

Trejo basó en los testimonios de dos menores (tomados bajo el sistema de Cámaras Gesell), la principal carga probatoria contra los hombres. En dichas declaraciones, las adolescentes reconocieron la situación de corrupción que sufrió C. T., víctima directa de los hechos juzgados.

Una de ellas confirmó que el Chaca (apodo de Julio Antueque) conseguía números de hombres para que se prostituya junto a C. T.. Fue la propia C. quien le contó que se prostituía “con el juez, en su casa de la chacra”. Dijo además que, aunque con Antueque quisieron llevarla allí, prefirió no meterse: “Tenía miedo porque tenía mucho poder”.

“A C. T. le dieron plata para prostituirse con Juan, el juez. La plata se la dio personalmente él, yo lo vi”; dijo la otra menor. Ambas hicieron referencia al Chaca como nexo entre ellas y Bernardi y, las dos, manifestaron su miedo de hablar. Una de ellas confirmó incluso, haber recibido amenazas por parte de Bernardi.

Asimismo, tanto la madre como la pareja de la víctima acreditaron el vínculo de amistad de todas las menores que fueron mencionadas una y otra vez en el debate. El joven destacó la amistad entre su pareja y Antueque y dijo que ella misma le reconoció haber ido “a la chacra del juez”.

La madre de la víctima, en tanto, habló del miedo de su hija “porque el juez la mande a matar”. Esta versión se sustenta con un testimonio de una psicóloga perteneciente al Programa Nacional de Trata, Jorgelina Gonzalvez, a quien C. le dijo: “Si por robar, a mi hermano le dieron diez años, cuántos le tienen que dar a él”.

Lo mismos sostuvo a su turno una funcionaria de Promoción Familiar, María del Carmen Donadío, a quien C. T. le contó que “quería cambiar de vida porque ejercía la prostitución con los viejos”. En esa misma charla, ante la pregunta acerca de la identidad de los hombres, la adolescente dijo “no le puedo decir, pero hay un juez y gente de acá” (en referencia a la cartera provincial).

En este sentido, Trejo expresó: “Han prestado declaración en este debate de una u otro forma 40 testigos (sumando los incorporados por lectura y las cámaras Gesell de dos menores de edad): 36 de estos 40 testimonios hablan de prostitución, vulnerabilidad, adicciones y 20 en forma directa o indirecta hablan del miedo: el hilo conductor de este debate”.

En su alegato, el Fiscal de Cámara se detuvo en explicar que los testimonios obtenidos en el marco del juicio tenían al miedo como denominador común. Marcó, no obstante, una diferencia: “Las víctimas de estos delitos no sólo tienen miedo, sino que en el contexto de vulnerabilidad en el que viven, naturalizan las situaciones, no se sienten tales”. Esa afirmación fue sostenida en el juicio por diversas profesionales que se entrevistaron con ellas, entre otras las pertenecientes a la Fundación María de los Angeles, creada por Susana Trimarco.

Asimismo, hizo mención a que los operadores del Centro comunitario donde la víctima conoció a Antueque: “Sospechosamente tocaron el tema con mucha liviandad”. Cabe recordar que en el marco del debate, uno de ellos fue acusado por el Fiscal de falso testimonio.

Trejo dudó reiteradamente de la “versión oficial” del asado contada por Bernardi y recordó que, de los 40 testimonios escuchados, todos dan cuenta de una u otra forma que la situación trascendió este “asado express de dos horas”.

Incluso destacó las palabras de una amiga de la víctima que ubica a Bernardi en su chacra, en medio de un grupo de adolescentes que tomaban alcohol y consumían sustancias, junto a Julio Antueque. Se trata de otra noche, contraponiendo así aquella versión. En relación a esto se preguntó además, por qué gran parte de los asistentes del asado pidieron declarar sin la presencia de los imputados, “si sólo fueron a comer un simple asado, de qué tenían miedo”.

Trejo habló además de la figura de corrupción, destacando la particularidad que tienen los delitos contra la integridad sexual, en los que las víctimas ponen en juego su intimidad y no cuentan todo. Por ellos, dijo “más allá de las pruebas directas o indirectas hay que considerar indicios que concatenados tienen carácter de carga probatoria”.

“C., tal como lo expresó la Oficina de Atención a la Victima, se sentó acá y con miedo repitió la versión del ‘asado express’, sin embargo, a pesar de su silencio, fue dejando migajas de prueba, pequeñas señales en diferentes personas que apuntan a lo mismo. Se pretendió hacer ver que no había nada, sin embargo desde distintos lugares surge que Bernardi corrompía y Antueque facilitaba”, finalizó.

¿Qué dijo la defensa pública?
Luego de un minucioso detalle de cuáles fueron los testigos que pudieron complicar al ex Juez, a cargo de su Defensor Manuel Maza, quien desestimó la acusación y confió en que su cliente será sobreseido, tuvo lugar el alegato del Defensor oficial Pedro Vega, quien solicitó la absolución de Julio Antueque al considerar que, si no existe delito que incrimine al juez, tampoco aquel que incrimine a su defendido.

“Si C. T. no tuvo relaciones sexuales con Bernardi, mi defendido no pudo haber facilitado algo que no ocurrió”, explicó.

Según Vega, el Ministerio Público Fiscal “debía acreditar que existió corrupción y facilitamiento de la prostitución en al menos dos oportunidades, en una chacra determinada y por parte de dos imputados hacia una víctima menor de edad. Salvo la edad, nada pudo probarse”.

Luego de agrupar a los diferentes testigos que pasaron por las seis jornadas de debate, en cuanto a su relación con la víctima, destacó que “nunca nadie habló de Antueque como facilitador de la prostitución”.

Hizo referencia a los informes psicológicos de su defendido que lo muestran como una persona que no genera riesgos para sí ni para terceros y cuestionó la credibilidad de ciertos testimonios dando datos precisos que sustentaban tal duda. Finalmente, solicitó al igual que la defensa de Bernardi que lo precedió en su alegato, la absolución de su defendido y su inmediata liberación.





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