Faltó conocimiento del Jurado, para el inexplicable veredicto a favor de quién confesó haber asesinado a otra persona?

El mismo imputado admitió que mató a su vecino, pero quedó absuelto. Qué pasó?, por qué el jurado popular no pudo juntar los votos necesarios para condenarlo?

8 de diciembre de 2024·7 min de lectura
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Faltó conocimiento del Jurado, para el inexplicable veredicto a favor de quién confesó haber asesinado a otra persona?
Faltó conocimiento del Jurado, para el inexplicable veredicto a favor de quién confesó haber asesinado a otra persona?

Eduardo Morello autor del crimen

Insólito
En la madrugada del miércoles 4 el jurado popular no logró los 10 votos que requiere la Ley para declarar culpable o inocente a un imputado. No se reunió esa cantidad de voluntades y por esta razón el imputado quedó absuelto.

Se trata de Eduardo Morello, quien llegó a juicio por jurados bajo la imputación de “homicidio agravado por el uso de arma de fuego y por odio hacia una nacionalidad”, hecho del que resultó víctima Beimar Llanos Condorí el 7 de agosto de 2023 en una chacra de Conesa.

Además se lo acusó de “amenaza agravada por ser cometida con un arma de fuego” contra el hijo del desafortunado hombre, un adolescente que vio morir a su padre producto del disparo que le gatilló con su escopeta Morello.

Aquella madrugada el jurado declaró culpable al imputado por este último delito pero no logró reunir los votos que requiere la Ley por el homicidio, el hecho más grave, quedando por esta razón absuelto el acusado.

AUTOR Y DEFENSA ADMITIERON EL CRIMEN

En la audiencia, el mismo Morello admitió que disparó contra Llanos Condorí provocándole la muerte y su abogado defensor sostuvo que su representado debía cumplir la pena por el hecho cometido pero pidió a los integrantes del jurado que no incluyeran el agravante de “odio por nacionalidad” como solicitó la fiscalía y que, en cambio, calificaran el hecho como “homicidio en un exceso de legítima defensa”. Por ninguna de estas opciones fueron reunidos los 10 votos necesarios.

Damian Torres, defensor particular de Eduardo Morello

Ante este resultado nadie podía creer lo que sucedía y a juzgar por las expresiones de sus rostros ni los integrantes del jurado para quienes la absolución –derivada de ese estancamiento del que no pudieron salir- fue una sorpresa.

Esto está fijado en la Ley pero, al parecer, no lo habrían entendido en esa dimensión los integrantes del jurado.

Si nadie podía entender este final, mucho menos la esposa, hermana y sobrina de la víctima que no pudieron evitar el dolor y las lágrimas al corroborar que no habrá justicia para ese hombre emprendedor, padre de tres hijos que tenía sueños y proyectos.

INEXPLICABLE VEREDICTO

¿Faltó conocimiento, una explicación más adecuada, sumar días de audiencias para evitar tantas horas de información técnica y desconocida como lo que ocurrió en estos tres días?.

Si tan pocas jornadas de audiencia están vinculadas a una razón presupuestaria de la Justicia es necesaria una revisión urgente y poner en la balanza que simboliza a este Poder el peso de la prioridad: juicios con escasa extensión para ahorrar gastos o respuestas populares que hagan justicia en hechos tan graves como la pérdida violenta de una vida.

Es un interrogante que deberá ser analizado para que esto no vuelva a ocurrir porque una persona fue asesinada y el autor del disparo que hasta describió como lo efectuó quedó absuelto.

Tanto la Fiscalía como la Querella hicieron reserva de impugnación. Entendieron que el jurado no compendió las consecuencias del estancamiento, que implicaba la absolución. Explicaron que el resultado es incluso menos gravoso que el pedido que había formulado la defensa.

ALEGATOS DE CLAUSURA

Para el fiscal Jefe, Juan Pedro Peralta, en el juicio quedó acreditado que en la mañana del 7 de agosto de 2023 en una chacra de Conesa “mediando odio hacia la nacionalidad Eduardo Morello mató a Beimar Lanos Condorí con una escopeta” con la que luego amenazó al hijo de la víctima apuntándolo con la misma arma cuando el adolescente fue a la camioneta a buscar un botiquín para auxiliar a su padre herido.

De izquierda a derecha fiscales: Juan Pedro Peralta, José Chirinos y Sofia Lento.

Tras destacar que la escopeta estaba cargada al momento de ser secuestrada por la Policía pidió al jurado que declare culpable a Morello de la acusación sostenida por la Fiscalía de “homicidio agravado por el uso de arma de fuego y odio por la nacionalidad”, así como el de “amenazas agravadas por el uso de un arma de fuego”.

Ponderó como pruebas los dichos del nene de 13 años en Cámara Gessell, quien a pesar de que le mataron a su papá un mes después detalló lo sucedido como único testigo presencial del hecho.

Consideró la reacción de Llanos sumamente medida ante las actitudes de Morello previas al disparo como estar filmando a la víctima y a su hijo mientras trabajaban en el predio que el desafortunado hombre le había comprado al imputado, aledaño a la chacra de éste.

Recordó que el niño dijo que en ese momento el acusado “disparó en silencio y se fue”, concluyendo Peralta que Morello salió de su casa con la escopeta cargada “dispuesto a hacer lo que hizo además en una publicación en las redes se despidió con un mensaje. O sea sabía lo que iba a hacer”.

Descartó un posible ataque de parte de la víctima antes del disparo, teniendo en cuenta lo señalado por el adolescente en relación a que su padre le gritó a Morello “pará pará con las manos en alto sin sostener ninguna herramienta” al tiempo que se escuchó el estampido del disparo.

En base a las pericias, el fiscal sostuvo que Morello comprendió lo que hacía, descartó un exceso en legítima defensa y relacionó la denuncia por amenazas elevada por el imputado contra la víctima días antes del hecho al pedido de Llanos para que firmara la escritura por la venta del terreno.

Peralta se manifestó convencido que Morello mató a Beimar porque era boliviano, destacando el menosprecio demostrado en publicaciones en redes contra esa nacionalidad con calificativos como “bolivianos de mierda”, “que raza de mierda habría que deportarlos a todos”. “son plagas”, entre otros.

“NO QUIERO ECHAR MAS LEÑA AL FUEGO”

Por su parte Santiago Güenumil como abogado querellante que representa a la familia de la víctima también pidió a los miembros del jurado que declaren culpable al imputado.

Abogado querellante Santiago Guenumil

Subrayó el carácter conciliador y prudente de Beimar Llanos que lo único que buscaba era mejorar la calidad de vida de su familia que para ese entonces vivía en un colectivo “gastando todo de sí para dar un mejor bienestar para sus hijos. Un verdadero emprendedor”.

EXCESO EN LA LEGITIMA DEFENSA

El abogado Damián Torres como defensor particular de Eduardo Morello negó que el imputado haya causado la muerte de Llanos por odio a la nacionalidad de la víctima.

Sostuvo que si hubiera existido ese desprecio no le hubiera vendido parte de su chacra a la cooperativa conformada por varios bolivianos incluida la víctima.

Tras señalar que la Fiscalía no pudo demostrar esa condición pidió a los miembros del jurado que analicen lo ocurrido en el contexto previo generado por el conflicto de aquella compra venta. Sostuvo que Morello tiene que pagar por el homicidio cometido pero sin el agravante de odio por nacionalidad que “no se pudo probar”.

Criticó a la Justicia por no haber actuado ante la denuncia de su defendido dás antes del hecho y que aquel 7 de agosto Llanos le estaba cortando la luz a Morello, a quien “intentó agredir con una pala”.

En ese contexto consideró que existió una agresión de parte de la víctima “no sólo contra los bienes sino la vida de Morello que tuvo miedo y se defendió de una manera desproporcionada. Fue una tragedia”.

“TODO HORRIBLE”

Por primera vez desde el homicidio ocurrido el 7 de agosto de 2023 fue escuchado en la Justicia el imputado Eduardo Morello.

El autor del homicidio

Ante preguntas de su abogado primero habló de sus trabajos, estudios, su forma de dirigirse a las personas haciéndolo en los mismos términos ante el jurado, la buena relación que tuvo en un principio con Beimar Llanos y los cambios posteriores.

Relató lo sucedido aquella mañana hasta con los movimientos corporales realizados para tomar la escopeta y tirar. “Le apunté a la pierna pero el culatazo desvió la dirección”.

Tomó varias veces agua como para calmar su nerviosismo y, tal vez, evitar quebrarse repitiendo pequeños golpes con las palmas de sus manos en la mesa para confirmar que además de la Policía llamó a la ambulancia para que auxiliaran a la víctima.

“Yo estaba asustado por todo”, dijo y volvió a tomar agua. “Hay que pensar. Todo horrible. El peor desenlace posible” fue su respuesta ante otra consulta de la defensa, mientras la esposa, hermana y sobrina de la víctima no podían evitar el llanto sentadas en la primera fila del público.

EL VEREDICTO DEL JURADO POPULAR:


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