Imprudencia, dolor y pedido de justicia por esas tres vidas que ya no están
En medio de un profundo silencio interrumpido por el llanto del dolor irreparable y los abrazos en busca de consuelo terminó el juicio en busca de justicia por las tres vidas que se perdieron en un hecho de tránsito.


La Fiscalía y querella pidieron al Tribunal que Liliana Padilla Ibañez sea declarada culpable por lo ocurrido en la noche del 17 de marzo pasado sobre la ruta nacional 250, poco antes de llegar a la rotonda que desvía la circulación hacia San Antonio Oeste, en dirección a Viedma. El violento impacto provocó la muerte de dos hermanos y la abuela de ambos.
En tanto el abogado particular de la imputada pidió su absolución.
El Tribunal integrado por los jueces Guillermo Bustamante, Carlos Reussi y Marcelo Alvarez darán a conocer el veredicto el próximo miércoles 18.
En la jornada de hoy –la última de este juicio- Padilla pidió hablar dos veces. Primero para explicar que desde hace tiempo padece presbicia (pérdida de la capacidad de los ojos de enfocarse en los objetos cercanos) y en segundo lugar para pedir perdón a la familia de las víctimas. “No hay palabras. Lo siento desde el fondo de mi corazón”.
El último testigo del juicio fue Guido Llevara, un productor de hortalizas de Guardia Mitre, que auxilió a Padilla tras ocurrido el hecho de tránsito. La fue a buscar tras recibir un llamado de la imputada pidiéndole ayuda. Recordó que la encontró a la orilla de la banquina en medio de la oscuridad y a unos metros donde se observaban unos vehículos que habían parado para auxiliar a las víctimas de la Duster.

La llevó hasta el departamento que ella alquilaba en Conesa, detallando que en el tránsito hasta allí Padilla hizo varios llamados pero no recordó que alguno haya sido para llamar a la Policía o la ambulancia y avisar sobre el hecho.
“SE FUE SIN AYUDAR A LAS VICTIMAS”
Para la fiscal Yanina Estela Pasarelli en este juicio se logró demostrar cada punto de imputación contra Padilla, desde la mecánica del hecho hasta su intento de fuga.
Planteó como agravantes haber conducido en estado de ebriedad y de noche, sin cuidado, sin conservar el dominio de su camioneta hasta invadir el carril contrario de su sentido de circulación, irse sin socorrer a las víctimas, utilizar el celular para grabar al menos cinco videos y enviar mensajes mientras manejaba, por culpa temeraria y por la cantidad de víctimas fatales que provocó con su accionar. “El contexto de los hechos hablan por sí solos”, señaló al enfatizar que las pruebas reunidas son suficientes para “sostener la calificación y que se la declare responsable en calidad de autora”.
Estela Pasarelli se manifestó sorprendida que ahora la imputada señale su problema de visión presentándose por primera vez con anteojos. Destacó la cantidad de llamadas que realizó la mujer después del hecho “para que la fueran a buscar pero ninguna para pedir ayuda para los demás, a pesar de escuchar los pedidos desesperados de Fabián Andrade, el conductor de la Duster que perdió a sus dos hijos y a su madre”.
Descartó que Padilla haya sido encandilada como dijo, teniendo en cuenta que el lugar donde se produjo el hecho lo hace materialmente imposible porque al inicio de la curva ya había invadido el carril contrario mordiendo la banquina.
“IMPRUDENCIA QUE SE LLEVO TRES VIDAS”
Damián Torres en representación de la familia de las víctimas inició su alegato haciendo referencia al significado de los vértices de las estrellas amarillas sobre las rutas marcando que allí se perdió una vida por un hecho de tránsito: memoria, educación, prevención, sanción con fuerza y justicia.
En ese marco sostuvo que este hecho se pudo evitar sino hubiera sido por “la imprudencia de Padilla, su negligencia y el desprecio por la vida de los demás”.
Tras destacar que este caso incluye todos los agravantes contemplados en la legislación añadió que nada le impidió a la imputada dirigir sus acciones. “Irse del lugar fue siempre su conducta, incluso al día siguiente del hecho”.
También alegó sobre la falta de auxilio de parte de la mujer a quien “nunca pasó por su cabeza ayudar a sabiendas que alguien gritaba. Que había gente viva”.
Admitió que Padilla no se sentó a manejar queriendo el resultado pero “era consciente del riesgo” de tomar alcohol y luego conducir, encuadrando esta actitud como culpa temeraria.
Pidió que la mujer sea declarada responsable por el hecho y la calificación legal imputada y que “por primera vez Padilla se aprenda el nombre de las vidas que ya no están más”.
ABSOLUCION
Juan Pablo Merlo, defensor particular de la conductora pidió la absolución de Liliana Padilla al fundamentar que tras este hecho de tránsito “la vida cambió para todos”.
Consideró que “esta tragedia no debe buscar responsables sino factores internos y externos sin intención ni culpa temeraria de parte de mi defendida que también es una víctima que sufre pesadillas e insomnio”.
Graficó que enfrentar este proceso “ha sido devastador”, reiterando que la imputada “jamás tuvo la intención de matar a nadie”. Adjudicó la fuga del lugar y la no respuesta a los pedidos desesperados de ayuda de Andrade al contexto de violencia vividos por la imputada en su infancia y madurez.
Merlo planteó irregularidades en el manejo de la extracción de sangre para el análisis de alcoholemia que le dio positivo a su defendida. Respecto de la fuga sostuvo que “no huyó por no responsabilizarse sino por miedo” a esa grito varonil que pedía ayuda pero, según la defensa, le remitía a la mujer momentos de violencia del pasado.
En ese marco la defensa pidió al Tribunal la absolución de Padilla.
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