Las balas no dejan en paz a vecinos de distintas barriadas de Viedma
Los disparos no dejan de retumbar, ni mucho menos atemorizar, a los vecinos del 30 de marzo y 22 de abril.


Este domingo obligaron a que la mayoría de las familias buscara el lugar más seguro de la vivienda para refugiarse y evitar dolores irreparables.
Para el pesar basta con recordar lo ocurrido con Jonathan Caracciolo, el joven de 29 años que fue asesinado en la noche del cuatro de julio del año pasado cuando fue a comprar pan sin imaginar que a unas cuadras se desataría un tiroteo y que una de esas balas le quitaría la vida.
En la noche de este domingo otra vez los disparos sembrando riesgos. Esta vez se iniciaron en la 14 y 29 del 22 de Abril.
Según los vecinos, todo comenzó pasadas las 21y de acuerdo a los rumores el intercambio de balazos se habría iniciado luego que una mujer fuera alcanzada por una bala por motivos, hasta el momento desconocidos.

Los disparos continuaron a la distancia generando el pánico entre los vecinos que se vieron obligados al encierro. Las balas le ganaron al calor sofocante.
Frente a la experiencia y la escasa protección, para muchas familias los atardeceres encienden las alertas. Por las dudas, pero el riesgo –lamentablemente- es parte de la realidad que allí se vive.
Los estampidos fueron cada vez más frecuentes hasta que pasadas las 23 un vehículo que estaba estacionado fue blanco de impactos que para una primera mirada policial se trataba de piedrazos. En cambio, para los damnificados los agujeros que quedaron como huellas tenían olor a pólvora y decidieron presentar la denuncia ante la comisaría del barrio.
Lamentaron que, en un principio, hubo resistencia policial para tomarla pero cuando los propietarios del vehículo insistieron advirtiendo que de lo contrario concurrían a la Fiscalía, la denuncia tomó cuerpo.
Según pudo constatar este medio en la Justicia fueron recibidas dos denuncias. Una el lunes y la otra el fin de semana sólo por abuso de armas, entendiéndose por ello disparos al aire sin ninguna persona lesionada.
Los seguros no cubren daños por balazos pero lo que es peor es la sensación de inseguridad y desprotección de los vecinos. La gran mayoría son trabajadores que con enorme esfuerzo logró el techo propio pero no descartan retroceder por una vida tranquila como todos merecen.
Los elevados costos de los alquileres son un impedimento en los tiempos que corren pero no dejan de ser una opción mientras se esperan respuestas de quienes fueron elegidos para representarlos y velar por el bien común de todos.
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