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Condenaron a todos los imputados por el caso Dato a 13 y 19 años de prisión

La Sala A de la Cámara en lo Criminal de Viedma,condenó a Nicolás Rubén Quintero, Angel David León Belmar y Fernando Javier Busto, a la pena de diecinueve (19) años de prisión efectiva e inhabilitación especial para portar armas de fuego por el doble de tiempo de la condena, accesorias legales y costas, por considerarlos

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La Sala A de la Cámara en lo Criminal de Viedma,condenó a Nicolás Rubén Quintero, Angel David León Belmar y Fernando Javier Busto, a la pena de diecinueve (19) años de prisión efectiva e inhabilitación especial para portar armas de fuego por el doble de tiempo de la condena, accesorias legales y costas, por considerarlos coautores penalmente responsables por el delito de homicidio en grado de tentativa, robo doblemente calificado por acometimiento con el uso de arma de fuego y por haber sido cometido en poblado y en banda en grado de tentativa y homicidio en ocasión de robo; y autores del delito de portación de arma de fuego de uso civil sin la debida autorización legal, todos en concurso ideal.

IMPUTADOS CAUSA DATO

Para Jorge Luis Estevanacio, la pena fue de trece (13) años de prisión efectiva, accesorias legales y costas, por considerarlo partícipe necesario penalmente responsable por los delitos de homicidio en grado de tentativa, robo doblemente calificado por acometimiento con el uso de arma de fuego y por haber sido cometido en poblado y en banda en grado de tentativa y homicidio en ocasión de robo, todos en concurso ideal.

Sentencia

Viedma, 23 de diciembre de 2015.
AUTOS Y VISTOS: En Acuerdo los señores Jueces de la Cámara en lo Criminal de Viedma -Sala A- integrada por los Dres. Ariel Galinger en el carácter de Presidente subrogante, Rolando Gaitán y Luján Ignazi como vocales subrogantes, con la asistencia de la Dra. Elizabeth Karqui como Secretaria actuante, para resolver en autos caratulados: “ESTEVANACIO JORGE LUIS Y QUINTERO NICOLÁS RUBÉN S/ HOMICIDIO EN OCASIÓN DE ROBO” (Expte. N° A-40/14) y su agregado “BUSTO, FERNANDO JAVIER Y LEÓN BELMAR, ANGEL DAVID S/ HOMICIDIO EN OCASIÓN DE ROBO” (Expte. N° A-129/14). Los Jueces deliberaron sobre las cuestiones del fallo a dictar, de lo que da fe la Actuaria. Se transcriben luego los fundamentos que resuelven las cuestiones planteadas.
RESULTA:
Que los días 23, 24 y 25 de noviembre del corriente año, se celebraron las audiencias de debate oral y pública en estos autos, con la presencia del Sr. Fiscal de Cámara Dr. Fabricio Brogna López, el Defensor Oficial Dr. Pedro Vega y la Defensora Adjunta Dra. Graciela Carriqueo, los Defensores Particulares, Dres. Manuel Maza, Luciano Pedriel y Damián Torres y los imputados Jorge Luis Estevanacio, argentino, de 26 años de edad, nacido en Viedma (RN) el 30-3-1989, hijo de Luis Edgardo y de Nora Edith Rolla, soltero, instruido, taxista, documentado con DNI Nº 34.221.118, domiciliado en Calle Mata Negra n° 375, Barrio Inalauquen de esta ciudad, -actualmente alojado en el Complejo Penal-, Nicolás Rubén Quintero, argentino, de 22 años de edad, nacido en Viedma (RN) el 10-6-93, hijo de Daniel Germán y de Alicia Ayelef, soltero, instruido, estudiante, documentado con DNI Nº 37.213.475, domiciliado en Escalera 39, 1° “B” B° Guido de esta ciudad -actualmente alojado en el Complejo Penal-, Angel David León Belmar, argentino, de 25 años de edad, nacido en Viedma (RN) el 1-4-90, hijo de Roberto León y de María Beatriz Belmar, casado, instruido, empleado en Cooperativa Cotravili, documentado con DNI Nº 35.163.679, domiciliado en calle 20 n° 382 B° Lavalle de esta ciudad -actualmente alojado en el Complejo Penal- y de Fernando Javier Busto, argentino, de 21 años de edad, nacido en Carmen de Patagones (Bs.As.) el 29-4-94, hijo de Miguel Ángel y de Claudia Teresa Vásquez, soltero, instruido, albañil, documentado con DNI Nº 37.785.755, domiciliado en calle Celedonio Miguel n° 10 de Carmen de Patagones (Bs.As.) -actualmente alojado en el Complejo Penal de Viedma.-
Abierto que fue el acto se dio lectura por Secretaria a los requerimientos de elevación a juicio agregados a fs.1595/1700 (del expte. N° A-40/14) y a fs. 1791/1799 (del expte. N° A-129/14). En dichas piezas procesales el Ministerio Público Fiscal le atribuye a Jorge Luis Estevanacio, Nicolás Rubén Quintero, Ángel David León Belmar y Fernando Javier Busto lo siguiente:
Primer hecho: “Haber sido quienes en Viedma, el 6 de mayo de 2013, a las 2,30 hs. aproximadamente, en calle Coirón Nº 87 habrían intentado apoderarse de bienes ajenos de propiedad de Sergio Ceferino Dato, sitio al que habrían arribado en el vehículo Ford Falcon dominio VXU 609 presuntamente conducido por Estevanacio. Con carácter previo a ello, Quintero y Salvo habrían coordinado la acción, convocando a los restantes, a fin de proceder al robo con armas a Dato, situación en la que todos habrían estado de acuerdo en participar. El aporte de Estevanacio habría consistido en proveer el vehículo y trasladar hacia ese lugar, y esperar a los restantes, para luego sacarlos de la zona. A su vez, Quintero, Busto, Salvo y León Belmar serían los encargados del acometimiento directo. En la instancia, y en momentos en que Dato arribaba al lugar, hacia donde venían siguiéndolo en el Ford Falcon, portando armas de fuego -sin la debida autorización legal, y aptas para su funcionamiento, siendo una de ellas una carabina marca “ARMCOR” calibre 22 long Rifle nº A 644538 NIR VI-2878 y otra una pistola 9 mm Browning numeración 40351, al menos dos de los pasajeros del Falcon -entre ellos Salvo- habrían intentado abordar a Dato en la vereda de la dirección antes citada, cuando estacionaba su vehículo Nissan negro dominio IOZ-606, ocasión en la que éste practicó una maniobra evasiva y en momentos en que se daba a la fuga, y con la intención de quitarle la vida a Dato habrían disparado contra el vehículo que conducía en siete oportunidades, ocasión en la cual uno de los proyectiles disparados impacta en Damián Héctor Salvo quien sufre una herida de bala con orificio de entrada a nivel occipital con pérdida de masa encefálica a nivel occipital certificado a fs. 14, que generaron más tarde su deceso.”
Segundo Hecho: “En la secuencia posterior, y en ocasión en que Jorge Luis Estevanacio junto a al menos dos personas más entre los antes nombrados, habrían trasladado a Damián Salvo al Hospital Zatti de Viedma, ocasión en la cual ingresaron a la fuerza dañando la puerta de entrada del Sector de Guardia del nosocomio, y habrían amenazado mediante el uso de al menos un arma de fuego al enfermero Ramón Alberto Lucero quien fue obligado a actuar bajo esa coacción y que con la ayuda de su colega Oscar Esteban Supiciche bajar del Ford Falcon dominio VXU-609 a Damian Héctor Salvo y trasladarlo y le obligaron a que le presten inmediata asistencia médica para luego darse a la fuga.”
Leída que fuera la acusación se invitó a los imputados a prestar declaración indagatoria haciendo uso del derecho de abstención Jorge Luis Estevanacio, Nicolás Rubén Quintero, Angel David León Belmar (éste último prestó declaración antes de la clausura del debate) y Fernando Javier Busto que se prestó al acto.
Seguidamente se escucharon los dichos de Hugo Daniel Salvo, Elizabeth Virginia Martínez, Ramón Alberto Lucero, Oscar Esteban Supiciche, Antonella Alejandra Miglierini, Matías Jesús Fleitas y de Brian Pichinian para luego incorporarse la siguiente prueba: declaraciones indagatorias de Jorge Luis Estevanacio (fs. 99/103, 906/907 y 972/973); de Nicolás Rubén Quintero (fs. 187, 705/706 y 976/977) y de Angel David León Belmar (fs. 1291/1292); las declaraciones testimoniales de Sergio Ceferino Dato (fs. 171 y 891), y de Horacio Javier Cwalina (fs. 190) y de la restante consistente en: Acta de procedimiento policial y croquis ilustrativo (fs. 1/5); acta de denuncia penal de Sergio Ceferino Dato (fs. 9/10); croquis ilustrativo (fs. 12); informes médicos (fs. 13/14 y fs.23); acta de secuestro (fs. 26 y vta.); informes de empleados comisionados (fs. 28, 30 y 74); acta de entrega de cadáver (fs. 38); copia documento nacional de identidad (fs. 39); informes de novedades (fs. 41, 56/57 y vta. y 86/88); informe pericial (fs. 44); acta de procedimiento policial y croquis ilustrativo (fs. 46/48 y fs. 50/52); acta de secuestro (fs. 55 y vta.); órdenes y actas de allanamientos (fs. 58/66 y 194/196); certificación de Secretaría del Juzgado de Instrucción N° 2 (fs. 79 y vta.); informe de la empresa Movistar (fs. 94/96 y fs. 222/225); certificación de elementos secuestrados y reservados en Secretaría (fs. 111, 461, 582 vta., 635, 971, 1147/1148, 1172, 1286 y 1848/1849); acta de procedimiento policial e informe de novedades (fs. 114/119); informe pericial médico (fs. 140); copia de historia clínica de Damián Salvo (fs. 148/157); acta de procedimiento policial (fs. 175/176); acta de allanamiento (fs. 194/195); copia e informe de allanamiento (fs. 197/200); informes de Observaciones Judiciales Bahía Blanca (fs. 201 y 573); informe de la Comisaría Primera con copia del parte diario de fecha 05 al 06 de mayo de 2013 (fs. 203/215); acta de entrega vehículo (fs. 216); informes de la División Judicial e Investigaciones (fs. 219/220, 604/608, 690 y 1002/1014); informes del Hospital Zatti (fs. 339 y 563/565); informe del REPAR (fs. 354); copia certificada de acta de defunción de Héctor Damián Salvo (fs. 357); oficio y actas del Cuerpo Médico Forense (fs. 359/362); acta de empleado comisionado (fs. 367 y vta.); informe del Comando Emergencia 911 (fs. 369/370); informe de rastreo canino (fs. 371/374); informe del Departamento de Armamento y Equipo de la Policía de Río Negro (fs. 375/376); actuaciones remitidas por el Juzgado Federal de Viedma (fs. 429/444, 529/554, 574/581 y 589/597); acta de allanamiento (fs. 458/460); informe de escuchas telefónicas (fs. 529/554); informe del REPAR (fs. 556/557); informe del RENAR (fs. 560); informe de Observaciones Judiciales (fs. 573); informe de la Policía de Río Negro (fs. 601); informes periciales del Gabinete de Criminalística (fs. 227/321, 472/475, 612/623, 624/629, 639/662, 670/674, 675/688, 701, 911/970, 1019/1030, 1156/1167, 1021/1030 y 1203/1210); informes de la empresa Telecom Personal S.A. (fs. 713/747); informes de la empresa Movistar (fs. 748/792); actuaciones de la División Judicial e Investigaciones (fs. 793/851); transcripciones y mensajes de texto perteneciente a la Prefectura Naval Argentina (fs. 1059/1133); informe de la OITEL (fs. 1190/1199); informe de la empresa Movistar (fs. 1220/1259); informes técnicos UFED nros. 0094/13 y 0107/13 (fs. 1457/1464 y 1486/1492); informe empresa Claro (fs. 1482/1483); informe de autopsia de Damián Héctor Salvo (fs. 1510/1511); informes de ADN del Servicio de Huellas Digitales Genéticas (fs. 1616/1667 y 2284/2321); elementos secuestrados reservados por Secretaría (fs.111, 461, 582 vta. 635, 971, 1147/1148, 1172, 1286, 1860 y 1861); certificación de secuestro Nº 5/14 (fs. 1696/1700) y documental N° 19/14 (fs. 1861). Informes de los imputados: Quintero: planilla de filiación (fs. 180 y 802), abono (fs. 1537/ 1538), R.N.R. (fs. 1689/1690) e informe art. 66 CPP (fs. 1515/1519); Estevanacio: planilla de filiación (fs. 229, abono (fs. 1212/1213), RNR (fs. 1017) e informe art. 66 CPP (fs. 1611/1613); León Belmar: planilla de filiación (fs. 1270), abono (fs. 1855), R.N.R. (fs. 1840/1850), informe art. 66 CPP (fs. 1813/1817) y certificación de Secretaría del Juzgado de Instrucción N° 2 (fs. 1860); Busto: planilla de filiación (fs. 811 y 840), abono (fs. 813), R.N.R. (fs. 1756/1759) e informe art. 66 CPP (fs. 1732/1733).
Al momento de alegar, la Fiscalía de Cámara sostuvo que el hecho de la acusación ha quedado acreditado y que Jorge Luis Estevanacio, Nicolás Rubén Quintero, Fernando Javier Busto y Angel David León Belmar son sus autores. Aclaró que no va a acusar en relación al último tramo de la acusación cuando Damián Salvo es trasladado al Hospital Zatti en el entendimiento que de las pruebas reunidas no puede aseverarse que las conductas descriptas encuadren en los típicos penales por la que vienen acusados. Luego pasó a considerar la prueba reunida por el tramo del hecho que considera probado y dijo que existen dos declaraciones capitales. Una de ellas es la declaración de Sergio Ceferino Dato -incorporado su testimonio por lectura- y la otra es la propia declaración indagatoria de Jorge Luis Estevanacio, en que los dos dijeron lo mismo pero en lugares, fecha y modo comisivo diferentes. Aclaró que mientras Estevanacio dijo en la indagatoria asistido por su defensor que lo encañonaron y fue secuestrado, coincidió con Dato exactamente en cuanto el acometimiento del propio robo, sin que éste ultimo reconozca a nadie y que sólo hable de personas. Posteriormente pasó a valorar las escuchas telefónicas remitidas por el Juzgado Federal sosteniendo que, en el marco de una causa por estupefacientes, Quintero era investigado y que en ellas quedó todo grabado lo que iban a hacer, para seguidamente pasar a describir el momento en que es atacado Dato y dijo que sobrevivió y herido se va en el auto al Hospital en búsqueda de que lo asistan y se encuentra con los autores del hecho. Citó el acta de procedimiento de fs. 1/5 que describe el lugar del hecho y el personal policial que encuentra una pistola 9 mm con siete vainas servidas y una cacha que en ése momento parecía pertenecer a un revolver. Afirmó que el vehículo de la víctima fue atacado de ambos lados, que incluso hay un disparo de frente, y todos ellos en dirección a la cabeza del conductor. Que todo se desarrolló en escasos minutos. Refirió que la pericia de fs. 313/320 se condice con lo testimoniado por Dato. Que se encontraron dos armas, un calibre 22 hallada en el lugar y un revolver calibre 32 secuestrado en otro lugar pero al que la cacha encontrada le pertenece (citó fs. 1034). Seguidamente mencionó las pericias de las armas y de balística, manifestó que había dos personas tirando de cada lado de la camioneta y que utilizaron un calibre 22. Que hay una, que no fue habida y presume que era calibre 22 del segundo tirador. Sostuvo que se utilizaron cuatro armas, y que las secuestradas eran aptas para el disparo. Además del calibre 22, citó un calibre 38 y un 32 y que ello armoniza con la herida de bala que presentaba Salvo cuando fue trasladado al Hospital y en concordancia con lo que se oye en las escuchas telefónicas momentos antes de que ocurriera el suceso con Dato. Concluye que en el Ford Falcon se trasladaron los cuatro imputados. Volvió a valorar las escuchas telefónicas y dijo que de ellas se echa por tierra los dichos exculpatorios de Estevanacio y que se encuentra probado la relación entre Quintero y Salvo. En relación con ésta prueba afirmó que de fs. 589/590 y 547/577 se infiere que fue Quintero el que utilizó el celular 15639595 y que el “Chino” utilizó el 15567560. Que del cruce de las llamadas surgen sus conversaciones con el “Chino” o “Nico” de lo que se infiere de quien se trataba por la planilla de filiación. Mencionó el informe del Gabinete de Criminalística de fs. 919/933 respecto al teléfono de Quintero y no obstante de que al momento de su detención, se le secuestró el celular 15563646 (fs. 805). Agregó que del informe de fs. 545 surge el origen de numerosos mensajes inmediatamente anteriores al hecho desde el teléfono de Quintero (fs. 592 vta) utilizando el celular 15563646 y de donde se habla de las “cien lucas”. Alegó que Quintero tenía relación con Belmar y con Salvo. Que este último utilizaba el celular N° 15699646 hacia el celular de Quintero (tel. n° 15639595). Luego valoró los informes de Telecom habidos a fs. 713/747 en que Martínez reconoció tener y que era la pareja de Salvo al momento de los hechos y que en ambos números hay infinidad de comunicaciones realizadas desde el celular de Quintero al celular de Salvo. Citó como ejemplo la llamada a un tal “Tomi” que era el que hacía de campana en la heladería y que nunca lo encontraron. Aclaró que el que hablaba con este último era Salvo. Le atribuyó a Estevanacio el uso del celular 15202010, aun cuando explicó que no le quedó claro de dónde surge ese número. No obstante el informe policial dice que fue obtenido por sus propios medios y que por otra parte su amiga dijo que conocía su número telefónico, sin perjuicio de haber numerosos mensajes entre los dos. Luego afirma que del celular de Quintero (cel. 15639595) surgen numerosos mensajes a Jorgito el día 3/3/2013. Valoró los que lucen a fs. 592 y vta. en que Quintero se dirige a Jorgito como Estevanacio y el de fs. 592 cuando el primero se comunica con Salvo. Continúa su exposición citando las constancias de fs. 50/52 y aseverando que fue Estevanacio el que abandonó el auto. Expuso que Busto y León Belmar utilizaron dos celulares y que de los teléfonos 15567004 y 155068491 surgen conversaciones con Quintero. Apreció el informe de fs. 1190/1191 sosteniendo que su gráfico concentra todas las llamadas. Aclaró que Tomi utilizaba el celular con terminación 2141 y los que tienen terminación 7004 y 8491 pertenecían a Busto y Belmar. En sustento de su postura mencionó los informes agregados a fs. 441 y 1061. Subsiguientemente aseguró que Busto estuvo en el Ford Falcon que se utilizó en el robo. Que encontraron sus huellas en una botella y en la puerta trasera del auto. Consideró que sus dichos quedaron desvirtuados con lo testimoniado por la amiga de Estevanacio que dijo que no practicaba deportes. Agregó que además de los celulares con terminación 7004 y 6849 no se registran comunicaciones con el teléfono de Estevanacio por lo que le resta credibilidad de que jugó al football y concluyó que si su huella estaba en el auto, fue porque estaba en el momento del hecho. En relación a León Belmar, desvirtuó sus dichos porque dijo que en ese tiempo hacía calorcito y que el hecho ocurrió los primeros días de mayo. Manifestó además dijo que a las 6 de la mañana ya estaba claro y en mayo, en pleno invierno, no aclara tan temprano. Dijo que el 6/5/2013 amaneció a las 8 hs. Que el hecho ocurrió en la madrugada del lunes por lo que no se puede compatibilizar de que al día siguiente no fuera a trabajar como dijo el testigo y que quiere pensar que se confundió con su detención anterior. Siguiendo su exposición pasó a valorar la mecánica de la muerte de Salvo. A esos efectos señaló que la pericial balística ilustra de un arma apoyada en su cabeza mientras que de la autopsia se informa una distancia menor a los 90 cm sin dar mayores fundamentos. Que se inclina por la primera por estar más fundamentada. Sostuvo que era Salvo el que usaba la 9 mm. Que se le trabó el proyectil y que así fue encontrada la misma. Adujo que Salvo debió agacharse al trabarse el arma y es cuando recibe el disparo que indudablemente vino del arma que realizó los otros seis disparos. Aunque expuso no saber quien hace esos seis disparos. Reiteró que el arma de 9 mm que quedó tirada era la de Salvo. Avanza en su exposición, deteniéndose en evaluar las huellas digitales y palmares. Que de Busto se encuentran huellas palmares en el lado interior del vidrio trasero derecho además de las digitales en la botella de cerveza. Afirmó que no se probó su relación con Estevanacio. Que no se conocían (fs. 675/688 y 1203/1209). Agregó que las huellas de León Belmar fueron encontradas en el parante trasero derecho y que la de Quintero, adelante. Que ello se corresponde con lo dicho por Dato que los ve empujar el vehículo. Rescatando las constancias de fs. 748 y 749/753 y dijo que León Belmar y Estevanacio no se conocían con anterioridad al hecho y que por eso las huellas encontradas en el auto solo pueden responder a ese momento. Hizo referencia a la fecha de detención de León Belmar según lo informado a fs. 1002/1013 y que por eso el testigo pudo confundirse. Concluyó que la prueba reseñada reconstruye el hecho, para finalmente pasar a apreciar la calificación legal del hecho. Reitera que descarta lo acontecido en el Hospital porque de las circunstancias en que se dieron las cosas no se configuran a su entender ningún típico penal, además que resulta un despróposito concursar realmente un delito menor con el gravísimo que se está juzgando, máxime cuando habría sido cometido para preservar la vida. Si el daño hubiera sido de una entidad tal que hubiera destruido el hospital, quizás la solución habría sido distinta. Puntualizó primero la situación de Estevanacio es diferente a la del resto de los imputados porque de la prueba reunida surge que su acuerdo era para el robo. Que a su respecto es de aplicación el art. 47 del C. Penal considerando que su intención no implicaba matar a Dato. Lo acusa, entonces, por el delito de robo agravado por el uso de arma de fuego, cuya aptitud para el disparo fue debidamente comprobada, y por haber sido cometido en poblado y en banda concursado idealmente con homicidio en ocasión de robo agravado por haberse cometido con arma de fuego y como participe necesario (arts 165, 166 inc. 2, primer supuesto y 167 inc. 2, 41 bis, 45, 47 y 54 del C.P.). En relación con la pena a solicitar a su respecto, valoró los arts. 40 y 41 del C. Penal y le solicitó trece años y cuatro meses de prisión efectiva, accesorias legales y costas. Respecto a Nicolás Rubén Quintero, Bernardo Javier Busto y Angel David León Belmar dijo que deben responder por el delito de Homicidio “criminis causa” en grado de tentativa concursado con homicidio en ocasión de robo agravado a su vez por la utilización de arma
de fuego, ambos concursados idealmente en grado de coautores (arts. 80 inc.7, 165, 41 bis, 42, 45 y 54 del C.P.) todo esto concursado realmente con potación de arma de fuego de uso civil y de guerra (arts. 189 bis punto 2, tercer y cuarto párrafo, 45 y 55 del C.P.). En lo tocante a la pena solicitó que se les impongan, luego de valorar las pautas que imponen los arts. 40 y 41 del Código Penal, para Busto, León Belmar y Quintero la pena de 20 años, accesorias legales y costas.
En su turno alegó el defensor Dr. Maza quien inicialmente sostuvo que hay actos nulos que fueron utilizados en contra de Estevanacio. En este orden reeditó las nulidades planteadas en la instrucción, específicamente el informe policial de fs. 86/87, la nulidad de los mensajes de texto y las huellas dactilares de Busto. Seguidamente declamó que existe orfandad probatoria y tercero, que la acusación fiscal en su calificación jurídica la agrava. Luego pasó a fundamentar la nulidad del informe de fs. 86/87 y manifestó que lo único que podía hacer la policía en ese momento era tomarle a Estevanacio sus datos personales. Que la única confesión válida es la que se hace ante un juez y con la presencia de su defensor y que sin embargo, a Estevanacio le extraen datos cuando estaba ya detenido (ingresa a las 4 hs. según constancia de fs. 1/4) y que todos ellos son nulos. Que lo afirmado se condice con lo manifestado por Fleitas que, teniendo a su cargo esa noche a Estevanacio, dijo que no sabía si era imputado o víctima. Agregó que de la constancia de fs. 3 vta. surge cuando se hace presente el Juez y el Secretario y se le hace saber a su defendido que queda detenido e incomunicado. Consecuentemente estando ya detenido, Bruno igualmente se entrevista con Estevanacio y le saca datos que no correspondían. Que su autoincriminación viola el art. 18 de la C. Nacional, tornando el acto nulo como asimismo todos sus actos consecutivos. Cita la doctrina del árbol envenenado para concluir que no queda otra cosa que nulificar toda la causa imponiéndose la absolución lisa y llana. Seguidamente planteó la nulidad de las escuchas telefónicas. Expuso que no hay pruebas de que esas voces correspondan a los imputados. Que debe existir un puente entre la verdad y la legitimidad. Que las escuchas telefónicas solo pueden ser consideradas como medios de pruebas resguardándose el art. 214 del C.P.P.- Que en el caso no hay un auto fundamentado y que además aparecen en la causa por un oficio del Juzgado Federal a solicitud del Dr. Igoldi cuando era Fiscal (fs. 527). Señaló que el procedimiento fue retorcido, que sin las escuchas no se prueba nada y si probaran algo es en beneficio de Estevanacio. Agregó que como defensor jamás pudo controlar esa prueba y que además es una medida que tiene un coto en el tiempo y es para un caso determinado y no general, acotando que nunca se hizo un reconocimiento de voz se pregunta cómo puede llegarse que las escuchas pertenecen a los imputados. Da su opinión en torno a cómo se incorporan las escuchas a un expediente, requiriendo auto fundado, lo que entiende no se produjo en la causa. Luego citó las constancias de fs. 1621 (elevación de la causa Estevanacio a juicio) y 1856 (igual proceder respecto a la causa “Bustos”), irrogándole al Dr. Igoldi haber actuado como fiscal (federal) y juez. Con relación a Busto manifiesta no saber porque fue citado a indagatoria, procesado y pedida la pena solicitada a su respecto. Afirmó que de las escuchas no está probado que fueron los cuatro, pues se habla de dos personas más Estevanacio. Valoró las mismas en la audiencia, y dijo que Estevanacio quería saber lo que iba a suceder. Que aun si el acuerdo de voluntades existió, no comparte la calificación legal por lo que se lo acusa pues su defendido pues no prestó conformidad para matar sino solo para robar y que su aporte a las resultas del hecho (muerte) no fue imprescindible. Que el acuerdo se limitó en poner el auto para ir a robar y no matar. Consideró respecto de Estevanacio que debe aplicarse, a todo evento, el art. 46 del C. Penal como partícipe en grado secundario y que la pena solicitada debe reducirse de un tercio a la mitad. En relación con el art. 165 dijo “que ni por la vereda debería haber pasado en este alegato”, señalando además que se practicó una pericial a fs. 267/269 a Estevanacio que arrojó resultado negativo de que hubiese utilizado arma. Objeta que se haya aplicado los arts. 165 y 41bis porque a sus pupilos nadie les dijo que debían defenderse de ello, y en esta objeción incluye a Busto. Que la conducta ya se encuentra calificada por el uso de arma y que la aplicación del art. 41 bis del C.P como agravante es inconstitucional, acotando que cada vez que el Legislador quiso agravar el homicidio especialmente lo hizo, de allí que no corresponda aplicar el art. 41 bis del CP. Sostuvo, seguidamente, que la portación de arma tampoco tiene razón de ser, aclarando que no resulta aplicable el precedente señalado por el Ministerio Público Fiscal porque es concomitante, hay un solo concurso y es aparente y está dentro de la figura. Adujo con relación a Busto que si bien no es un santo, no se le probó nada. Que el Fiscal le da importancia a las huellas pero no advierte de dónde las sacan, de un fichero que tiene la policía de Río Negro, que no se sabe cuándo y que la defensa no pudo controlar. Que suponiendo que dejó sus manos en la ventanilla del auto y que agarró la botella, no considera que sean elementos de cargos suficientes para condenar. Del informe de fs. 640/641 surge que a Busto le secuestraron ropas y zapatillas sin que surja acreditado que estuvo en el lugar del hecho. Las cotejan con las manchas del auto y también da negativo. No se lo menciona en las escuchas. Le secuestran un celular que el Fiscal no sabe cual. Dijo que se debió probar su titularidad telefónica y quien fue el que habló. Concluyó que no hay pruebas contra Busto para luego preguntarse cómo murió Salvo. Que la pericia de fs. 617 dice que el arma fue apoyada en la cabeza. Consideró que no se sabe si el homicidio ocurrió de ésa manera y que corresponde la absolución de los cuatro detenidos porque se inició con una causa de nulidad tornando nulo todo lo actuado. Subsidiariamente peticionó, y en caso que el Tribunal considere lo contrario, para Estevanacio una condena de 3 años y 6 meses de prisión en suspenso como partícipe secundario del delito de robo en grado de tentativa calificado por el uso de arma de fuego y se disponga su inmediata libertad en orden al tiempo que lleva cumplido en detención. Respecto a Busto solicitó la absolución de culpa y cargo porque no hay el grado de certeza requerido para una condena. Finalizó indicando que solo se lo puede condenar por haber jugado a la pelota.
Continuó alegando el codefensor Dr. Luciano Perdriel, manifestando con relación a Busto y Estevanacio que a más de la orfandad probatoria y de las nulidades planteadas por su colega, no se ha configurado el homicidio en ocasión de robo (art. 165 del C.P.). En particular, acotó que la figura solo admite el dolo y no el resultado culposo de matar. Aclara que también están excluidas las conductas preterintencionales. Citó doctrina y jurisprudencia en aval de su postura y afirmó que cuando hay ajeneidad subjetiva del resultado muerte no queda configurada la figura del art. 165 del C. Penal, por lo que su aplicación debe ser excluida.
Dada la palabra, al Defensor Oficial, Dr. Pedro Vega, manifestando adherir lo expresado por los Dres. Maza y Perdriel al alegar, juzgó claros y contundentes los planteos de nulidad y las consideraciones jurídicas que efectuara el Dr. Perdriel, expresando que añadirá argumentos en pos de la nulidad del informe de fs. 86/87 en especial respecto a su defendido Quintero. Entiende que el mismo viola la defensa en juicio y el debido proceso cuan garantías contenidas en la Constitución Nacional y los Pactos Internacionales. Acota, así, que la única fundamentación para vincular a su asistido con la causa es una frase, la que no se sabe quién lo aporta, pues solo se refiere a expresiones de un “personaje de la banda delictual” que arroja que unos de los integrantes de la banda es “Quinteros”. No se especifica de quién se trata, no hay garantías de que realmente esa información venga de un informante. Ni siquiera se trata de un testigo de identidad reservada. La Brigada lo tiene como partícipe del hecho sólo por ser Quintero y sus referencias, esta es la única información con que se cuenta y que son sus malos antecedentes. Que con ello se afecta gravemente el derecho de defensa y que no hay forma de rebatirlo por lo que solicitó la nulidad del informe. Por lo que solicita la nulidad del informe. En lo relativo a las nulidades de las intervenciones telefónicas plantea que a más de que fueron dispuestas por un Juez Federal, reafirma los fundamentos expuestos en este aspecto por el Dr. Maza, el Juez de instrucción no convalidó suficientemente las mismas en la presente causa, de allí que no se garantizó el derecho de defensa. Que su parte nunca pudo controlar las intervenciones. Se trata de nulidades absolutas, por lo que pueden ser decretadas aún de oficio. Que de los testimonios que se escucharon en el debate, del Sr. Salvo y de quien era la pareja de Damián H. Salvo, ninguno vinculó a Quintero al hecho investigado. No puede por esta vía demostrarse la participación de su defendido. Que más allá de las manifestaciones del testigo Salvo ha quedado demostrado, con las constancias incorporadas a fs. 1309/1312, que Quintero nunca trabajó en Cotravili. No hay ningún Quinteros. Agrega que aun si se considerara que las comunicaciones telefónicas arrimadas a la causa son válidas las mismas no habilitan la conclusión fiscal pues no se apoda el “Chino” y el celular que se le atribuye no es el aportado por Quintero que es el N° 156976 y no como se indica por secretaría que le pertenece el cel. N° 15639595 que es de Antenao resultando caprichoso atribuírselo a su pupilo. Sumó a ello que en las intervenciones telefónicas no hay prueba que acredite que las voces pertenecen a los imputados y que del informe de fs. 1002 tampoco se pudo establecer ningún hecho delictivo que participaran todos en conjunto. Insistió en que es arbitrario atribuirle ese número telefónico. Seguidamente, valoró el informe de fs. 544 y abundó en la falta de pruebas. Refirió que incluso de las pruebas de ADN no se pudo obtener su perfil genético y que en consecuencia no hay pruebas que lo incrimine. Finalmente instó la nulidad a partir de las declaraciones indagatorias de Quintero. Dijo que declaró en tres oportunidades. Que en la primera se abstuvo, luego prestó declaración a fs. 187 y finalmente a fs. 976/977. Que Quintero dio una explicación de lo que estuvo haciendo y sin embargo no se le evacuaron sus citas conforme lo prevé el art. 279 del C.P.P.- Consideró que dicha omisión viola el derecho de defensa y que es todo nulo. Por último adhirió a los fundamentos que expusiera el Dr. Perdriel con relación al art. 165 del C.P y concluyó solicitando la absolución de su pupilo. A modo de remate aclaró respecto a la nulidad solicitada por las escuchas telefónicas, que la autorización judicial de intervención era únicamente para el tráfico de estupefacientes y que la Prefectura se excedió invadiendo un área cuya autorización no tenía. Que el Estado debe garantizar el derecho a la intimidad. Citó al doctrinario Juan Tapia y finiquitó su exposición señalando que no hay prueba suficiente ni la certeza necesaria para condenar, por ello reiteró el pedido de absolución y requirió la inmediata libertad de su pupilo haciendo reserva al caso federal.
Finalmente alegó el Dr. Torres quien se adhirió a lo que dijeron los otros defensores respecto a los pedidos de nulidad como asimismo a los fundamentos dados, sin perjuicio de indicar que brindará a lo largo de su exposición nuevos argumentos. E inmediatamente adujo que el Ministerio Público Fiscal cambió las reglas de juego en esta instancia, toda vez que el Sr- Fiscal modificó la acusación. Éste, explica, varió las circunstancias fácticas y la calificación legal, pues afirmó que en el hecho se utilizaron 4 armas cuando en la requisitoria de elevación sólo se mencionan dos. Señaló además que su pupilo venía acusado por el ilícito previsto en el art. 79 del C.Penal y que ello tenía correlación con la situación fáctica. Nada se dijo en esa oportunidad que se pretendió impunidad, eso es una incongruencia afectándose la garantía de defensa en juicio porque su parte no sabía que el Ministerio Público Fiscal iba a acusar por hechos por los que no fue imputado considerando encuadrado el hecho en el inc. 7 del art. 80 y no en el art. 79 del C. Penal. Insiste en que se afectó la garantía de defensa en juicio. Refirió que a partir de la declaración de Estevanacio (fs. 1/5) se dan una serie de circunstancias que terminan con la imputación de León Belmar, toda vez que como se constata del acta de fs. 1/5 él habría mencionado a un tal Damián, así dice se conoce la identidad de Salvo, para con posterioridad a ello investigar el círculo que lo rodeaba y terminar imputado David León Belmar, de allí que adhiera al planteo de nulidad introducido por el Dr. Maza Valoró los informes de fs. 41, 56 y dijo que ya al medio día León Belmar estaba siendo buscado, por familiares de Salvo, como autor del disparo siendo que recién a las 13,35 hs. se certifica que las pericias dieron resultados positivos para su pupilo y que Hugo Salvo en oportunidad de declarar nada dijo en tal sentido, no avaló el informe policial. Se buscó a los más amigos de Salvo cosa que es llamativo, muy llamativo. Sostuvo la versión que dio León Belmar, que hacía tiempo que se había ido a vivir a Patagones. Consideró que el Fiscal no logró acreditar su autoría y que lo que relatado por su pupilo se condice con lo que dijo el testigo Pichinian cuando ilustró que hasta el día anterior de su detención León Belmar trabajó. Que fue detenido el 11.09.13 y era un día miércoles, tiempo en donde ya empieza a hacer calor y amanece más temprano. Afirmó que Pichinian no fue un testigo falso. Que Belmar se fue a vivir a Patagones desde febrero de 2013 y que lo informado a fs. 1309/1312 se corresponde con lo afirmado por su defendido y por el testigo, que ya en la época en que ocurre el hecho León Belmar no trabajaba en Cotravili. Luego sindicó con relación a la huella encontrada en el parante trasero del vehículo que es nula de nulidad absoluta como dijo el Dr. Maza. Que el día 6/5/2013 horas después de ocurrido el hecho ya se sabía que las huellas eran de León Belmar y sin embargo aún no estaba detenido. Para arribar a esa conclusión la Policía sacó fichas dactiloscópicas del Gabinete de Criminalística y que a su parte no le consta de cómo salieron esas huellas. Que en función del art. 243 del C.P.P. era una obligación del perito mencionar de dónde la sacaron y de última, cuando lo imputaron, debió cotejarse nuevamente. Se pregunta, cómo sabían que esas huellas eran del caso Dato. Que justamente fue porque le sacaron los dichos a Estevanacio, habiéndose realizado la pericia en violación a la los inc.1 y 2 del art. del Código Procesal citado. Pidió la nulidad de las constancias de fs. 295/301 por afectar el debido proceso formal y defensa en juicio y para el caso de que no se declare de esta manera, solicitó al Tribunal que se tenga por no acreditado el hecho que se le endilga a su pupilo porque no se pudo establecer que haya estado dentro del vehículo. Mencionó que las pericias de ADN dieron negativas y que del informe balístico surge que las vainas encontradas corresponden a una misma arma, por lo que mal puede el Fiscal sostener que fueron cuatro las personas que participaron en el hecho. En relación a las escuchas telefónicas dijo que en dos números ninguna aparece Belmar. Que el Ministerio Público Fiscal afirmó que uno pertenecía a Quintero y el otro a Belmar sin que dicha afirmación se encuentre probada. Aclaró que tampoco fue ubicado en el lugar del hecho y que el principio de legalidad tiene que ser una valla de contención sobre la verdad. Su pupilo es traído a juicio por ser en algún momento amigo de Salvo. Finalmente dijo que en relación al cambio de calificación legal que efectuó el Fiscal esto afectó el debido proceso y defensa en juicio. Que quedó sorprendido cuando aplicó el inc. 7 del art. 80 del C. Penal y afirmó el Dr. Brogna que para lograr la impunidad se intentó sacar la vida de Dato. Expuso que esa modificación no procede porque no está en el hecho por el cual fue traído a juicio. Dijo que de las escuchas telefónicas no surge una intención dolosa para quitar la vida de Dato. Lo que se quiso perpetrar fue un robo, entonces la agravante “criminis causa” no tiene sustento ni en las circunstancias fácticas ni en su calificación legal. Luego adhirió a lo que dijeron los otros defensores con relación al art. 165 del C.Penal. Aseveró que nunca existió la intención de quitar la vida a Damián Salvo por lo que dicha normativa no se puede aplicar. Rechazó la calificación de la portación de arma de fuego porque dijo que dicha figura se subsume en robo agravado por el uso de arma. Que hay un concurso aparente que no es real ni ideal. En relación a la agravante del uso de arma de fuego (art. 41 bis del C.P.) consideró que únicamente se aplica para los casos en que la figura concreta no contenga el agravante del uso de arma de fuego y que ello responde una cuestión de política criminal porque de lo contrario, habría una doble punición. Finalizó su alegato solicitando que se haga lugar a los pedidos de nulidad y se resuelva la absolución de su pupilo y su inmediata libertad por falta de prueba. Subsidiariamente, y en caso de condena, se opuso a la doctrina que citó el Fiscal de utilizar en el quantum de la pena la mitad, porque por el principio de inocencia se debe arrancar desde el mínimo legal. Hizo nuevamente la salvedad que no corresponde la aplicación del art. 165 y el inc. 7 del art. 80 del C. Penal y reflexionó encuadrada la conducta en el art. 167 inc. 2 y 166 inc. 2 en concurso ideal con tentativa de homicidio, solicitando el mínimo legal de pena aplicable y que se disponga su inmediata libertad.
Seguidamente se dio traslado al Ministerio Público Fiscal en relación a las nulidades planteadas. En ese orden el Dr. Brogna declaró que las interpuestas por el Dr. Maza ya habían sido formuladas en la instrucción y que un Tribunal las resolvió. Pero que, tratándose de una nulidad absoluta, se encuentra obligado a contestarla y el Tribunal debe resolver si se trata de una autoincriminación con origen de una mala práctica policial. En forma contraria a lo expuesto por la defensa de Estevanacio, afirmó que éste no se vio forzado ni compelido. Que el derecho de guardar silencio y la prohibición de la policía es para que no se viole su intimidad, de que no diga algo que no quiere decir voluntariamente, pero que espontáneamente Estevanacio manifestó ser víctima de un secuestro. Dijo que en el rito la nulidad es la excepción y la validez es la regla. En lo tocante a las huellas dactilares observó que se critican con el mismo fundamento: que la defensa no tuvo la oportunidad de controlar la extracción de las mismas. Consideró que no hay una nulidad posible, sino una censura a su valor probatorio y que es una prueba reproductible. Seguidamente sostuvo con relación al planteo de nulidad por afectación al derecho de defensa, opuesto por el Dr. Vega en la advertencia que no se evacuaron las citas que dijo su pupilo, que no sólo no hay nulidad sino que no entiende el planteo. Que se reciben todas las pruebas que solicitan los defensores y que esta circunstancia jamás fue solicitada ni ofrecida por la defensa. Que de haberlo hecho, habrían sido escuchados en el juicio. En relación a la nulidad de las escuchas telefónicas se ha dicho en números casos que es una prueba compartida. Consideró que no está vedada su incorporación y que no son nulas, que todas tienen las formalidades de ley y fueron dictadas por juez competente. Luego adujo respecto a la nulidad del informe de fs. 86/87 que no fundó su alegato solo por esto. Finalmente y en relación con las afirmaciones del Dr. Torres, consideró que no se le cambiaron las reglas, ya que la intención que tuvo el autor se extrae de su conducta cuando se dice “con la intención de quitarle la vida para robar”. Reflexionó que a Dato lo intentaron matar en ocasión del robo. Que no existió una mutación del hecho ni del principio de congruencia. Citó jurisprudencia del Superior Tribunal de Justicia y finalmente consideró que los actos son nulos sólo cuando lo establece el art. 147 del CPP y el 243 del rito no prevé una sanción de nulidad y al no estar prevista, es relativa. Concluyó, en consecuencia, que la defensa tuvo la oportunidad de remontar esta situación y no lo hizo y finalizó su responde solicitando el rechazo de todas las nulidades.
Finalmente los imputados fueron interrogados acerca de si deseaban realizar una manifestación final, a los que respondieron que si, luego de lo cual se declaró clausurado el debate haciendo saber a las partes que el Tribunal pasaba a deliberar y citándoselas al acto de lectura de sentencia para el día 23 de diciembre de 2015 a las 11 horas.
Y CONSIDERANDO: Que llevada a cabo la deliberación que manda el art. 372 del CPP, conforme se certificara a fs. 2400, ésta ha concluido con el acuerdo de los señores jueces que se transcribe a continuación de la siguiente manera:
C U E S T I O N E S:
Primera: ¿Corresponde hacer lugar a las nulidades planteadas?
Segunda: ¿Está probado el hecho y la participación de los imputados?
Tercera: ¿En su caso, qué calificación jurídica es la adecuada?
Cuarta: ¿ En su caso, qué pena corresponde imponer?
A la Primera cuestión propuesta, los Señores Jueces dijeron:
A continuación analizaremos y resolveremos las nulidades planteadas por los señores Defensores.
1) Planteo de nulidad del informe de fs. 86/87:
El abogado defensor del imputado Estevanacio, Dr. Maza, plantea la nulidad del informe policial de fs. 86/87 alegando violación del art. 18 de la Constitución Nacional por valorarse ilegalmente datos autoincriminatorios. Adhieren a ese planteamiento los Dres. Vega y Torres por sus respectivos pupilos.
En sustento de la pretensión nulificatoria se afirma que, estando el imputado Estevanacio detenido, la policía no podía tomarle sus datos personales pues la única confesión válida es la que se hace ante un juez con la presencia de su defensor.
Continúa diciendo que Jorge Luis Estevanacio se presentó a las 4:03 hs en el Cuerpo de Seguridad Vial con las manos atadas manifestando que lo habían secuestrado y luego despojado de su vehículo (fs. 1/4 y 173/174) y que a partir de las 6 de la mañana del día 06/05/2013 (fecha del hecho imputado) adquirió la calidad de imputado e incomunicado (fs. 3 vta.), destacando que el informe de fs. 86/87 se presentó en el Juzgado el mismo día a las 13:15 horas, esto es antes de la indagatoria y después de estar Estevanacio detenido e incomunicado (fs. 87 vta.). Agrega que los preventores luego de recabar la información del único detenido se constituyeron en el domicilio de su novia Antonella Miglierini y le extrajeron datos que luego utilizaron en contra de su cliente, como ser los números de celulares que utilizaba su pupilo.
Así el planteo formulado, se principia por señalar que el mismo sólo constituye una reedición del formulado en la etapa de instrucción cuando el por entonces nuevo asesor técnico (Dr. Maza) argumenta la apelación contra el auto de procesamiento de Estevanacio (vid fs. 1356/1363). La Cámara de Apelaciones resolvió en esa oportunidad el rechazo de la nulidad, resolución que ha quedado firme por ausencia de impugnación oportuna.
Sin perjuicio de lo anterior, dable es destacar que en el informe de novedades de la División Judicial e Investigaciones de fecha 06/05/13 agregado a fs. 86/87 consta que “[…] Trabajo de Campo: […] Se comisiono a personal de esta Unidad Especial a los fines de lograr una entrevista con los propietarios y/o ocupantes del inmueble sito en calle Schieroni nro. 317 de esta ciudad, en donde en un primer momento el personal de la Comisaría 30 recaba la información de los dichos del único detenido Estevanacio José Luis […] en donde se logró entrevistar con la ciudadana Antonella Migliorini quien resulta ser la novia del detenido Estevanacio José Luis; est[a] informó que su novio se había retirado a descansar a las horas 01:30 aproximadamente, asimismo se solicitó el número de abonado telefónico de Estevanacio José Luis resultando ser el abonado 02920-15549058; asimismo se logró obtener por otro medio que este ciudadano posee otro abonado telefónico resultando ser 02920-15202010” (fs. 86 vta./87).
Este informe fue redactado el día citado y aproximadamente a las 12 horas y entregado en el Tribunal a las 13:15 hs. (ver fs. 87 vta.).
Como fácil es advertir del texto transcripto, el oficial subinspector Bruno sólo relata las actividades realizadas por la policía a los fines de poner en conocimiento de la autoridad judicial el avance de la investigación.
En este sentido cabe destacar que Estevanacio se presentó en el Destacamento de Tránsito de IDEVI antes de las 04:00 hs del día 06/05/13 “quien le aduce al cabo Fleitas, empleado de base 84, haber sido víctima de un secuestro, habiendo sido interceptado en calle Scheroni y Guido a horas 01:40 aprox y dejado maniatado en calle nº 2 pasando calle 25 del Bº Lavalle” (fs. 51, acta de procedimiento policial).
A fs. 173 prestó declaración testimonial el cabo Fleitas y dijo refiero aquí de forma breve- que Estevanacio se presentó atado en el Destacamento, mal atado en las manos, y contaba que había sido víctima de un robo e intento de secuestro habiendo sido abordado por unas personas que venían por calle Schieroni y que dio como tres o cuatro versiones diferentes de lo sucedido sobre todo desde que relato lo sucedido en Coirón hasta el hospital. Dijo que luego llega el móvil de la Comisaría 30 y lo llevan hasta esa Unidad, mencionando que todo pasó en el lapso de una hora. Estas afirmaciones fueron en lo sustancial- reiteradas al declarar en el debate oral.
En su primera declaración indagatoria prestada por Estevanacio ante el Juez de Instrucción y su abogado defensor, en ese momento el Dr. Palma, relató que salió de la casa de su novia entre la una y media dos de la mañana y allí lo abordan cuatro personas. Contó su versión de lo ocurrido esa madrugada, hizo croquis a mano alzada, y dijo que su novia vive en Schieroni 317 o 319 en un departamento al fondo (fs. 99/103 vta.).
De lo hasta aquí expuesto queda en claro que Estevanacio se presentó aprox. a las 04:00 horas del día 06/05/13 en el Destacamento de Tránsito de IDEVI con sus manos maniatadas, afirmando ser víctima de un robo e intento de secuestro y contando su versión de lo sucedido al policía Fleitas, para luego a las 06:00 horas quedar en el carácter de detenido. Al día siguiente volvió a reiterar esa versión ante el Juez de Instrucción en indagatoria.
En ambas oportunidades, Estevanacio relató voluntariamente y en el marco de su versión exculpatoria del hecho imputado, primero al oficial Fleitas y después al Juez de Instrucción, que -en lo que aquí interesa- fue víctima de un ilícito a la salida de la casa de su novia que vive en Schieroni nº 317/319 en un departamento al fondo.
De allí que el informe policial de fs. 86/87 relate tal situación y por eso, obviamente en cumplimiento de su deber de investigar, la policía se entrevistó con la -según se sabía por ese entonces- novia de Estevanacio, Antonella Miglierini, en el domicilio mencionado. Y en esa oportunidad se le preguntó a esta última -entre otras cosas- el número de teléfono de su novio quien lo puso en conocimiento de la autoridad.
Es en este contexto que el informe de fs. 86/87 atiende a todo el devenir de los acontecimientos, y por eso expresa que los datos fueron recabados de quien los manifestó voluntaria y espontáneamente en su carácter de víctima, quien para la hora de redacción del citado informe era el detenido Estevanacio.
De tal forma el planteo carece de correspondencia con las constancias del proceso toda vez que nada indica que se haya requerido información a Estevanacio cuando estaba detenido pues los datos de su novia y dirección los brindó espontánea y voluntariamente para explicar su versión de los hechos en su carácter de víctima, y luego la policía, cumpliendo su obligación, se entrevistó con Miglierini (en razón de que el supuesto secuestro de Estevanacio habría sido a la salida de su casa) quien informó el número de celular del imputado.
Destacamos al respecto que Miglierini declaró en instrucción que no recordaba el número pues tendría que buscarlo (fs. 172) y en el debate oral refirió que aproximadamente a las nueve o diez de la mañana se presentaron dos personas que se identificaron como policías o de la brigada y le hicieron preguntas, entre ellas el número de celular de Estevanacio, respondiendo que no lo recordaba y tras buscarlo se los brindó.
Demás está decir que la información brindada por Miglierini no afecta ninguna garantía constitucional de Estevanacio siempre que es una testigo en el marco de un proceso judicial (arts. 165 inc. 7, 217 y ccdtes. del CPP) a la cual se llegó por información brindada por quien era -en ese momento- un testigo/víctima.
Si a todo evento pudiera entenderse que Estevanacio estaba imputado y/o detenido al momento de realizar las manifestaciones de su versión de víctima a la policía, es aplicable la doctrina establecida sobre manifestaciones espontáneas del imputado a la autoridad prevencional (conf. CSJN, Fallos 320:1717, STJRNS2 Se. 97/14 “Espinoza”, entre otras).
Por último, en rigor, el planteo se presente como contradictorio puesto que si bien se afirma que se obtuvieron datos de forma ilegal (estando Estevanacio en la Comisaría), el nombrado en indagatoria (ante el Juez de Instrucción y su Defensor) reiteró los datos que se cuestionan.
De otro lado, el planteo de nulidad del informe en cuestión formulado por el Dr. Vega (argumentando que de allí surge la única vinculación de su pupilo Quintero con la causa) es palmario que no puede prosperar, es que el informe relata un dato obtenido en el marco de la investigación inicial del hecho y solo podría cuestionarse su valoración con relación al plexo probatorio, pero esta cuestión es absolutamente diferente a la circunstancia de que el mismo afecte garantías constitucionales del imputado.
Por todo lo expuesto, corresponde desechar los planteos de nulidad formulados respecto del informe de fs. 86/87.
2) Planteo de nulidad de las escuchas telefónicas y de los mensajes de texto:
En su sustento el Dr. Maza (al que adhirieron los demás señores Defensores) afirma que no hay pruebas sobre que las voces se correspondan con la de los imputados. Agrega que las escuchas solo pueden ser consideradas como medio de prueba resguardándose el art. 214 del CPP y en el caso no hay un auto fundamentado, pues en la causa aparecen por un oficio del Juzgado Federal a solicitud del Fiscal actuante en ese ámbito (fs. 527). Afirma también el letrado que el procedimiento fue retorcido y sin las escuchas no se prueba nada; que la incorporación de las escuchas y los mensajes fue realizada de manera irregular; que no pudo controlar esa prueba y que además es una medida que tiene un coto en el tiempo y es para un caso determinado y no general.
En primer lugar señalamos que el planteo es extemporáneo en función de los arts. 151 inc. 1º y ccdtes. del CPP. No obstante ello, en segundo término destacamos que la valoración de las escuchas y mensajes de texto se realizará, de corresponder, en la oportunidad de ponderar la totalidad de la prueba.
Por otra parte y en cuanto a que las escuchas telefónicas carecerían de una decisión jurisdiccional (auto interlocutorio) y que se adunaron al expediente a petición del Fiscal Federal, resaltamos que el Juzgado Federal de Viedma remitió al Juzgado de Instrucción las constancias de las intervenciones telefónicas a pedido precisamente del Fiscal Federal (fs. 429 y 554). Que agregadas al legajo, el Juez de Instrucción dictó el decreto de fs. 566 en el cual dispuso requerir “a la titular del Juzgado Federal de Viedma, se sirva remitir copia certificada de las resoluciones y/o decretos en los cuales se dispusiera la intervención telefónica respecto a llamadas telefónicas y/o mensajes de texto […]” y despachó el correspondiente oficio nº PS/49222/13 (fs. 569).
A fs. 589 y 590 se incorporan las resoluciones nº 198/13 y 202/13 dictadas por el Juzgado Federal de Viedma en el marco de la causa nº 37589/13 (FN) y por las cuales se dispusieron las intervenciones telefónicas y la transcripción de la mensajería de texto en cuestión, con lo cual se encuentra respetado por el Juzgado Federal la garantía constitucional reglada por nuestra provincia en el art. 214 del CPPRN.
La Defensa se agravia del ingreso, al que cataloga de irregular, de los medios de prueba mencionados diciendo que el Juez de Instrucción debió dictar una resolución o un acto que los validara en el presente proceso.
Este argumento carece de sustento normativo pues los medios de prueba legalmente realizados en la jurisdicción de excepción fueron remitidos al Juzgado de Instrucción e incorporados al legajo como el resto de los medios de prueba y de conformidad a lo previsto en el art. 191 del CPP.
En este sentido, “el acto cumplido en otra jurisdicción… puede ingresar válidamente a este proceso en la medida en que se encuentre sujeto a las formas procesales del lugar de su cumplimiento, y que las mismas no resulten violatorias de principios fundamentales establecidos para la forma ritual a que debe sujetarse el tribunal que sin haberlo cumplido, lo valora. Esto debe entenderse dentro de la previsión del art. 7º de la Constitución Nacional” (ver el dictamen del Procurador General de la Corte Suprema de Justicia de la Nación en “V., D. T. s/robo agravado por el uso de arma”, causa 594 (V – 199.XXII.- R.H.), solución compartida por la CSJN, en ED. T. 137-185, y el comentario favorable al fallo de Bidart Campos, “Prueba pericial rendida ante un tribunal de jurisdicción extraña al que interviene en un proceso penal”). Del mismo modo se expresa Franciso D’Albora en “Código Procesal Penal de la Nación” (pág. 67).” (STJRNS2 Se. 66/02 “Muller”).
Tampoco es posible rechazar la prueba rendida en extraña jurisdicción -dispuesta por un Juez Federal que luego remite las actuaciones a otro local por ser ésta la jurisdicción correspondiente- “con el solo argumento de haber sido realizada por un juez incompetente, desde que ‘[l]a descalificación de elementos probatorios referidos a la posible comisión de delitos, por exceder la competencia del magistrado que dispuso el allanamiento, equivaldría a exigir que los jueces conociesen -y calificasen en consecuencia- el resultado de medidas investigativas, las que parten precisamente de un campo de ignorancia que ellas están destinadas a eliminar’ (CSJN, Fallos 315:1043)” (STJRNS2 Se, 66/02).
Por otra parte, si bien asiste razón al Defensor cuando dice que las intervenciones telefónicas se dispusieron para un caso determinado y no general, pues se ordenaron en el marco de una investigación realizada en el Juzgado Federal, lo determinante para juzgar la validez de la prueba así obtenida es que allí, advirtiéndose que habría datos relevantes para la investigación de otro hecho ilícito de competencia provincial, se resolvió remitirlas al Juzgado de Instrucción. Es decir, las razones o justificaciones de la intervención telefónica se encuentran debidamente acreditadas a partir de las resoluciones de la Justicia Federal incorporada a la causa, y la traslación a los presentes del resultado obtenido decidida por el Juez de Instrucción al incorporarlo a la causa. No importa que éste se limitase a una mera agregación, habida cuenta que los fundamentos de la intervención ya estaban dados. No hubo aquí violación alguna del derecho a la privacidad.
Es por eso que tampoco podría sostenerse la ausencia de fundamentación en cuanto a investigar el hecho juzgado en autos.
A todo evento, dable es destacar que no tiene andamiento el argumento de la defensa sobre que las escuchas telefónicas con autorización judicial tuvieron otro fin en el marco de una diferente causa porque es de aplicación la doctrina del “plain view”, del descubrimiento “a simple vista” durante la ejecución de una actividad lícita de la policía (Fallos 310:85 “D’Acosta”). En este Fallo se resolvió que mutatis mutandi- durante la diligencia de allanamiento “se encuentra enervado el derecho de exclusión del habitante de la morada, de modo que carecerían de eficacia las objeciones que pretendiera oponer a cualquier acto que constituyera una ampliación del objeto de la pesquisa, porque su intimidad ha sido en concreto desguarnecida por mandato judicial”.
Por supuesto que lo “que no está admitido es el libramiento de órdenes de registro generales, indeterminadas, que la transformen en una orden de pesquisa genérica, del tipo expedición de pesca, con la finalidad de encontrar cualquier cosa que pudiera aportar pruebas sobre la existencia de un delito” (STJRNS2 Se. 100/13 “Ollua”), pero esta circunstancia no ha sido concretamente alegada ni surge de las constancias del proceso.
La Defensa dice que no pudo controlar la prueba (escuchas telefónicas). En rigor, las constancias procesales se encuentran agregadas al proceso al que ha tenido pleno acceso el letrado desde que asumió su ministerio. Desde entonces pudo articular oportunamente las observaciones e impugnaciones que hubiera considerado corresponder, sin perjuicio de destacar que esta cuestión transita diferente carril al planteo nulificatorio por afectación de garantías constitucionales.
Por último y sin perjuicio de lo expuesto, también es evidente que este Tribunal “carece de atribuciones para declarar la nulidad del acta de allanamiento en función de que no es un acto procesal ordenado y realizado en la presente, sino en un expediente del fuero de excepción y del cual se remitió a la justicia provincial una fotocopia certificada por determinados hechos” (conf. STJRNS2 Se. 212/08).
En consecuencia, se debe desestimar los planteos de nulidad pues las escuchas telefónicas se ajustan a la ley procesal y al art. 18 de la Constitución Nacional en cuanto garantía protectora de las personas sometidas a proceso penal.
3) Planteo de nulidad respecto de las huellas dactilares y palmares de Busto y León Belmar:
Las Defensas de los referidos imputados afirman que no pudieron controlar los respectivos actos en el cual se produce la extracción de las huellas o rastros palmares de los imputados. Desconocen de dónde se obtienen las huellas de cotejo de Bustos, preguntándose si es de un fichero de la policía de Río Negro.
El planteo es extemporáneo en función de los arts. 151 inc. 1º y ccdtes. del CPP.
No obstante ello, es evidente que asiste razón al Fiscal de Cámara en cuanto sostiene que no hay nulidad sino que solo existe una crítica a la valoración de esas pruebas.
Ello así porque no se ha señalado concretas irregularidades en la actividad realizada y tampoco se ha indicado la concreta norma que prevea la sanción pretendida (art. 147 CPP).
Por último, cabe destacar que el registro de las huellas por las cuales se determinó la identidad física de los imputados en función de las huellas reveladas por los funcionarios de criminalística, es el previsto en los arts. 44 y 45 del Anexo del Decreto provincial nº 2764/88 (B.O. nº 2646 del 06/03/89; norma incluida en el Digesto Jurídico provincial) que dicen:
“DIVISIÓN GABINETES PAPILOSCOPÍA
“Art. 44. – La División Gabinete Papiloscopía, tendrá por misión determinar la identidad física de las personas y cadáveres por medio del sistema dactiloscópico argentino.
“Art. 45. – Para el cumplimiento de su misión desarrollará por intermedio de sus secciones subordinadas, las siguientes funciones:
“a) Sección Identificación Decadactilar […] Organizará y mantendrá actualizados los ficheros decadactilares […] con el fin de agilizar el rastreo y confrontación. Producirá la información pericial requerida por autoridad competente, en lo referente a la determinación de identidad física de las personas y/o cadáveres, además evacuará las solicitudes de las distintas áreas de la Dirección Judicial, organismos nacionales, provinciales y de la Institución Policial.
“b) Sección Rastros […] Corresponderá a esta Sección brindar el apoyo técnico específico, efectuando relevamiento de huellas papilares en hechos delictivos cuando sean requeridos. […] Registrar y mantener actualizado el archivo de soporte de las huellas reveladas por la Sección, como así las recepcionadas por las áreas de apoyo. Conformará las fichas monodáctilares de infractores de delitos contra la propiedad y otros que resulten convenientes. Organizará y mantendrá actualizado el archivo con formularios específicos […]
“c) Sección Palmar […] Corresponderá a la Sección brindar el apoyo técnico específico, efectuando el relevamiento de huellas palmares cuando sean requeridas. Clasificará y mantendrá actualizado el archivo de soportes de las huellas reveladas por la sección y las recepcionadas provenientes de las áreas de apoyo […]”.
La normativa citada no ha sido impugnada y la actividad de los funcionarios se advierte ajustada al marco jurídico específico propio de la función que desempeñan.
Todo lo expuesto determina el rechazo de la nulidad pretendida por las defensa de Busto y Belmar (arts. 147, sgtes. y ccdtes. del CPP).
4) Planteo de nulidad a partir de las declaraciones indagatorias de fs. 187 y vta. y fs. 976/977 prestadas por Quintero:
El Defensor Oficial, Pedro Vega, afirma que debe declararse la nulidad de todo el proceso desde las citadas indagatorias pues el Juzgado no realizó la evacuación de citas a la que estaba obligado conforme lo dispone el art. 279 del CPP ocasionando una violación al derecho de defensa de su pupilo.
El citado artículo dice que el “Juez deberá investigar todos los hechos y circunstancias pertinentes y útiles a que se hubiera referido el imputado” en su declaración indagatoria.
El presente planteo también es extemporáneo conforme a los arts. 151 inc. 1º y ccdtes. del CPP.
Pese a lo cual, entendemos pertinente señalar que nos queda absolutamente en claro que si el Juez no dispuso investigar lo referido oportunamente por Quintero es porque no lo consideró ni pertinente ni útil. Ello, por supuesto, no obstaba a que el imputado o su Defensor solicitaran concretamente las medidas de prueba que consideraran corresponder para sostener su hipótesis desincriminatoria, circunstancia que no realizaron en el sublite. Es decir, la parte no requirió, ni en instrucción (art. 184 del CPP) ni en la etapa de juicio (art. 329 del código de rito), la realización de supuestas medidas de prueba sobre las que hoy dice que debieron realizarse.
De ello se colige que el planteo no solo es extemporáneo, sino que se opone a los propios actos de la parte (STJRNS2 Se. 187/15, entre otras).
De otro lado, el planteo tampoco puede ser atendido porque, incluso ante las citadas omisiones, la sanción de nulidad no está prevista en la norma ni ingresa en alguno de los supuestos generales del art. 148 del rito.
En este orden de ideas, en la Sentencia 153/08 STJRNSP, se dijo en relación al caso- que la omisión de realizar la diligencia no es razón de invalidez, vista la ausencia de tal sanción en el CPP. Así, es que el pretendido incumplimiento de producir prueba no se encuentra expresamente sancionado con nulidad, por lo cual y en razón del principio de taxatividad que rige en materia de nulidades procesales, la declaración que pretende la defensa no resulta procedente.
Tampoco se advierte mínimamente algún perjuicio para la parte que reclama pues en su indagatoria de fs. 187 vta., a la que se remite en la posterior, dijo haber estado durmiendo en la hora del hecho reprochado, por lo que no se advierte qué medida pertinente y útil reclama en beneficio del encartado.
5) Por todo lo expuesto, corresponde desechar los planteos de nulidad articulados por las Defensas. ASÍ VOTAMOS.-
A la segunda cuestión propuesta, los Señores Jueces dijeron:
1) Después de valorar la prueba producida en la audiencia y descartadas las nulidades planteadas es momento de dar la opinión jurídica en torno al efectivo acaecimiento del hecho y la participación en cabeza de los imputados. Se debe adelantar que la conclusión es positiva en ese aspecto y que el hecho por el cual Jorge Luis Estevanacio, Nicolás Rubén Quintero, Fernando Javier Busto y Angel León David Belmar vinieron a juicio se encuentra cabalmente probado, conforme a los términos impulsados por la Fiscalía de Cámara en su alegato al cierre del debate y con la salvedad del tramo por el cual no acusó.
2) En cuanto a esta última ausencia de acusación sobre el hecho nominado segundo en la presente sentencia el señor Fiscal de Cámara sustentó su postura en los elementos probatorios que refirió por lo cual advertimos que su alegato aparece motivado, aun cuando pudiera no compartirse la opinión allí expresada.
La Fiscalía ha considerado que la conducta descripta en la acusación por la que fue elevada a juicio no reúne los extremos requeridos de los típicos legales que se reprochaban fundando sus razones en los testimonios escuchados y la prueba producida en autos.
Entonces, tomando en consideración la postura asumida por el representante del Ministerio Público Fiscal, no cabe otro pronunciamiento que la absolución de los imputados en relación con esta parte del hecho imputado.
Al respecto, recordamos que en “Mostaccio”, la Corte Suprema de Justicia de la Nación revalidó la doctrina expresada en “Tarifeño”, “García”, “Cattonar” y “Cáseres”, dejando de lado la doctrina “Marcilese”, y de ello en claro se tiene que sin acusación no podrá haber sentencia condenatoria o, lo que es lo mismo, ante el retiro de la acusación la absolución se impone (STJRNS2 Se. 119/15 “Zapata”; Se. 188/15 “D´Anunzzio”).
En consecuencia, corresponde ABSOLVER a Jorge Luis Estevanacio, Nicolás Rubén Quintero, Angel David León Belmar y Fernando Javier Busto en orden al hecho nominado segundo al inicio de la presente, por ausencia de acusación fiscal (art. 18 de la Constitución Nacional).
3) Establecido lo anterior, desarrollamos el análisis sobre la existencia del hecho y participación de los imputados, sobre lo que destacamos que no está cuestionada por las partes la materialidad fáctica habiéndose centrado la discusión en la imputada y negada intervención de los encartados en el reproche penal que se les hace.
Descartamos así de plano por insustanciales las dudas señaladas por el Doctor Maza pues desatiende la abrumadora prueba omitiendo su consideración completa, conjunta y correlacionada.
Las pruebas ventiladas en el debate oral son:
Acta de procedimiento policial de fs. 1/2 y croquis ilustrativo de fs. 5 y 12 de la Comisaría nº 30 que indica que el 6/05/13 siendo las 14,30 hs. se deja constancia del procedimiento llevado a cabo por personal policial, en virtud de haberse recepcionado aproximadamente a las 2,38 hs. vía radial que habían ingresado al Hospital Zatti, dos personas heridas una de ellas por arma de fuego, en grave estado y la restante con lesiones leves, este último quien habría sido víctima de un hecho de robo con armas en El Coirón 87 del Barrio Don Bosco. Que al escuchar lo sucedido se dirige el móvil 2366 a cargo del Sargento Primero Manquenao, los cuales al llegar se entrevistan con Pablo Ariel Speciale quien manifiesta que habían herido a un amigo suyo, Sergio Dato, quien se domicilia en calle Coirón 87, y que se encontraba en el nosocomio. Que en el lugar, en intersección de calle Coirón a la altura de ese domicilio y calle Alpataco se observan a simple vista fragmentos de vidrios oscuros esparcidos sobre calle Coirón, siete (7) vainas servidas calibre .22 sobre la misma calle y sobre el cordón de la vereda de la vivienda numeral 87, una pistola Browning 9 milímetros N° 40351 y a un paso de ésta, una mancha de sangre. Que el lugar queda en resguardo del Sargento Primero Molina habiéndose convocado al Gabinete de Criminalística. Que se procede a la recolección de siete vainas servidas calibre .22, un arma de fuego tipo pistola calibre 9 mm Browning serie nº 40351, que presenta un cartucho en recámara y otro atravesado en la ventana expulsora, trabando la corredera (ambos sin detonar) con el almacén cargador correspondiente alojando cinco cartuchos completos del mismo calibre, y al levantamiento de la muestra de sangre de la mancha cercana a la pistola hallada. A las 2,49 hs. desde la Comisaría 34 se informa que en inmediaciones a la Ruta 3, cerca de la cancha de fútbol situada sobre el lateral suroeste del barrio Jardín, se había detectado la presencia de un vehículo Ford Falcon bordó dominio VXU-639, sin ocupantes con una mochila. Que constituida la oficial Gómez en el nosocomio siendo las 2,50 hs., se entrevista con el Oficial Subinspector García de la Comisaría Primera quien informa que Sergio Ceferino Dato les puso en conocimiento que fue víctima de un hecho delictivo en la entrada a su domicilio donde fue atacado por unos sujetos que le dispararon con armas de fuego, que andaban en un Ford Falcon oscuro, dominio VXU-639, y que Dato al llegar al hospital observó que varias personas empujaban el vehículo para hacerlo arrancar y así se alejaron del lugar. Con esos datos el Oficial García transmitió a la red policial la solicitud de individualización de los ocupantes del vehículo. Luego, la Oficial Gómez se dirigió al sector de guardia del hospital donde primeramente observa la puerta de ingreso al sector de entrada de ambulancias rota y al consultar le informan que las personas que trajeron al paciente con la herida en el cráneo, habían ingresado con armas y provocado esos daños. En una de las salas de la guardia, personal de emergencia se encontraba asistiendo quien llevaban en el Falcon. En otras de las salas se encontraba Dato, siendo examinado por la Dra. Sapin, y luego del examen la oficial Gómez se entrevista con Dato quien confirma lo informado por el Oficial García, mencionando que cuando llegaba a su domicilio de El Coirón 87 desde la costanera, observa que detrás de él llegaba un vehículo que se detiene en la intersección con Alpataco frente a su domicilio, sube su camioneta a la entrada vehicular y observa que el rodado era un Falcon oscuro y del mismo descienden al menos tres personas que se le acercaban corriendo hacia su camioneta. Ante ello Dato maniobra unos 15 metros marcha atrás por Alpataco y le habrían comenzado a disparar desde ambos laterales de su camioneta, y sale hacia delante por Coirón hacia Misiones Salesianas. Que el vehículo de Dato es una Nissan X-trail negra dominio IOZ-060 que a simple vista presenta ambas ventanillas derechas rotas, también la delantera izquierda y un impacto sobre el parabrisas del lado del conductor. La oficial Gómez se entrevista con Virginia Martínez, pareja de la persona herida de arma de fuego en el cráneo, indicando que se trataría de Héctor Damián Salvo, alertada por amigos de la situación de su pareja, encontrándose acompañada por Romina Rubio. A las 4,30 hs. se recibe modulación de Base 84 del Cuerpo de Seguridad Vial informando que se había presentado Jorge Luis Estavanacio con sus manos atadas diciendo que lo habrían secuestrado y luego despojado de su Falcon en inmediaciones de la unidad de tránsito, siendo imputado posteriormente por su participación en el hecho. A las 4,05 hs. se toma conocimiento que se habría producido el fallecimiento de Héctor Damián Salvo.
Denuncia penal de Sergio Ceferino Dato (fs. 9/10), quien expone que el 6 de mayo de 2013 a 02,00 hs. aproximadamente cerró su comercio heladería ubicado en Buenos Aires esquina Alvaro Barros, y solo a bordo de su camioneta Nissan Dominio IOZ-606 negra, partió hacia su domicilio. Que a las 02,24 hs. aproximadamente llega a su domicilio arribando por costanera y luego tomando calle Coirón cuando observa por el retrovisor que detrás de él venía otro rodado en el mismo sentido de circulación, movilizándose a baja velocidad que queda como en una maniobra como que doblaba hacia Alpataco y se estaciona. Que esa maniobra le resultó extraña y en el momento que ingresa su camioneta a la entrada del garaje, sin descender, gira su cabeza hacia atrás y ve el rodado el cual se había detenido sobre calle Alpataco, siendo un Ford falcon oscuro, que descienden entre dos y tres sujetos, uno del lado del acompañante y el resto no puede precisar de qué parte descienden. Que se dirigieron corriendo muy rápidamente hacia donde estaba él, lo que generó que hiciera rápidamente una maniobra recorriendo marcha atrás unos 15 metros aproximadamente por Alpataco quedando estos sujetos a ambos laterales del rodado que comienzan a dispararle, que no ve él las armas de fuego pero que sintió más de tres impactos de bala, ya que los cristales del lado del conductor y del lado del acompañante, producto de los disparos se rompieron. Que ante esta situación luego de hacer marcha atrás teniendo su vehículo siempre en marcha retomó por Coirón con dirección hacia la cancha Villa Congreso, tomando luego Misiones Salesianas. No pudo precisar la cantidad exacta de personas que lo atacaron ya que todo fue muy rápido y se encontraba muy nervioso. Que debido a los nervios condujo rápidamente para salir del lugar y cuando toma noción recuerda que circulaba por Gallardo y vé a dos policías caminando a quienes pone en conocimiento de lo sucedido y les dice que iba a ir al hospital local a recibir asistencia médica ya que vio sangre en su mano y ojo derechos. Que cuando iba manejando su vehículo a las 02,29 hs. llamó a su esposa Romina quien se encontraba en su domicilio y le manifestó lo ocurrido. Cuando arriba al hospital estacionó su auto sobre la vereda y sin descender, ve en el estacionamiento de ambulancias que se encontraba el Falcon, que se trataría del mismo que vio anteriormente. Que no puede precisar cuántos eran debido a su estado de nerviosismo, que eran más de dos, masculinos, no puede dar detalles de su vestimenta ni características físicas ya que se encontraba a unos metros y estaban de espalda a él, estaban empujando ese vehículo para tratar de arrancarlo, lo logran y los pierde de vista. Que seguido ello, llegan al hospital los mismos policías a los que les había dado aviso, quienes lo acompañan hasta la guardia donde recibe las primeras curaciones. Que no observó los rostros de las personas que lo agredieron, que estaba muy nervioso y para evitar que las balas le dieran se agachó bajo el volante. Mencionó además que no tiene en su poder ninguna arma de fuego, tampoco se defendió o repelió la agresión, solo sacó su camioneta marcha atrás y se resguardó como pudo para evitar que le impactara algún disparo. Que no sabe si hubo testigos del hecho, no puede precisar el número de agresores que lo atacaron, recuerda que eran entre tres y dos, no recuerda cuántos tenía a cada lado de su rodado y no sabe si el conductor del rodado también descendió. Que no funda sospechas sobre ninguna persona.
En sede judicial Sergio Ceferino Dato (fs. 171) ratificó su denuncia y agregó que nunca transitó por Alpataco sino que se condujo hacia esa arteria. Que se bajaron del automóvil dos o tres, que dos vio bajar del lado del acompañante. Que no vio si quedó alguien en el auto. Que cuando vio que bajaba una de ellas, decidió hacer marcha atrás y no vio si tenía algún elemento en la mano. Que recién se da cuenta que tenían armas cuando escuchó los disparos. Que al que único que vio de frente, pero no puede reconocer su rostro estaba a cara descubierta y no tenía nada en su cabeza. Que alrededor del Falcon en el hospital, vio tres personas que empujaban el auto. Que tenían la cara descubierta, que había distancia entre él y estas personas, en el hospital estaban a distancia. Que lo empujaron por la bajada de ambulancia en dirección a Rivadavia, no puede precisar de qué manera subieron al auto. Que no recuerda cómo estaban vestidos, ni los vio con armas en el hospital. Que cuando llega allí no entendía nada porque cuando vio el mismo auto y después se entera de lo que había pasado con este pibe. Que uno de los tiros que pegó en el lateral rompió los vidrios y uno de ellos pasó por su ojo derecho.
A fs. 891 el testigo mencionado amplía sus dichos y al preguntársele si conoce a alguna persona apodado Tomy, contesto que no conoce a nadie con ese apodo. Que siempre cerraba el local a la misma hora, que siempre lo cerraba él, haciendo el mismo trayecto para su casa, que el día del hecho salió junto con los empleados del turno noche, dos o tres. Que salen del local, se saludan y luego se van. No recuerda haber hablado con ninguna persona ajena mientras cerraba el local. Que llevaba consigo la suma de tres mil o cuatro mil pesos, no más. Que luego de escuchar el cd “Corte especial” reservado en Secretaría a fs. 582, cuyos diálogos se encuentran transcriptos a fs. 591/596 y no reconoce las voces que participan de ellas.
Informe de personal policial de fs. 41 sobre la novedad de que encontrándose Ricardo Gringo en la oficina de guardia de la Subcomisaría nº 76 habría manifestado al Sargento Primero Walter Moyano que los amigos de Salvo (recientemente muerto) andaban buscando a David León, por ser el autor del disparo.
Informe preliminar del Gabinete de Criminalística donde consta que el rastro papilar que fuera revelado y levantado del parante trasero derecho, parte media se corresponde con la región interdigital de mano izquierda impreso en la ficha palmar perteneciente al ciudadano León Belmar Ángel David (fs. 44).
Acta de procedimiento policial de fs. 46/48 y croquis ilustrativo que da cuenta que el 6/05/13 siendo aproximadamente las 02,30 hs. la prevención policial formada por el Oficial Subinspector García y el Cabo Primero Benessi encontrándose en peatonal por Irigoyen llegando a Guido se acerca una camioneta negra Nissan con los vidrios trizados con dos orificios presuntamente de balas, que detiene la marcha, baja el vidrio del acompañante, se rompe y divisan una persona en el interior de la camioneta de sexo masculino quien aduce que le habían robado, presentando manchas de sangre en su rostro, informando que el hecho ocurrió en su domicilio en Coirón 87 y que se dirigía al hospital. Posteriormente dan aviso al 911, a la Comisaría Primera del hecho suscitado en jurisdicción de la Comisaría 30 y al médico policial. Seguidamente se dirigen al hospital y observan que la víctima se encontraba bajando de su camioneta con una bolsa de nylon oscura, dejándola en el baúl de su camioneta Nissan negra IOZ-606 y les informa que el vehículo que estaba saliendo por Alberdi era de los autores del robo que se movilizaban en un Falcon oscuro, con vidrios negros. Acompañaron a la víctima, que se identificó como Sergio Dato y pudieron observar la puerta de ingreso de emergencia dañada. Asimismo, son informados que en el lugar se encontraba una persona herida de arma de fuego NN. Se entrevistan con el enfermero Supiciche, quien informó que junto a su compañero habían recibido al herido de arma de fuego juntamente con tres personas más que portaban armas largas y que previo romper la puerta de ingreso a emergencias los apuntaron con las armas, solicitando que lo atiendan rápido. Asimismo, resguardan la camioneta Nissan y se entrevistan con Virginia Martínez, quien aduce que recibió mensaje de texto que le informa que su marido Héctor Salvo se encontraba herido en el hospital.
Acta de procedimiento policial y croquis ilustrativo de la Comisaría 34 (fs. 50/52) de la que surge que el 6/05/13 y en virtud que a las 02,40 la Suboficial Principal Martínez de la Unidad Primera indicara que habría escuchado por sector de la cancha de fútbol del Barrio Jardín ruidos de motor similar a un Ford Falcon, se traslada el móvil policial 2310 a cargo del Sargento Vargas, Sargento Van de Couter y Sargento Ferreyra junto con el móvil 2082 a cargo del Suboficial Principal Pérez de la Comisaría Primera que ingresan por el acceso a camino vecinal cercano a la cancha del Barrio Jardín pudiendo observar que a unos 150 m. de la ruta nacional 3 a mano derecha se encontraba un Ford Falcon bordó VXU-639, estacionado, sin ocupantes y con las llaves puestas, por lo que se procede a resguardar el lugar. Se trasladan al Destacamento Tránsito Idevi, en virtud que siendo las 4 hs. aproximadamente se había hecho presente quien se identificara como Jorge Estavanacio ante el Cabo Fleitas, de la base 84 diciendo haber sido víctima de un secuestro, habiendo sido interceptado en Schieroni y Guido a horas 1,40 aprox. y dejado maniatado en calle 2 pasando calle 25 del Barrio Lavalle. Que se realiza rastrillaje en el lugar y tomas fotográficas, odorología y rastros, encontrándose dentro del vehículo una mochila azul y negra, marca Hotpack que se secuestra.
Informe de la Brigada de Investigaciones (fs. 86/87) sobre que Antonella Migliorini resulta ser la novia del detenido Estevanacio José Luis, y que ésta manifestó que su novio se había retirado a descansar a las horas 01:30 aproximadamente y que el abonado 02920-15549058 era de Estevanacio. También informó la policía que por otro medio se supo que este ciudadano posee otro abonado telefónico resultando ser 02920-15202010.
Informe de llamadas entrantes y salientes como así también registro de mensajes de texto, de la empresa Movistar, de los números de abonado 2920549058 y 2920202010 (fs. 94/96).
Historia clínica remitida por el Hospital Zatti perteneciente a Héctor Damián Salvo (fs. 149/157), y copia certificada del acta de su defunción (fs. 357).
Informe de la Brigada informando el secuestro de un arma de fuego calibre .22 a pocos metros de la edificación del “viejo motel” (fs. 219/220).
Informe fotográfico de las secuencias involucradas en la causa, en las que se ilustra el lugar donde se intentó el robo, la pistola allí habida con el casquillo trabado, la camioneta de Dato con los impactos recibidos, el Ford Falcon utilizado por los delincuentes, los croquis del domicilio de Dato, y los sitios de la presencia de las vainas servidas. También se adjunta foto satelital del lugar de hallazgo del Falcon, así como de la casa de Dato (fs. 243/266).
Informe del Gabinete de Criminalística (fs. 267/269) sobre que en las muestras tomadas en mano izquierda y derecha de Jorge Estavanacio, Salvo Damián, un par de guantes y mano izquierda de Sergio Dato, dio como resultado negativo para la presencia de plomo, bario y antimonio, mientras que para la muestra tomada a Sergio Dato de su mano derecha dio resultado negativo para bario y antimonio y positivo para el elemento plomo.
La pericial incorporada a fs. 270/283 arroja como resultados que: a) el arma secuestrada pistola semiautomática calibre 9×19 mm marca FM licencia FN-Browning Nro. 40351 al momento pericial se encuentra en regular estado de conservación, apta para producir disparos, de funcionamiento normal; b) que en ella no se detectaron restos de deflagración de pólvora, por lo que no ha sido disparada recientemente; c) que la totalidad de la cartuchería remitida pertenece al calibre 9×19 mm presentando balas encamisadas de morfología ojival truncada e inscripción en culotes de vainas “SP 9×19” corresponde el calibre del arma secuestrada; d) la calificación del arma remitida se condice con la de arma de uso para la fuerza pública acorde a Ley Nacional de Armas y Explosivos 20429, decreto reglamentario 395/75, sección III, Art. 4 inciso 2); e) que las siete vainas servidas secuestradas en el lugar del hecho se corresponden para con el calibre .22 largo rifle, fueron percutadas por una única y misma arma de fuego, de funcionamiento automático o semiautomático y no corresponde con el calibre del arma secuestrada; f) que la cacha secuestrada en el lugar del hecho, es una cacha de madera de fabricación casera, marrón, correspondiente al lateral izquierdo de la empuñadura de una arma de fuego tipo revólver; g) que los tres fragmentos de proyectil secuestrados en el parante de la puerta delantera izquierda, para interna del rodado Nissan dominio IOZ-606 corresponden a un proyectil de aleación de plomo y antimonio con baño electrolítico de cobre, encontrándose dentro de los parámetros del calibre .22 centésima de pulgada de fuego anular; h) que el proyectil recuperado de la cabeza de Salvo corresponde con un proyectil de aleación de plomo y antimonio con baño electrolítico de cobre encontrándose dentro de los parámetros del calibre .22 centésima de pulgada de fuego anular, ilustrando sus conclusiones con las fotografías respectivas.
Informe pericial ilustrativo de los trabajos realizados sobre el Ford Falcon dominio VXU-639 con tomas fotográficas de los elementos secuestrados en él (fs. 285/294).
Informe pericial respecto al levantamiento de rastro tomado en el interior del vehículo marca Ford Falcon, dominio WXU-639. Efectuada la diligencia de levantamiento de rastros mediante reactivos físicos de uso exclusivo en papiloscopía sobre el vehículo y sobre botellas de cerveza ubicadas en el interior del rodado, se logró revelar, levantar y mediante confronte establecer la identidad física respecto de tres (3) parciales de rastros papilares “de superficie de vidrio de botella de cerveza Palermo”, un (1) parcial de rastro papilar “de parante trasero derecho parte media”, un (1) parcial de rastro papilar de “marco de ventanilla de puerta trasera derecha”, un (1) parcial de rastros papilar de marco superior de puerta delantera derecha, y dos (2) parciales de rastros papilares de “superficie de vidrio de puerta trasera lado izquierdo parte interna”, todos correspondientes con la persona de Ángel David León Belmar (fs. 295/298).
La pericial de fs. 313/320 realizada en la camioneta Nissan a los efectos de determinar la existencia de impactos atribuibles a posibles disparos determino que se detectaron ocho orificios con características compatibles con las ocasionadas por el accionar de cinco proyectiles disparados con arma de fuego encontrándose los mismos dentro de los parámetros del calibre .22 centésima de pulgada similar o superior. Allí también se informó que la interacción de las trayectorias entre los distintos orificios observándose en el lámina nº 2 muy específicamente las trayectorias de los cinco disparos efectuados, todos hacia el lugar donde se ubica el conductor.
Informe del REPAR donde se menciona que el arma de fuego tipo pistola Browning Cal. 9 mm serie 40351 no se encuentra registrada, reempadronada ni posee pedido de secuestro (fs. 556). A fs. 560 el RENAR informa que el arma referida consta reempradonada a nombre de la “Policía de Rio Negro” y posee pedido de secuestro por robo presentado en fecha 21/11/11 con intervención del Juzgado de Instrucción Nro. 2 Fiscalía Nro. 2.
Luego la Secretaria Administrativa de la Policía de Río Negro informa que la pistola Browning serie 40351 calibre 9mm. fue provista al empleado policial Cabo Primero Matías Federico Crespo y conforme registros dicha arma se encuentra en estado de hurto (fs. 601).
El cd “Corte especial” reservado en Secretaría a fs. 582, cuyos diálogos se encuentran transcriptos a fs. 591/596 y en lo sustancial fueron reproducidos en la audiencia de debate (ver acta de debate de fs. 2394).
La pericial del Gabinete de Criminalística sobre las prendas de vestir que utilizaba Damián Salvo al momento de los hechos y de las cuales surge que las medias tipo canean de nylon negras, examinadas en el laboratorio de balística registraron orificios compatibles con los producidos por la incidencia de un proyectil de arma de fuego, presentando un orificio de entrada en las piernas de la prenda, que colocada sobre la cabeza quedarían orientadas hacia la parte posterior de ésta, que se observa con signos de ahumamiento en su periferia, en un diámetro de 31,5 milímetros. Presenta además un pequeño orificio en la parte anterior de la prenda, el cual se observó con manchas hemáticas en su periferia, pudiendo tratarse de un orificio de salida. En cuanto a la determinación de la distancia de disparo se realizaron pruebas con el arma secuestrada y cartuchería similar a la utilizada en el hecho investigado sobre probetas armadas con una tela similar a la del cancan secuestrado concluyéndose que el disparo examinado fue efectuado de manera abocada con la boca de fuego del arma apoyada en el plano de la tela (fs. 609/623).
Informe pericial realizado por persona del Gabinete de Criminalística sobre las vainas encontradas en calle Coirón en fecha 06/05/13 y el edificio abandonado conocido como “La Casona”. Se determinó que las vainas servidas calibre.22 LR estampa de culote “FM” que fueran secuestradas en la intersección de las calles Coirón y Alpataco del Barrio Don Bosco, fueron percutidas por una y única arma de fuego, carabina marca “ARMCOR” 22 long Rifle, n° A 644538 NIR VI-2878, secuestrada posteriormente por personal de la Comisaría nº 34 en el denominado “Hotel Viejo” de la cual se recuperaron las vainas servidas calibre .22 LR Estampa de Culote FM Testigos NIR VI-2902 (fs. 624/629).
Informes periciales de los elementos secuestrados por personal de la Comisaria 34, el 13/05/13 en La Casona, consistentes en dos armas de fuego -una carabina y un revólver- y un pullover de hilo celeste dentro de una bolsa de nylon negra. Se concluye que: a) la carabina semiautomática calibre .22 Long Rifle marca ARMSCOR modelo 20P N° A644538, resultó ser al momento del examen, apta para producir disparos y de funcionamiento normal. Se informa que presenta cañón y culata seccionados teniendo una longitud total de 52 cm.; b) el arma tipo revólver de simple y doble acción calibre .32 S&W Long Colt modelo pólice positive nº 136680 resultó apta para producir disparos y de funcionamiento normal; se informa que registra faltante de sus cachas; c) Tanto en el revólver como en la carabina se detectaron restos de deflagración de pólvora lo que es indicativo de que han sido disparados; d) La cartuchería pertenece al calibre .22 Long rifle presentando balas con baño de cobre electrolítico de morfología redondeada e inscripción en culotes de vainas FM las mismas coinciden con el calibre de la carabina; e) la vaina secuestrada pertenece al calibre .32 ACP (7,65 mm) siendo un calibre que normalmente dispara en armas de puño del tipo pistolas semiautomáticas, presenta huellas de espaldón y percusión aptas para cotejo balístico; f) tanto la carabina como el revólver corresponden con arma de uso civil acorde a ley nacional de armas y explosivos 20429, decreto reglamentario 395/75 sección 3 art. 5 inc. 2) apartado A. (fs. 646/674).
Informe pericial de rastros papilares obteniéndose un rastro dactiloscópico dubitado adosado a un soporte blanco de 6 cm. aproximadamente de ancho por 11 cm. de largo y que se concluye que fue estampada por el mismo tejido epidérmico, del mismo pulpejo, del mismo dígito de una misma mano y única persona correspondiente a Fernando Javier Busto (fs. 675/687).
El precedente informe se relaciona con el obrante a fs. 701 que da cuenta que se obtuvieron soportes de vidrio conteniendo parciales de rastros papilares y palmares, determinándose en forma categórica e indubitable que los parciales de rastros papilares palmares levantados en el vidrio de botella de Cerveza Palermo que se encontraba en el interior del vehículo Ford Falcon VXU-639 corresponde con la región tenar de mano izquierda mientras que los rastros levantados de la superficie de vidrio de puerta trasera izquierda lado interno de mismo vehículo, se corresponden con la región hipotenar de mano izquierda y con la región interdigital e hipotenar de mano derecha, todos impresos en ficha palmar de Fernando Javier Busto.
Informe del perito en balística y armas portátiles que realizando un estudio entre la empuñadura (cacha) del revolver .32 secuestrada en el lugar del hecho y el arma tipo revólver de simple y doble acción calibre .32 S&W Long Colt modelo pólice positive nº 136680 secuestrada en el denominado “Hotel Viejo”, concluye que la citada cacha pertenece al revolver Colt nº 136680 habiendo estado en algún momento adosada mediante adhesivo de contacto a la empuñadura (fs. 1021/1028).
Ramón Alberto Lucero declaró en la audiencia de debate y dijo que es enfermero y que ese día se encontraba de guardia. No recordó la hora en que sienten un ruido por la puerta de atrás de la salida lateral de la guardia. Vio a dos personas que le gritaban: “herido, herido”. Se acerca al auto -junto con un compañero suyo- y ve una persona en el asiento de atrás y cuando se dispone a auxiliarlo alguien le apunta con un arma y le dice “apurate”. Lo entran y le practican las primeras diligencias, luego le pierde el dato al herido porque fue derivado para ser atendido. Aclaró que su compañero salió al escuchar los ruidos por la puerta de enfrente y que el vehículo estaba estacionado -no recordó que tipo de auto era porque estaba concentrado en prestar el auxilio- y se encontraba estacionado en el playón de estacionamiento para las ambulancias. Que estaba oscuro, que vio dos personas alrededor del coche y no supo decir si había alguien en el volante. Tampoco pudo ver por dónde se fue.
Esteban Oscar Supiciche -compañero de guardia del anterior testigo- se expresó en similares términos a Lucero aclarando que cuando sale al playón ve el vehículo con una persona y mucho griterío. Que su compañero Ramón agarra al herido de las axilas y lo trasladaron adentro como pudieron. Estaba agonizando, con mucha sangre en la cabeza y con un panorama delicado. Se veía grave y lo dejaron para hacer una tomografía. No recordó la cara ni como estaba vestido el paciente. Aclaró que el auto que lo había trasladado estaba estacionado paralelo a la línea principal de la entrada a la guardia y que la puerta estaba abierta del lado del acompañante, que es por donde lo bajaron. Su compañero llegó primero y había mucho griterío. Cuando estaban entrando con el paciente Lucero le dijo que lo habían amenazado. Que él no vio nada pero sí pudo advertir que la persona que pateó la puerta y la rompió, estaba afuera del auto y el otro cree que estaba adentro. No vio si portaban armas tampoco recordó si el vehículo estaba en marcha, que tipo de auto era o cómo estaban sus luces. Recordó que era un coche grande y nuevo. El herido entró solo con el testigo y su compañero y lo recibió el Dr. Cwalina. La persona que estaba afuera no entró, gritaba y no recuerda lo que decía y fue el mismo que siguió de atrás a su compañero cuando sale a auxiliar el herido. Finalmente aclaró que cuando llegó al auto, estaba atrás de ésta persona, que no recuerda quien era, había otro que estaba con el herido y no sabe quien manejaba.
Hugo Daniel Salvo y de Elizabeth Virginia Martínez -padre y esposa de Damián Héctor Salvo, víctima fatal- al ser escuchados en la audiencia fueron contestes en afirmar que Angel David León Belmar era amigo de Damián Salvo.
El padre de la víctima hizo extensiva la amistad a todos los imputados de autos, aclarando que incluso mantiene una buena relación con el padre de Quintero y que ambos hijos eran amigos. Agregó que Angel David León Belmar era amigo de su hijo desde que trabajaban juntos en Cotravili y que luego Belmar dejó de hacerlo sin que pasara mucho tiempo después de que ocurriera la muerte de Damián.
Elizabeth Virginia Martínez declaró que esa noche recibió un llamado de Damián preguntándole la hora en que iba a regresar a la casa y que luego de responderle, él le dijo: “ahora vengo”. Lo esperó en la vivienda pero no regresó más. Dijo que el llamado lo recibió el mismo día del hecho, que a León lo conocía del barrio y de vez en cuando se veía con Damián. Respondió que nunca lo vio manejando un Falcon, que esa noche su marido no le dijo a donde iba y afirmó que el número de celular que tenía su esposo era el 15678604.
Brian Pichinian -testigo ofrecido por la defensa de Belmar- corroboró sus dichos de que trabajaban juntos en la construcción de distintas obras en Patagones. Que Belmar vivía en esa ciudad y que sabe que antes trabajo en Cotravili, pero que el propio David le comentó que no quería hacerlo más porque quería cambiar de ambiente y empezar una nueva etapa. Dijo que se enteró que estaba detenido porque al día siguiente no fue a trabajar más y que eso fue a final del año 2013.
Sobre el testigo, advertimos que contrariamente a la sospecha de mendacidad que tenía el Fiscal de Cámara en su alegato sobre la fecha de detención en la presente causa, la misma puede considerarse ajustada a lo que recordaba pues la misma se produjo el 11/09/2013, es decir cuatro meses y cuatro días después de ocurrido el hecho que se juzga en autos (fs. 1266/1271, 1272/1273 y 1284/1285).
Antonella Alejandra Miglierini manifestó ser amiga de Estevanacio desde hace aproximadamente cuatro años. Dijo que el día que fue detenido lo recuerda porque habían estado juntos esa misma noche. Que fueron en el Falcon bordó a comer a la casa de Sergio Nervi, un amigo que vive en Carmen de Patagones. Que regresaron como a la una o dos de la mañana y la dejaron junto con Sergio en su casa en Viedma. A la mañana siguiente, fueron dos personas vestidas de civil y le dijeron que eran policías y le preguntaron cosas de esa noche. También le preguntaron por el número de celular de Jorge y se los dio. Que esto fue como a las 9 o 10 de la mañana y allí le dijeron que estaba preso y le contaron parte de lo que había pasado. Dijo que esa noche Estevanacio andaba con el celular y no recuerda que haya recibido llamadas y que el auto estaba limpio. Que tenia trato diario con él y que le conoce todos sus amigos pero que al resto de los detenidos no. Finalmente dijo no recordar que practicara deportes.
Matías Jesús Fleitas -empleado policial de la base 34 en donde prestaba servicios- dijo que toma conocimiento vía radial que había ocurrido un hecho ilícito. Se enteró entre las 22 a 7 de la mañana. No lo recuerda bien. Le indicaron que identificara a un Ford Falcon que presuntamente había participado. Toma su puesto a la salida de Viedma y luego lo encuentran en un descampado en las inmediaciones del lugar sin ocupantes. Después se hace saber el número de dominio del vehículo y se dice quien podría ser su titular dominial. En el transcurso de la guardia ingresa un señor maniatado con un cable oscuro, que dijo haber sido víctima de un hecho ilícito. Se la sueltan, y la oficial de guardia de apellido Martínez informó a la superioridad. Dijo que luego se supo que la persona atada era Estevanacio y que no recuerda que haya estado el Juez. Aclaró que estuvo de guardia hasta las 7 hs. Tampoco recordó si alguien habló con Estevanacio. Pero recordó que durante su guardia se lo llevaron en un móvil policial. Que la persona se presentó y manifestó haber sido víctima de una especie de secuestro, que presenció una muerte y que lo dejaron abandonado en un lugar. Agregó recordar que se le notaban algunas marcas de ataduras y que su guardia terminaba a las 7 de la mañana.
Horacio Javier Cwalina -testimonial de fs. 190 incorporada por lectura- médico de guardia del Hospital ratifica las circunstancias previas cuando llega el herido, y dice que ve en el playón un Falcon color bordó o algo similar que se encontraba en sentido contrario al ingreso de las ambulancias. Cuando se acercó los enfermeros ya estaban cargando al herido, y en la oscuridad ve que una persona que estaba en el lugar pedía que asistieran al herido. Dijo haber visto dentro del auto al herido, otra que ayudaba a sacarlo desde adentro, la que gritaba pidiendo auxilio y no recuerda ni está seguro si había otra más en el volante o en la parte de adelante. Aclaró que el paciente presentaba una lesión frontal, con pérdida de sangre posterior occipital y que se dio cuenta que había materia grasa compatible con masa encefálica.
4) Declaraciones indagatorias: al inicio del debate oral se abstuvieron de prestar declaración Jorge Luis Estevanacio, Nicolás Rubén Quintero y Angel David León Belmar.
En esa oportunidad, Fernando Javier Busto declaró diciendo que no va a contestar preguntas y manifestó que no tiene nada que ver en el hecho que se le acusa, que a Belmar y a Quintero los conoció en la cárcel, y a Estevanacio antes del hecho de que se lo acusa lo conoce de que fueron a jugar al futbol y después del partido se pusieron a tomar una cerveza en el auto de Estevanacio; a Salvo no lo conocía ni lo había visto antes.
Previo a la clausura de la etapa de prueba Angel David León Belmar prestó declaración diciendo que mantenía un vínculo de amistad con Damián Salvo y dijo que no tuvo nada que ver con el hecho. Que para el tiempo en que ocurre su muerte ya no se juntaba más. Que había salido en libertad en febrero de ése mismo año y que había decidido apartarse de las relaciones que mantenía en el Barrio Lavalle porque siempre terminaba detenido y se fue a vivir a Patagones para trabajar en la construcción. Consideró que si se hubiese quedado, quizás habría corrido con la misma suerte de Damián.
Nicolás Rubén Quintero prestó declaración indagatoria en la etapa de instrucción a fs. 187, 705/706 y 976/977. En la primera dijo que se encontraba en el playón del Barrio Guido hasta las doce de la noche y después se fue a su casa a dormir. En la segunda manifestó que se remite a su declaración anterior y que no le pertenece ninguna de las voces que escuchó del cd “Corte especial” reservado en Secretaría a fs. 582, los que se encuentran transcriptos a fs. 591/596; agregó que el nro. 02920-639595 no es su teléfono ni lo usó; luego expresó que se negaba a la extracción de una muestra de voz a los efectos de practicar un reconocimiento de voz. En la última refirió que se remite a lo ya declarado y agregó que ante la readecuación de la imputación sobre haber efectuado disparos de armas de fuego solicita se le efectúe prueba de parafina pues nunca le fue requerida.
Jorge Luis Estevanacio prestó declaración indagatoria en la etapa de instrucción en tres oportunidades.
A fs. 101/103 vta. manifestó que “el dicente sale de la casa de novia, Antonella Miglierini entre la una y media dos de la mañana del día domingo, ya vendría a hacer el día lunes. Que se sube al auto, que no le arrancaba, estuvo intentando hasta que siente que le tocan el vidrio y baja un poquito y con una pistola lo apuntan y le hacen abrir las puertas. Que eran cuatro y que estaban con can can. Que desconoce la cantidad de armas, que solo vio dos. Que una de ellas no sabe, pero parecía un tipo rifle pero como más chico recortada y alcanzó a ver otra que tiraron atrás. Que cuando estaba en el auto lo hicieron arrancar, que le dio le dio al arranque, que les dijo que les daba el auto y que uno atrás le dijo al declarante que manejara. Que lo apuntaban en las costillas. Que se subió uno adelante que era quien lo apuntaba y los otros atrás. Que uno de ellos le pego en la cabeza y les dijo que no mirara. Que siempre le decían que no mira que lo iban a matar. Que solo uno hablaba que era uno de atrás, los otros no hablaban. Que hablaba con un celular que tenía tapita. Que decía segui, segui, no me cortes el teléfono, que se lo decía a quien iba hablando. Que fueron por la costanera, que le hicieron doblar por la casona. Que un momento se ve que venía una camioneta atrás, que le dijeron que atravesara el auto. Que el dicente sacó el cambio y no lo atravesó. Que ahí se alteraron y le pegaron con la mano. Que le pegaron muchas veces de atrás y el de al lado le decía que le iba a sacar las tripas. Que le decían que siguiera a la camioneta. Que siguieron a la camioneta hasta la casa donde el hombre paró y subió arriba y lo hicieron parar. Que paró el auto ya entrando a la calle, que apuntaba hacia la ruta, hacia las vías. Que el de atrás le decía mas vale que no me dejes porque iban a matar a la vieja y ahí fue donde uno se quedó dentro del auto. Que se quedó dentro del auto la persona que estaba al lado del declarante. Que el resto se bajó. Que ahí escucho tiros, que no vio que hacían. Que el acompañante le decía “no mires para atrás”. Que el auto estaba en marcha porque le habían dicho que no lo hiciera. Que en ese momento escuchó la balacera y vino corriendo uno de ellos con un arma, que le dijeron que hiciera marcha atrás, hizo unos cinco metros, que uno de ellos tiró el arma para atrás y subieron a un muchacho. Que le dijeron que agarrara para el Barrio Lavalle por barrio San Roque. Que se da cuenta que estaba herido porque le decía “no te mueras Damián”. Que se lo decía uno flaquito que el otro era de contextura más morrudo. Que fue lo que alcanzó a divisar cuando se dio vuelta. Que no recuerda la ropa que tenía la persona herida, que cree que era clarita, que estaba muy nervioso. Que recuerda que el gordito tenía una campera verde clara, tipo militar, de tela de vestir, tipo tela avión. Que no recuerda el otro, pero la persona que estaba al lado detenía un pantalón negro, única campera negra y guantes negros. Preguntado por los comentarios, dijo: que le decía que no se muera y que fuera por el barrio San Roque. Que no dijeron nada sobre lo que había pasado. Que uno de ellos dijo “al hospital”. Que en las inmediaciones de la rotonda donde esta la universidad, hizo parar el vehículo la persona que estaba al lado del declarante y se bajó. Que era una persona de contextura cuerpo chico, flaco, como si fuera un pibe chico. Que se bajó corriendo y el dicente no sabía que hacer. Que ahí le dicen que vaya derecho al hospital. Que fueron por la calle del casino, Gallardo y en Alberdi le dijeron que doblara, que pasaron el badén y le dijeron que ingresara a la guardia. Que entraron ahí donde estaban las ambulancias y le dijeron que bajara a buscar ayuda. Que el dicente, golpeo la puerta de urgencia de aluminio y no le abrió nadie y fue cuando aparece unos de los delincuentes con un arma y embiste contra la puerta y empezó a gritar, la abrió y fue ahí cuando el dicente vuelve al auto. Que al auto lo paró porque pensó que como no arrancaba así se quedaba todo ahí. Que salen los médicos para afuera y que al dicente le dijeron que suba al auto. Que había un médico de azul con anteojitos, que había una señora con un ambo de color celeste. Que fue un momento muy rápido. Que desconoce cuando se sacaron las medias. Que no recuerda si Damián tenía media puesta. Que no lo veía atrás. Que lo tiraron como si fuera una bolsa de papa, que en ese momento no vio si tenia media. Que en el momento que lo estaban bajando el dicente buscaba si había algún policía en el lugar. Que la persona que entro pateando la puerta fue el morrudito, que fue a quien le vio la cara, que tenía pelo cortito, como rapado a los costados y con pelo adelante, que no recuerda si tenía un aro, pero cree haber visto un aro, no sabe si tenía tez clara ni color de los ojos. Que alcanzó a ver que tenía un aro en la ceja izquierda. Que la otra persona tenía la media puesta que fue quien se quedó en el auto, que no le vio la cara, que siempre tuvo la media puesta y fue quien le dijo que se subiera al auto. Que luego lo hicieron subir al auto, que como el auto no arrancaba lo empezaron a empujar que fueron dos. Que fue desde el playón y agarró la bajada que había ahí, que le dijeron que fuera para el barrio Lavalle. Que el dicente pensó que cuando arrancara se iba a ir, pero no pudo. Que tomaron por Alberdi, que cuando estaban llegando al boulevard le dijeron que agarre por el IPPV y ahí siguieron derecho hasta la ruta y tomaron para el barrio Castello. Que acá le dijeron que agarrara para el barrio, que doblaron, no recuerda la calle que tomaron. Que todo el tiempo estas personas iban sentadas atrás. Que tomaron la ruta 1 que es donde están los badenes, le hicieron doblar en la dos, que fuera hasta el fondo donde hay una planta de energía o gas, que era al fondo. Que acá le dijeron que doblara a la derecha. Que acá le hicieron tomar un camino de tierra, que no recuerda, que tiene lomas de tierra, que fue bastante el trayecto, que en un momento uno de los dos le decía “ya esta, ya esta” y lo hicieron frenar. Que freno y uno de ellos le dijo que se bajara. Que cuando bajó una de las personas le dijo que bajara las manos, que él tenia un cable en las manos, que le ato las manos, le hicieron juntar los pies. Que ell que estaba atrás se pasó a adelante y fue quien lo empujo y cayó. Que el dicente se escondió en un tamarisco y luego empezó a correr, que no fue por la ruta porque tenía miedo que volvieran. Que corrió y caminó durante mucho tiempo, más de media hora: Que el dicente divisó luces, vio un auto pasar y fue cuando se encontró con la caminera, totalmente con las manos atadas y ahí fue cuando se tranquilizó. Que estaba fuerte atado y una oficial lo ayudo a sacarse el cable. Que cuando llegó a la caminera se cayó al piso, por entrar apurado. Que lo ayudaron a pararse, y le dieron un vaso con agua. Que enseguida el dicente contó lo sucedido y que encontraran el auto. Que le dijo más o menos cuantos eran, que una había bajado en el Inalauquen, que otro quedo en el hospital y las otras dos tenían el auto. Preguntado para que diga a que se dedica, dijo: que es taxista, trabaja de lunes a sábado en horario de 7 de la tarde hasta las siete de la mañana, en radio sur. Preguntado si hace parada en calle 20, dijo: que de día, que de noche están en la base y luego se desplazan y ahí uno decide si va a tal calle o no. Preguntado si conocía a Salvo, dijo: que de boca, que ha escuchado cosas de él, de los robos, que era bravo, que tuviera cuidado si iba a la calle 10. Que siempre mencionaban a los Salvo, que no conoce a la familia. Que cree que dos veces fue y subió una chica. Preguntado si conoce a Belmar, dijo: que no, que no lo escucho nunca. Preguntado si conoce al Chino Quintero, dijo: que no. Que siempre trabajo en el taxi 28000 y ahí no le dejaban entrar. Preguntado si paso algo más con esta gente, dijo: que no, que es todo lo que paso. Preguntado si cuando salió de la casa de la novia si ella sabía si tenia problemas con el auto, dijo: que si, porque fueron a cenar, a Patagones y ahí tuvo el problema. Que el problema de arranque fue el día domingo, fue el contacto. Preguntado si sabe a quien le hablaban al celular y si luego lo vieron, dijo: que no, que la camioneta pasa fuerte y le dio tiempo a la camioneta para que se aleje, que no vio si venia atrás otro auto. Preguntado para que diga cual es su número de celular, dijo: 2920549058. Preguntado si tiene otro numero de teléfono, dijo: que no. Que no tiene otro chip. Que la línea la tiene hace diez años. Que es de la empresa Movistar con abono libre, que tiene un micro chip, Motorola Reizer. Que se lo sacaron en el momento que le dicen que se baje del auto. Que dicente lo tenía en el bolsillo. Que el declarante tenia un Jean azul, zapatos Narrow blancos, una remera negra con un logo verde y letras blancas y una campera de Jean. Que cuando le dijeron que le dieran todo, le metieron la mano en los bolsillos y le sacaron la billetera también, con el carnet de conducir, cuatrocientos pesos y unos tickets del taxi, que además tenia una tarjeta de unos departamentos que tiene su tío en Las Grutas y otros papelitos, chucherías, que tenía pocas cosas. Que de esto se había olvidado de contar. Que además tenía la llaves de su casa, que esas no se las sacaron y nada más porque no tenía mas nada encima. Preguntado a que se dedica el padre del declarante, dijo que es taxista y que no tiene parientes en la Cooperativa Cotravil. A preguntas formuladas por la Fiscalía, dijo: que la novia vive en Schieroni 317 o 319, que es un departamento al fondo. Preguntado si se anima de hacer un plano de la ciudad y el recorrido desde el momento que se subieron al auto y hasta que se bajaron, dijo: que si. A continuación el declarante confecciona un croquis, al que es nominado como número uno, en el cual indica, lugar donde vive la novia y además menciona,
que iban por calle Scheroni, siguieron derecho hasta el Boulevar Ituzaingo, que luego fueron hasta donde esta la Casona, hasta la costanera. Que no recuerda por donde siguieron, pero en un momento lo hicieron agarrar calle Coirón. Que no recuerda como llego a la ruta y ahí le hicieron tomar costanera, llegar hasta el centro cultural ahí le hicieron pegar la vuelta en calle Urquiza y ahí lo hicieron ir por costanera despacito. Que indica en este acto, lugar donde lo pasa la camioneta, que en Club La Riviera, antes de llegar a la curva. Que ahí es donde pasa el badén y le salta el cambio del auto, que lo siguieron hasta calle Coirón, subió la camioneta arriba y el dicente doblo y deja el auto al medio. Preguntado por la persona que se quedó en el auto en calle Coirón, si tiro disparos, dijo: que no. Que estaba con la puerta abierta, como con una pierna afuera. Que no sabe con qué lo apuntaba, que lo tenía fuerte sobre el volante, tomándole los brazos. Que sentía que tenía el fierro en sus costillas. Posteriormente y luego de la balacera, suben a la ruta y lo hacen entrar en la primera bajada del Barrio San Roque, que esto es antes del ACA. Luego lo hacen subir a la ruta, pero no recuerda si en la siguiente y ahí toman la rotonda y se baja uno de ellos, cree que fue justo donde esta MAS, que salió corriendo. Que uno de ellos le gritaba al hospital, al hospital, que continua la marcha por la rotonda Pagano, calle Cagliero, Casino y cuando pasa el badén de Gallardo antes de Alberdi, ahí dobla hacia el hospital. Que ahí hay una entrada en donde lo hacen ingresar, que es donde están las ambulancias. Que al morrudito le vio la cara en el Coiron, después del tiroteo. Que luego en el hospital este mismo viene corriendo, sin media, y lo manda al auto. Que la otra persona tenía la pistola en la mano y seguía teniendo la media la que mantuvo siempre en la cabeza hasta cuando lo dejaron. Seguidamente confecciona un segundo croquis, nominado como dos, desde el hospital hasta el lugar en que lo dejaron. Que salieron por calle Alberdi, llegan a Susini y bajan al barrio Castello por calle Jacobacci y que no recuerda en cual le hicieron doblar, que le decían agarra para el barrio. Que fueron por calle Castelli, doblan y toman la ruta donde están los badenes. Que por ruta ingresan a calle dos hasta la 25 y ahí doblan a la derecha; que toman un camino, de bastante trayecto y lo dejan en el lugar marcado con X. Que incluso en este lugar debe haber quedado un cable que es el que querían atarle los pies. Preguntado desde cuando trabaja en la empresa de taxi, dijo: que es radio sur, también conocida como que es la empresa del barrio Lavalle. Que el auto taxi que maneja, no es del dicente. Preguntado para que diga si le paso algo, dijo: que estando en la 28000, si pero en la radio Sur, no, ni a él ni a sus compañeros. Que es porque es la empresa del barrio. Que el dicente trabajo hasta el jueves por la noche y el sábado de dos de la tarde a diez de la noche. Que el Falcon es del dicente y lo maneja, el declarante, su hermano y su papa. Que la última vez que lo lavó fue el día viernes por la tarde. Preguntado por quien mas lo uso, dijo: que no recuerda, que podría haberlo usado su hermano, o su padre. Que el dicente deja las llaves puestas y ahí lo usan. Exhibido que le fuera un cable color negro, dijo: que fue el cable por el cual le ataron las manos. Que este cable no estaba en el auto, que tampoco es del dicente. Que desconoce de donde lo sacaron. Que ellos tenían una mochila. Que el dicente la vio que estaba en el asiento de atrás, que el dicente calcula que lo sacaron de ahí. Preguntado para que diga si el otro cable era igual, dijo: que no vio si era igual. Preguntado si el declarante tiene miedo, dijo: que no, porque el dicente dijo todo lo que pasó. Que sí tiene miedo de lo que podría suceder. Que no tiene vinculación con ninguna persona.”
A fs. 99 y 100 se agregan dos croquis a mano alzada realizadas por Estevanacio en la misma oportunidad.
En su ampliación de declaración indagatoria de fs. 906/907 Estevanacio manifestó que en su declaración indagatoria prestada anteriormente se omitió transcribir un relato por lo que en esta oportunidad dijo que en el transcurso cuando lo hacen seguir la camioneta por costanera pasa un badén y con la llave de luz de pie, porque no se encuentra en el volante, le pone las luces altas a la camioneta que le hacen seguir para que se de cuenta y es ahí donde la camioneta apura la marcha porque las luces de su vehículo son fuertes, como que va encandilado. Al ser preguntado si presta consentimiento para la extracción de una muestra de voz, dijo que por el momento no y que lo evaluará cuando tenga copia de las presentes actuaciones.
Finalmente, en su declaración indagatoria de fs. 972/973 Estevanacio manifestó abstenerse de declarar.
5) Ingresando ya en la valoración del plexo probatorio en función de la materialidad reprochada, pasamos a desarrollar la reconstrucción histórica del facto que consideramos acreditado.
Como antes señalamos, no está controvertido por las partes la existencia del hecho imputado; esto es, que en las circunstancia de tiempo, modo y lugar descriptos en la imputación de autos un grupo de personas que circulaban en el automóvil Ford Falcon intentaron apoderarse ilegítimamente de bienes de Sergio Dato, portando armas de fuego que utilizaron en la ocasión, y que tras su accionar de escape sus ventanillas y el parabrisas del lado del conductor de su vehículo Nissan negro dominio IOZ-060 recibieron impactos de bala; asimismo, que en esa ocasión y pese a integrar el grupo de personas mencionado, Damián Héctor Salvo recibió un disparo de arma de fuego por el que posteriormente se determinó su fallecimiento en el Hospital.
La prueba antes citada es abundante en este sentido por lo que la cuestión queda así resuelta.
Pasamos ahora a analizar la vinculación con el hecho y la conducta realizada en el mismo de cada uno de los imputados.
El hecho ocurrió el día 6 de mayo de 2013, a las 2,30 hs. aproximadamente, en calle Coirón nº 87 de esta ciudad, pero el mismo estaba planificado desde antes y se acordó realizar con unas pocas horas de antelación.
Esto último surge de las comunicaciones telefónicas y por mensajes de textos que surgen de los números 542920639595, 542920699646 y 542920202010 entre otros respecto de los cuales no se ha probado quiénes los utilizaron.
Sobre los números citados quedó demostrado que fueron utilizados por los imputados y el partícipe fallecido como señalamos a continuación:
Nicolás Rubén Quintero, alias Nico, Chino y Chinito, surge vinculado al proceso desde el inicio de la investigación del hecho juzgado (fs. 87). Este imputado utilizaba el teléfono nº 542920639595 como surge de los mensajes de texto de fs. 530, 539, 541, 542 (se comunica con Salvo), 543 y 544 (se comunica con Estevanacio), 547, 548, y siguientes. A fs. 592 vta. consta una transcripción de la llamada a Estevanacio (al nº 542920202010) donde dice “Hola Jorgito”, “sí”, “Soy Nico”. A fs. 541: “chinito”. A fs. 594: “chino”.
En concordancia a lo anterior se suma que en la planilla de filiación de Quintero consta que su apodo es “chinito”. También que en el celular que llevaba al momento de su detención Quintero (fs. 805) consta su apodo “nico” y en números de contacto el celular nº 542920523646 registrado con el nombre “mio” (fs. 919/933). A su vez, entre este último celular y el 542920639595 se registran numerosos mensajes de textos en la hora posterior al hecho investigado donde se dice, en general, que vaya a dormir porque ya salieron los “milicos” (fs. 545; también ver fojas siguientes).
Para abundar, agregamos que en la audiencia de debate se reprodujeron algunas de las escuchas transcriptas a fs. 591 y siguientes (ver en DVD audiencia de debate de fecha 25/11/15, capítulo CLIP_20151125-121951.mp4, minuto dos a ocho). En las comunicaciones consta el nº 542920639595, como número de origen o destino, y allí apreciamos que la respectiva voz tiene correspondencia con la de Nicolás Quintero quien al expresar sus datos personales en la audiencia de debate (ver en DVD audiencia de debate de fecha 23/11/15, capítulo CLIP_20151123-090604.mp4, minuto catorce a quince) dejó al descubierto su forma de hablar con un tono y sonido particular; es decir que comparando la voz de Quintero con las atribuidas al nº 542920639595 en las grabaciones y valorando las disímiles circunstancias de contexto (audiencia de debate en juicio y coordinando un delito por celular), se aprecian con gran similitud a la del audio grabado.
Hemos escuchado los seis audios de las conversaciones registradas por intervención telefónica ordenada por el Juzgado Federal y remitidas a la presente causa, sobre cuya validez como prueba ya nos expedimos. Los audios están en el cd “corte especial” abonado 02920-639595 reservado en Secretaría.
La calidad de las grabaciones permite percibir con total claridad las voces de quienes hablan y ciertamente apreciamos la similitud y correspondencia entre la allí registrada y la que escuchamos de Nicolás Rubén Quintero en la audiencia de debate, con la consideración de las disímiles circunstancias de contexto arriba mencionadas.
Por supuesto que contar con la pericia correspondiente a esta cuestión hubiera arrojado resultados con mayor certeza. Pero esa prueba que no se pudo realizar por la negativa del imputado -en ejercicio de su constitucional derecho- a la extracción de una muestra de voz a los efectos de practicar un reconocimiento de voz (ver indagatoria de fs. 705/706).
A igual conclusión arribamos respecto de que la voz grabada al utilizar la línea telefónica número 02920202010 pertenece a Jorge Luis Estevanacio (el cd mencionado contiene los archivos de audios y por cada uno de ellos hay otro archivo con igual nombre y extensión “txt” en los cuales se deja constancia de los números de origen y destino y hora, entre otros datos).
Damián Héctor Salvo está directamente vinculado al hecho y su intervención, lugar en que fue herido con el arma de fuego y de su posterior fallecimiento en el hospital no están controvertidas. Estevanacio dijo en indagatoria que cuando salieron del domicilio de Dato subieron al Ford Falcon una persona herida a la que le decían “no te mueras Damián”.
El número de teléfono que utilizaba era el 542920699646. La testigo Martínez, pareja de Damián Héctor Salvo, reconoció que su celular era el nº 15678604 (ver fs. 2382 y su remisión a fs. 189 y 1153). Entre estos dos números mencionados existieron numerosos intercambios de mensajes en fecha cercana al hecho resaltando que el último fue de fecha 05/05/13 a las 21:31 horas (listado de planillas de la empresa “Personal” desde el 01/05/13 al 05/5/13; fs. 713/735), es decir que la ausencia de posterior comunicación concuerda con el fallecimiento de Salvo.
Obsérvese que en el registro de mensajes de texto de fs. 441 consta como destino al nº 542920699646 y pregunta dónde andas, respondiéndole de este último a las 3:30 horas del día 06/05/13 que Damián está en la clínica le pegaron un tiro; en otras palabras, quien en ese momento utilizó ese celular sabía que el destinatario era Damián Salvo quien acababa de recibir un disparo de arma de fuego y contestó en consecuencia.
A fs. 542 consta un mensaje de texto desde el nº 542920639595 (Quintero) al nº 542920699646 (Salvo), de fecha 05/05/13 a las 19:34 horas, diciendo: Damián todo bien con eso.
A fs. 543 consta un mensaje de texto desde el nº 542920639595 (Quintero) al nº 542920202010 (Estevanacio), de fecha 05/05/13 a las 22:03 horas, diciendo: Jorge yo te aviso cuando llegue Damián a la casa y venís.
En las escuchas telefónicas transcriptas a fs. 593 vta. consta una conversación mantenida entre los nº 2920567004 y 542920639595 (Quintero) a las 1:51 horas del día 06/05/13 en la cual el segundo dice que está en la casa de “Damián”.
A fs. 594 consta una conversación entre este último número y el 502141 observándose que desde el primero habla “Damián”, esto sucede a las 2:17 horas del día referido y registrándose inclusive una expresión de “gira, gira a la izquierda” lo que indica que iban en vehículo esperando a seguir a Dato a su domicilio. En otras palabras, Damián Salvo estaba junto a Quintero en el vehículo Ford Falcon y habló por el teléfono de este último con la persona aún no identificada “Tomy” que era la encargada de pasar la información sobre lo que hacía Dato al salir de su negocio.
Jorge Luis Estevanacio está vinculado al proceso desde las primeras horas del inicio de la investigación y desde allí se dejó constancia de que utilizaba dos números de celulares: 2920-15549058 y 2920-15202010 (fs. 86/87).
Esto último tiene correspondencia con lo sostenido por la testigo Miglierini, amiga de Estevanacio, que afirmó tener trato diario con él y que le conoce a todos sus amigos pero que al resto de los detenidos no. En otras palabras, Estevanacio tenía un número de celular para su vida pública y social (el nº 15549058) y otro (el nº 15202010) para comunicarse con personas entre ellas los consortes de causa como se demuestra a continuación- con quienes mantenía un vínculo que quería ocultar.
Demás está decir aquí que este imputado reconoció intervenir en el hecho juzgado, que es taxista y que su padre se llama Luis (ver indagatorias).
En este sentido, observamos que el nº 542920639595 (Quintero) envía varios mensajes de texto a un tercero con fecha 03/05/13 diciéndole: que tenía una casa para hacer; pero que necesitaba móvil; que le pregunte a Jorgito; que Jorgito 02920202010 (fs. 534).
Con fecha 05/05/13, a las 21:56 horas, el nº 542920639595 (Quintero) envía un mensaje de texto al 542920202010 (Estevanacio), donde pregunta: Jorgito te prendes para laburar hay plata es un dato soy Nico. A las 21:57 horas le responde preguntando: cómo es la movida (fs. 543).
De forma concordante surge en la ya citada escucha telefónica entre los nº 542920699646 (Salvo) y 542920639595 (Quintero) de fecha 05/05/13, a las 21:58 horas, dicen que el conductor “de la movida” de que tiene que esperarlos “a media cuadra por lo menos” es “Jorgito el hijo del viejo Luis” y que “Luis es un taxi” pero “el chabón tiene su auto” (fs. 592).
En la escucha telefónica entre los nº 542920639595 (Quintero) y 542920202010 (Estevanacio) de fecha 05/05/13, a las 22:00 horas, los hablantes se reconocen como “Nico” y “Jorgito”, donde el primero le dice “vos tenés que estar a media cuadra, salimos corriendo subimos y nos vamos vos nos tenés que sacar nada mas”, y el segundo le responde “Dale si no hay drama”; más adelante, el primero le dice que después arreglan cuánto para cada uno con “Damián Salvo”. Luego “Jorgito” le dice que lo va a buscar en “un toque” porque está en Patagones (fs. 592 vta.).
Esta última situación concuerda con lo declarado por Estevanacio y su amiga Miglierini sobre que en esa fecha y hora habían ido a comer a la casa de una pareja conocida de Patagones.
En definitiva, con lo dicho tenemos por demostrado que en los días 05 y 06 de mayo de 2013 los siguientes números de teléfonos fueron utilizados por: el nº 542920639595 por Nicolás Rubén Quintero, el nº 542920202010 por Jorge Luis Estevanacio y el nº 542920699646 por Damián Héctor Salvo.
Por otra parte, el Fiscal de Cámara argumentó que las dos personas que se comunicaban con los anteriores imputados mediante los números de teléfonos cuyas terminaciones son 567004 y 506849 son los restantes partícipes del hecho. Luego atribuyó esa imputación a los encartados Busto y León Belmar y agregó que quien utilizaba el nº terminado en 7004 después del hecho se fue hacia la ciudad de Bahía Blanca, haciendo alusión a Busto quien fue detenido en esa localidad. Pero lo cierto es que la acusación pública reconoció carecer de otros elementos objetivos para atribuir la identificación personal referida.
Al respecto debemos mencionar que escuchadas las grabaciones de las intervenciones telefónicas en las cuales interviene el nº 2920567004 no podemos arribar a una conclusión de similitud puesto que la comparación nos genera dudas (son dos audios muy breves).
En cuanto al nº telefónico 542920506849 advertimos que en el cd mencionado (que contiene un “corte especial” de lo que tiene interés para esta causa según criterio del Juzgado Federal) no se incluyó el audio cuya transcripción está a fs. 593 vta..
6) Establecido lo anterior, de las numerosas escuchas telefónicas y mensajes de textos que se intercambiaron entre esos números desde la noche del día anterior al hecho juzgado (transcriptos a fs. 529/553 y 591/596) tenemos por acreditado que Nicolás Rubén Quintero, Jorge Luis Estevanacio y Damián Héctor Salvo iban dentro del vehículo Ford Falcon conducido por el segundo de los nombrados en oportunidad de seguir a Sergio Dato hasta su vivienda para luego intentar robarle.
La citada prueba es elocuente y, a modo de ejemplo, reiteramos la citada conversación que consta a fs. 594 entre Damián Salvo y la persona no identificada “Tomy” de la que resulta que los antes citados ya estaban circulando en el Ford Falcon hasta que apareció Sergio Dato en su camioneta y lo empezaron a seguir.
7) Hasta aquí está acreditado que Estevanacio conducía y que Salvo y Quintero eran dos de las personas que también circulaban en el Ford Falcon y fueron hasta la casa de Dato.
Ahora bien, conforme a lo declarado por Estevanacio en indagatoria, en el vehículo circulaban y fueron hasta el domicilio de Dato cinco personas en total. Recuérdese que aquél afirmó conducir su Ford Falcon y que se subieron cuatro personas más.
No está controvertido que Estevanacio no bajó del vehículo cuando fueron al domicilio de Dato.
Aquél dijo que en el domicilio de éste bajaron tres de las cuatro personas que llevaba porque la cuarta se quedó apuntándole con un arma para que no se fuera. Esta afirmación responde a la versión de descargo de Estevanacio (sobre que fue interceptado y obligado a conducir) la que está carece del mínimo sustento fáctico (más adelante volveremos sobre esta cuestión).
Descartada la necesidad de que la cuarta persona se quede amenazando a Estevanacio -pues en rigor éste acordó conducir su Ford Falcon para seguir a Dato hasta su domicilio y después de atracarlo sacar a sus partícipes del lugar- tiene relevancia el acuerdo constatado por las escuchas telefónicas de que “Jorgito” esperaba y el resto (“nosotros”) salen corriendo, se suben y el conductor los saca del lugar (ver fs. 592 vta.).
Ello concuerda con lo declarado por Dato sobre que si bien no pudo precisar la cantidad de personas que lo acometieron observó a por lo menos tres que se bajaron del vehículo. Es decir que las declaraciones testimoniales de Sergio Dato son concordantes con el constatado acuerdo ilícito referido pues es perfectamente posible que por la oscuridad de la noche, la distancia y el polarizado de las ventanillas de su camioneta Nissan haya estado en un lugar próximo la cuarta persona que bajó del vehículo y no alcanzó a divisar.
Del desarrollo de los sucesos en la cuadra de la casa de Dato también se arriba a la conclusión de que fueron cuatro personas las que descendieron del vehículo Ford Falcon con armas de fuego.
Los croquis de fs. 12 y 48 nos ilustran las maniobras realizadas por Sergio Dato en la ocasión para huir del lugar. En similar sentido se manifestó Estevanacio en su croquis a mano alzada que realizó en indagatoria (fs. 99). Por su parte, las fs. 263 y 320 grafican donde quedaron las vainas servidas de los disparos realizados contra Dato y la posible trayectoria de los que impactaron en la camioneta Nissan, respectivamente.
De lo anterior se infiere, tal como lo sostuvo el Fiscal de Cámara, que las vainas servidas secuestradas que corresponden al arma calibre .22 también secuestrada fueron las que produjeron varios impactos que ingresaron del lado del conductor.
Ahora bien, la atenta observación de los restos de proyectil (con características compatibles con calibre .22) que se secuestró en el parante interno del vehículo Nissan (ver “orificio nº 8” de fs. 314 cuya posible trayectoria se graficó a fs. 320) necesariamente nos indica que esa bala ingresó desde el lado del acompañante de la camioneta y, dada la inmediatez de la secuencia, conlleva la determinación de que otra persona fue la que disparó con otra arma calibre .22 (porque estaba del otro lado de la camioneta de quien disparó sobre el costado del conductor Dato).
Esta última quizás era un revolver, como afirmó el Fiscal de Cámara, y por eso no se secuestró la vaina servida, o quizás fue una pistola con multiplicidad de circunstancias por las cuales la vaina no se encontró. Por supuesto que es mucho más razonable la primera hipótesis, la que reiteramos- no ha sido demostrada. No obstante, esta situación carece de importancia en razón de que el disparo existió con otra arma de fuego calibre .22 que no se secuestró en autos.
Con lo hasta aquí dicho tenemos por acreditado que una persona disparó con la carabina marca “ARMCOR” calibre 22 long Rifle, Nº A 644538 NIR VI-2878. Con esta arma se percutieron las siete vainas servidas secuestradas.
Otro de los partícipes del hecho utilizó otra arma de fuego calibre .22 que no fue habida en la investigación.
La pistola Browning 9 milímetros N° 40351 que fue secuestrada en el lugar del hecho y muy próxima a la mancha de sangre que dejó la herida recibida por Salvo en el lugar, nos indica que este último era quien probablemente portaba tal arma de fuego.
En el lugar también se secuestró una cacha de una arma tipo revolver y luego se comprobó que esa empuñadura (cacha) secuestrada en el lugar del hecho pertenece al arma tipo revólver de simple y doble acción calibre .32 S&W Long Colt modelo pólice positive nº 136680 secuestrada en el denominado “Hotel Viejo” (junto al mencionado rifle utilizado) pues estuvo en algún momento adosada mediante adhesivo de contacto a la empuñadura (fs. 270/283, 646/676 y 1021/1028).
Evidente es así que esa arma también estuvo en el lugar del hecho (en este sentido, también ver mensajes de texto de fs. 440) y fue blandida por el cuarto partícipe, a quien seguramente, en la oscuridad y el devenir de las inesperadas maniobras de huida de Dato y la herida mortal en Salvo, se le cayó el arma al pavimento produciéndose así el desprendimiento de la cacha secuestrada.
En cuanto al disparo que recibió en su cabeza Damián Salvo y que posteriormente determinó su muerte, está claro que fue uno de los que realizó alguno de los partícipes del hecho con la intención de dar muerte a Sergio Dato. Así es que en la dinámica del movimiento del vehículo en la maniobra de huída Salvo quedó en la trayectoria del disparo que tenía a Dato como destinatario final.
En este contexto consideramos que la distancia del disparo no es una cuestión que afecte la determinación del hecho de que uno de los partícipes intentando dar muerte a Dato mató a Salvo, por lo que carece de trascendencia detenernos en el informe realizado por la policía en base a disparos sobre otro cancan de similar tela, como asimismo sobre lo dicho por el Cuerpo Médico Forense en razón de la observación del orificio de bala.
Todo lo anterior confluye para establecer, en concordancia con las manifestaciones de la victima Dato, que los disparos fueron a corta distancia (lo que surge palmario de las propias dimensiones del sitio donde ocurren los hechos ver gráficos-), dirigidos a partes vitales del cuerpo de Dato tales como la cabeza y parte superior del torso (obsérvese que los disparos ingresaron por la ventanilla de la camioneta). Coincide con ello el disparo de frente a la camioneta que impactó en el parabrisas, del lado del conductor y a la altura de la cabeza.
Conforme lo referido se tiene por acreditado que la directa intención de los encartados al dispararle en la forma que se ha comprobado fue la de quitarle la vida a Dato cuando este huía del lugar, ocasión en la cual uno de los proyectiles disparados impactó en Damián Héctor Salvo quien a resultas de ello falleció.
Continuando con el análisis del devenir de los sucedido esa madrugada, observamos que Estevanacio sostuvo que sin solución de continuidad salieron del domicilio de Dato con Salvo herido en el asiento trasero y circularon por varias calles conduciendo hacia el “hospital” y en las inmediaciones de la rotonda donde está la universidad, paró el vehículo y la persona que estaba a su lado se bajó corriendo. Más adelante dijo que esa persona había “bajado en el Inalauquen” y después que lo hizo en “la rotonda […] cree que fue justo donde esta MAS”. Agregó en su declaración que con él fueron al hospital el herido y dos personas más quienes luego de bajar a Salvo le ayudaron a empujar el Ford Falcon para que arrancara.
En la continuidad de la secuencia fáctica sabemos que Estevanacio, Salvo y los otros dos partícipes llegaron al Hospital Zatti, ingresaron a la fuerza dañando la puerta de entrada del Sector de Guardia del nosocomio y mediante amenazas obligaron a los enfermeros Ramón Alberto Lucero y Oscar Esteban Supiciche a bajar del Ford Falcon a Damian Héctor Salvo y trasladarlo para que le presten inmediata asistencia médica (no nos detenemos en este tramo fáctico pues el Ministerio Público Fiscal se abstuvo de acusar por el mismo).
La reconstrucción de la secuencia histórica de los sucesos nos coloca en que dejado Salvo para su asistencia, Estevanacio y los dos restantes partícipes se encuentran en la necesidad de empujar el Ford Falcon para que arranque y así emprender la huída del hospital puesto que, habiéndose detenido la marcha del vehículo, no arrancaba con su llave de forma normal.
De forma conteste con lo anterior Sergio Dato declaró que al salir del sector de su domicilio se dirigió hacia el hospital estacionando su auto sobre la vereda y sin descender, oportunidad en la que observa que en el estacionamiento de ambulancias se encontraba el Ford Falcon que lo había seguido y del cual descendieron quienes le dispararon. Dijo que eran más de dos masculinos, que estaban de espalda a él y empujaban ese vehículo para tratar de arrancarlo. Luego de que logran este cometido, los pierde de vista.
Surge concordancia así entre Estevanacio y Dato sobre los sucesos en el domicilio de este último, como asimismo en cuanto a la inmediatez en que estuvieron en el Hospital y la cantidad de personas que empujaron el vehículo para arrancarlo.
Es en esta última actividad en que para lograr escapar del lugar -y de la policía que se hizo presente a escasos momentos- Ángel David León Belmar dejó un (1) parcial de rastro papilar en el “parante trasero derecho parte media”, un (1) parcial de rastro papilar en el “marco de ventanilla de puerta trasera derecha”, un (1) parcial de rastros papilar de marco superior de puerta delantera derecha (fs. 44 y 295/298).
También se acredita que Ángel David León Belmar estuvo en el vehículo Ford Falcón durante el transcurso de los sucesos de esa madrugada por los dos (2) parciales de rastros papilares de “superficie de vidrio de puerta trasera lado izquierdo parte interna” y por los tres (3) parciales de rastros papilares “de superficie de vidrio de botella de cerveza Palermo” que se secuestró del interior del automóvil (fs. 295/298).
A igual conclusión arribamos respecto de Fernando Javier Busto en función de los rastros levantados de la superficie del vidrio de la puerta trasera izquierda lado interno del mismo vehículo (que se corresponden con la región hipotenar de mano izquierda y con la región interdigital e hipotenar de mano derecha), como así también por los parciales de rastros papilares palmares (correspondientes con la región tenar de mano izquierda) levantados en el vidrio de la referida botella de cerveza Palermo (fs. 675/687 y 701; ver fotografías de Ford Falcon de fs. 257/262, en especial la foto nº 25 de fs. 259 en la que se observa la botella en el piso de la parte trasera).
Evidente es que las huellas reveladas en el vidrio del interior del vehículo y de la misma botella de cerveza que estaba dentro del automóvil demuestran que Ángel David León Belmar y Fernando Javier Busto estuvieron dentro del mismo; lo que concordado con el resto del plexo probatorio de que Ángel David León Belmar (con quien compartió botella Busto) también dejó sus huellas en el exterior del automóvil en ocasión de empujarlo momentos antes de ser secuestrado por la policía y de que fueron cinco los que circulaban dentro del vehículo a los fines de ir a robar a Dato, determina de forma unívoca que Ángel David León Belmar y Fernando Javier Busto son partícipes del hecho juzgado.
Con base en todo lo anterior también tenemos por acreditado que Quintero fue la persona que se bajó del Ford Falcon antes de llegar al Hospital pues antes quedó establecido que participó del hecho imputado.
8) Fernando Javier Busto dijo en indagatoria que no va a contestar preguntas y que a Belmar y a Quintero los conoció en la cárcel, y a Estevanacio antes del hecho de que se lo acusa lo conoce de que fueron a jugar al futbol y después del partido se pusieron a tomar una cerveza en el auto de Estevanacio; a Salvo no lo conocía ni lo había visto antes.
Sabido es que el imputado puede declarar lo que quiera, incluso mentir, como así también que es carga de la acusación derribar la constitucional presunción de inocencia.
En el caso queda en claro que Busto, más allá de sus simples afirmaciones, no brindó detalles para corroborar sus dichos ni permitió en ejercicio de su derecho- que se le requieran éstos. Planteada así la situación carece de sustento la versión del imputado Busto pues ni siquiera fue corroborada por Estevanacio quien de ninguna forma refirió conocer a Busto ni haber jugado algún partido de fútbol. Mucho menos que en tal actividad haya compartido una cerveza en su vehículo.
Sumamos a lo anterior que Miglierini, amiga de Estevanacio (a quien consideraba novio a fs. 86/87), sostuvo que tenía trato diario con él y que no recordaba que practicara deportes.
Termina de demostrar lo insustancial de la versión de Busto que dijera conocer a Ángel David León Belmar en la cárcel sin brindar alguna explicación razonable de porqué la botella de cerveza tenía las huellas de ambos; máxime cuando en esa botella, que tenía las huellas de los imputados antes citados, estaba en el interior del vehículo de Estevanacio quien dijo no conocer a León Belmar, pese insistimos estando las huellas de éste también dentro y fuera del vehículo de propiedad del mencionado Estevanacio .
La ausencia de posibilidad de verificación de la versión -por decisión del imputado- y su falta de concordancia con la prueba colectada denotan que solo fue un chanza para mejorar su situación procesal.
Angel David León Belmar no dio ninguna explicación sobre porqué estaban sus huellas en la parte externa e interna del Ford Falcon y en la botella de cerveza que había en el interior de éste, careciendo de importancia para la causa la testimonial de Brian Pichinian por cuanto las circunstancias mencionadas no determinan la imposibilidad del imputado en la participación del hecho.
Jorge Luis Estevanacio declaró de forma extensa en indagatoria reconociendo su participación en el hecho aunque acomodando algunas situaciones a su versión exculpatoria, tales como ser amenazado y golpeado para que realizara esa actividad.
Antes determinamos las comunicaciones telefónicas que realizó este imputado con otros consortes de causa en relación al hecho.
El informe del CMF de fs. 140 dice que el día 07/05/13, a las 17 hs., Jorge Luis Estevanacio “al examen físico no presenta signos ni síntomas compatible con violencia corporal o como consecuencia de traumatismos (muñecas, tobillos, nuca, etc.)”.
El relato no es creíble pues presenta fisuras cuando narra circunstancias colocándose como víctima, pues ellas no se ajustan a las pruebas acopiadas, máxime si se analizan sus dichos en el contexto de haber estado en varias oportunidades con la posibilidad de pedir auxilio o escaparse y no lo hizo.
En el Hospital pudo haber pedido auxilio a las personas que salieron en la atención de Salvo.
Además, al vehículo Ford Falcón no le funcionaba su arranque por lo que pudo ser una más de tantas alternativas de escape.
El testigo Fleitas que fue quien primero tomo contacto con Estevanacio en su pretendida fuga puso en dudas las declaraciones que formuló siempre que hasta la atadura en sus manos era poco convincente.
En resumen, la versión exculpatoria ensayada por Estevanacio no es compatible con su accionar al momento del hecho, o con lo que la lógica común hubiera mandado hacer en un momento como ese. De tomarse por cierto que hubiera actuado sin el concurso de su voluntad, sino a instancias de la amenaza con armas que sufriera, no resulta en nada claro que no presente ninguna lesión compatible con los golpes que refiere haber recibido a lo largo del trayecto hasta la casa de Dato. Tampoco, el que no presente lesiones acordes con el maniatado al que dice haber estado sometido, o el porqué hubiera corrido hasta la dependencia policial con un nudo que a decir del policía Fleitas estaba flojo.
Por lo anterior entendemos que la versión ensayada por Estevanacio reviste tan solo la exposición de de una postura de corte defensista que, sin sustento indiciario alguno y totalmente refutada por la prueba valorada, procura mejorar situación procesal.
9) La concordancia del conjunto probatorio desarrollado es determinante para establecer las participaciones de los imputados pues la inmediatez en la recolección de las huellas en función de la secuencia de las comunicaciones telefónicas entre los amigos (o conocidos) Fernando Javier Busto, Angel David León Belmar y Nicolás Rubén Quintero (según indagatorias) y de como se sucedieron los hechos permite arribar a esa conclusión más allá de toda duda razonable.
En este sentido recordemos que Hugo Daniel Salvo y de Elizabeth Virginia Martínez -padre y esposa de Damián Héctor Salvo- fueron contestes en afirmar que Angel David León Belmar era amigo de Damián Salvo; inclusive el primero hizo extensiva la amistad a todos los imputados de autos, y agregó que Nicolás Quintero y Angel David León Belmar eran amigos de su hijo.
Y a esta altura del desarrollo del proceso advertimos el alto interés de las Defensas por impugnar los datos aportados por el Oficial Subinspector Jorge Bruno como testigo de oídas en la incipiente investigación, es decir, a las horas de cometido el hecho. Tales datos surgen del informe de novedades de fs. 86/87 donde hasta el momento en que se redactó sólo estaba detenido Estevanacio (sin pruebas certeras). Allí se dejó constancia que la División de Investigaciones en trabajos de campo obtuvo información de un personaje del ambiente delictual de que la banda que se intenta desbaratar arroja que uno de los integrantes es Nicolás Rubén Quintero (a) Chinito, quien tiene relación y vínculo con José Luis Estevanacio, y éste a su vez con la familia Salvo. Mas adelante se dejó constancia de que en entrevistas con personas del Barrio y familiares de Salvo le adjudicaban el hecho al ciudadano David León Belmar.
Queremos resaltar (como en otras ocasiones podemos cuestionar) el serio trabajo de la policía rionegrina quien actuando con celeridad obtuvo pistas de investigación que en el transcurso del proceso se fueron corroborando con prueba objetiva y científica, toda la que antes fue ponderada para determinar la participación de los imputados superándose toda duda razonable y arribando a tal conclusión lógica sin atenernos a un límite de convicción en base a la existencia de determinada cantidad de medios probatorios sino en la capacidad de representación suficiente que contienen los aquilatados en la presente.
Lo desarrollado permite advertir de modo lógico y concatenado como se verifica la serie de pasos desde el momento inicial en que se inician los hechos entre los coimputados (acuerdos de participación y conductas; llevar armas de fuego para lograr el cometido; reunirse y circular en el vehículo en espera del momento de seguir a Dato para atracarlo; coordinación con un tercero no identificado que informaba la actividad de Dato; bajarse coordinadamente cuatro para abordar a Dato quedando uno como conductor para la rápida huida; etc.) hasta que se arma el rompecabezas con los indicios que se colectaron durante la investigación (inmediatez entre los hechos y el secuestro del vehículo; rastros de huellas en este último; etc.) y se ventilaron en el debate, todo ello en una perfecta sincronía que encuentra apoyo en prueba testimonial y pericial.
De tal forma, “… implicaría una seria afrenta a la experiencia judicial y al sentido común, o un desmesurado homenaje a la casualidad, aceptar que se tratara de personas homónimas o de impensadas y fortuitas coincidencias…” (STJRNS2 Se. 122/03 “Vives).
10) Damián Héctor Salvo (fallecido), Angel David León Belmar, Fernando Javier Busto y Nicolás Rubén Quintero portaron armas de fuego sin la debida autorización legal y aptas para su funcionamiento.
Lo hicieron en oportunidad de circular con el vehículo Ford Falcon hasta el momento previo a descender del vehículo para acometer contra Dato.
También lo hicieron, como tramo fáctico diferenciado del anterior, en oportunidad de emprender el acometimiento y realizar disparos contra Sergio Dato.
Ello surge desde que el acuerdo fue para robar amenazando con armas y con la participación ejecutiva de los cuatro mencionados.
Las armas portadas fueron las antes mencionadas: carabina marca “ARMCOR” calibre 22 long Rifle, Nº A 644538 NIR VI-2878 (con la que fueron percutidos las vainas secuestradas en el lugar del hecho); arma de fuego calibre .22 que, si bien no fue habida, su funcionamiento y aptitud para el disparo está comprobada con la bala incrustada en el parante interno de la camioneta de Dato; la pistola Browning 9 milímetros N° 40351; y el revólver calibre .32 S&W Long Colt modelo pólice positive nº 136680.
Dable es destacar que José Luis Estevanacio acordó participar del hecho en el rol de conductor del vehículo; esto es, una vez todos a bordo del automóvil circular con sus consortes de causa y el fallecido Salvo hasta el lugar del hecho y para luego de que lo hayan cometido lograr una huida segura.
En esa participación Estevanacio subió y condujo a los restantes imputados y al fallecido Salvo sabiendo y observando que portaban armas de fuego (en su indagatoria dijo haber visto por lo menos dos) y la finalidad con la que emprendieron las conjuntas conductas.
11) Recapitulando, no quedan dudas que se encuentra debidamente probada la existencia histórica del hecho imputado reconstruyéndolo en lo sustancial del siguiente modo: Antes de las 2:17 horas del día 06/05/2013, en la ciudad de Viedma, previo acuerdo para ir a robar a Sergio Dato, Jorge Luis Estevanacio pasó a buscar y subió a su vehículo Ford Falcon dominio VXU 609 a cuatro personas: Nicolás Rubén Quintero, Angel David León Belmar, Fernando Javier Busto y Damián Héctor Salvo, quienes portaban armas de fuego sin la debida autorización legal y aptas para su funcionamiento y disparo (son las armas descriptas mas arriba). Damián Salvo habló por celular con un tal “Tomy”, aproximadamente a las 2:17 horas para preguntarle lo que hacía Sergio Dato. Mientras circulaban en el Ford Falcon fueron por la costanera, doblaron por La Casona y en un momento comenzaron a seguir la camioneta Nissan de Dato, quien a las 02,24 hs. aproximadamente llega a su domicilio arribando por costanera y luego tomando calle Coirón, observando por el retrovisor que detrás de él venía otro rodado en el mismo sentido de circulación y movilizándose a baja velocidad, que quedó como en una maniobra de doblar hacia Alpataco estacionándose. Que esa maniobra le resultó extraña y en el momento que ingresa su camioneta a la entrada del garaje, sin descender, gira su cabeza hacia atrás y ve movimientos de personas en el vehículo citado. De este automovil conducido por Jorge Luis Estevanacio descendieron Nicolás Rubén Quintero, Fernando Javier Busto, Damián Héctor Salvo y Angel David León Belmar, todos portando una de las citadas armas de fuego sin la debida autorización legal y aptas para su funcionamiento y disparo. Bajaron del vehículo con la intención de abordar a Dato en la vereda de la dirección antes mencionada cuando estacionaba su vehículo Nissan negro dominio IOZ-606. Dato observó la situación por lo que en la ocasión realizó una maniobra evasiva y en momentos en que se daba a la fuga, por lo menos dos de los imputados dispararon al menos ocho veces contra Dato con la intención de quitarle la vida. En esa oportunidad, en el devenir de la maniobra de huida de Dato y los disparos que le hacían, uno de esos proyectiles impacta en Damián Héctor Salvo quien sufre una herida de bala con orificio de entrada a nivel occipital con pérdida de masa encefálica generando más tarde su deceso. ASÍ VOTAMOS
A la Tercera cuestión propuesta, los Señores Jueces dijeron:
Establecida la existencia del hecho reprochado como asimismo la intervención de los imputados en el mismo, corresponde determinar jurídicamente la autoría y participación de cada uno de ellos como asimismo los encuadramientos de sus conductas en las figuras penales pertinentes.
A.- La acusación diferenció, dentro del hecho reprochado y que al inicio de la presente se nominó primero, un primer tramo fáctico correspondiente al que transcurrió ese día 06/06/13 desde que empezaron a circular en el vehículo Ford Falcon Angel David León Belmar, Fernando Javier Busto y Nicolás Rubén Quintero (además, por supuesto, de Estevanacio y Salvo) y que se extendió hasta el momento previo a descender del vehículo para acometer contra Dato, esto es, hasta aproximadamente antes de las 2:30 horas de la fecha referida.
Este tramo fáctico está claramente descripto en el requerimiento de elevación a juicio antes reseñado sobre lo que destacamos a título de ejemplo- que allí consta el hecho de que “en momentos en que Dato arribaba al lugar, hacia donde venían siguiéndolo en el Ford Falcon”.
Las armas portadas fueron las antes mencionadas: carabina marca “ARMCOR” calibre 22 long Rifle, Nº A 644538 NIR VI-2878; arma de fuego calibre .22 que no fue habida; la pistola Browning 9 milímetros N° 40351; y el revólver calibre .32 S&W Long Colt modelo pólice positive nº 136680.
El funcionamiento y aptitud para el disparo de todas ellas ya se tuvo por comprobada.
Ahora bien, como antes dijimos muy probablemente Damián Héctor Salvo (fallecido) fue quien portara la pistola Browning 9 milímetros n° 40351, pero en rigor, no tenemos certeza sobre este hecho. Tampoco tenemos certeza de qué arma utilizó Angel David León Belmar, Fernando Javier Busto y Nicolás Rubén Quintero.
Recuérdese que a diferencia de la tenencia, la portación no parece susceptible de ser compartida, pues si bien la primera sólo implica contar con la posibilidad de disponer de tal objeto, la segunda requiere llevarla corporalmente y en condiciones inmediatas de uso.
Entonces, dado que el acuerdo fue para robar con armas y con la activa participación de los últimos tres imputados mencionados en la parte ejecutiva del delito, la portación de arma de fuego sin la debida autorización legal que corresponde determinar para todos es la correspondiente a arma de uso civil prevista en el art. 189 bis, inc. 2, párrafo tercero del Código Penal (prevé una pena de prisión de 1 a 4 años, con más la inhabilitación especial por el doble del tiempo de la condena conf. párrafos quinto y séptimo del inciso mencionado).
En otras palabras, quedó probado que cada uno de los mencionados imputados tuvo la portación de una de las armas de fuego referidas, pero ante la imposibilidad de determinar qué arma portó cada uno de ellos se impone resolver por el beneficio de la duda asignándoles a todos la menor calificación jurídica que prevé la conducta acreditada (art. 4 del CPP y art. 18 de la Constitución Nacional).
En resumen y por el tramo fáctico referido, corresponde condenar a Angel David León Belmar, Fernando Javier Busto y Nicolás Rubén Quintero como autores penalmente responsables del delito de portación de arma de fuego de uso civil sin la debida autorización legal, por el beneficio de la duda (art. 189 bis, inc. 2, párrafo tercero del Código Penal y art. 4 del CPP y art. 18 de la Constitución Nacional).
B.- La segunda porción fáctica comprendida en el hecho nominado primero está conformada por los hechos que le sucedieron temporalmente al mencionado en el punto A.- precedente y que se tuvieron por acreditados al desarrollar la segunda cuestión.
Concretamente y de forma sucinta: en base al previo acuerdo para ir a robar a Sergio Dato, Jorge Luis Estevanacio pasó a buscar y subió a su vehículo Ford Falcon dominio VXU 609 a Nicolás Rubén Quintero, Angel David León Belmar, Fernando Javier Busto y Damián Héctor Salvo. Éstos, al observar que Sergio Dato ingresa su camioneta a la entrada del garaje de su casa, descendieron del automóvil -todos portando una de las armas de fuego sin la debida autorización legal y aptas para su funcionamiento y disparo- con la intención de abordar a Dato ocasión en la que éste realizó una maniobra evasiva con su camioneta Nissan. En ese momento en que conducía para darse a la fuga por lo menos dos de los imputados dispararon al menos ocho veces contra Dato con la intención de quitarle la vida para consumar el robo por el cual llegaron al lugar y habían acordado concretar. En esa oportunidad, en el devenir de la maniobra de huida de Dato y los disparos que le hicieron dos de los imputados, uno de esos proyectiles impacta en Damián Héctor Salvo quien sufre una herida de bala con orificio de entrada a nivel occipital con pérdida de masa encefálica generando más tarde su deceso.
B.1.- El Fiscal de Cámara solicito encuadrar la conducta desplegada por Nicolás Rubén Quintero, Angel David León Belmar y Fernando Javier Busto en la figura de homicidio criminis causa en grado de tentativa respecto de Sergio Dato.
Tenemos la plena certeza de que entre por lo menos dos de las cuatro personas que bajaron del Ford Falcon (Quintero, Belmar, Busto y Salvo) existió una convergencia intencional y conjunto dominio en la ejecución de las conductas idóneas para concretar el robo y ante las maniobras de huida de Dato comenzaron a dispararle con la ultraintención de darle muerte para lograr su finalidad de consumar el apoderamiento ilegítimo (requisito específico del tipo subjetivo del homicidio agravado del art. 80, inc. 7 del CP). Así queda demostrada que la conducta homicida de esas dos personas tiene conexidad subjetiva con la intención de consumar el delito de robo siendo elocuentes los hechos de que fueron armados y desplegaron una conducta para tales fines desde que comenzaron a seguir la camioneta de Dato hasta le dispararon para evitar la huida del lugar y concretar el robo.
Pero llegados a este punto de análisis, la acusación no ha probado qué concretas conductas realizó cada una de esas cuatro personas, tampoco demostró qué arma portó cada uno y mucho menos quiénes fueron los que dispararon contra Dato (como reconoció en audiencia el Fiscal de Cámara).
De tal forma, aquella conexidad subjetiva que aparece palmaria para dos partícipes no podemos extenderla inmotivadamente a los otros dos, que no sabemos quiénes son. Así, la acusación quedó trunca al omitir demostrar el específico elemento subjetivo (ultraintención) del tipo penal previsto en el art. 80, inc. 7º del CP respecto de Quintero, Belmar y Busto puesto que las anteriores circunstancias no probadas dejan sin acreditar que la conducta de cada uno de ellos contuviera la directa intención de “matar para” cometer el delito requerida por la figura pretendida.
En este aspecto, recordamos que la médula de la figura penal se centraliza excluyentemente en el elemento subjetivo del tipo, desechándose en consecuencia el dolo eventual (STJRNSP Se. 23/01; Se. 116/01; Se. 126/06; en igual sentido también se expide la mayoría de la doctrina y jurisprudencia).
El constitucional beneficio de la duda recepcionado en nuestro art. 4 del código adjetivo tiene plena vigencia por lo que cabe descartar esa figura respecto de los tres imputados.
Sin duda alguna que las cuatro personas referidas y en lo que aquí interesa los tres imputados actuaron con la plena intención de cometer el robo y con por lo menos- el dolo eventual de matar con las armas que portaban al descender del Ford Falcon con la finalidad acordada. Ninguna duda queda al respecto y elocuente es la fijación del hecho sobre que cuatro bajaban corriendo a robar con armas y Estevanacio era el conductor encargado de esperarlos y asegurar la huida.
Entonces, respecto de las conductas desplegadas en perjuicio de Sergio Dato, queda descartada la figura pretendida por la acusación. Ello sin perjuicio de que el hecho imputado carece de la precisa descripción del elemento “subjetivo” clave del tipo elegido. El Fiscal de Cámara dijo en su alegato que el dolo fue para robar y eventualmente para lograr la impunidad. Se podría inferir del hecho imputado el primero de los supuestos, pero en rigor, los prevenidos debieron saber concretamente al momento de la imputación cuáles de las finalidades delictivas se les imputaba: 1) matar para preparar o facilitar otro delito, 2) para procurar impunidad o 3) por no haber logrado el fin propuesto (STJRNS2 Se. 46/12).
Por otra parte, también desechamos el encuadramiento en el art. 165 del CP pues este es inaplicable cuando el homicidio ha quedado en grado de tentativa.
Al respecto, el Superior Tribunal de Justicia ha dicho sobre “la tentativa del robo en la figura del art. 165 del Código Penal […que:] ‘La consumación del delito exige la concurrencia de los dos hechos: apoderamiento, o su tentativa, y muerte. La tentativa [del delito] no es posible, porque, por un lado, la tentativa de apoderamiento, con resultado mortal, ya constituye el tipo del artículo 165, pues éste no exige la consumación del apoderamiento. Por otra parte, el fin de matar para robar excluye su aplicación a favor de otra figura […] A este respecto, cabe aclarar que, si bien las figuras penales pueden describir conductas complejas, de ello no se deduce que una figura castigue delitos complejos, pues en las hipótesis de delitos multiofensivos, lo que la ley hace es unir, en un delito y una pena, conductas plurales cuya ocurrencia separada constituye delitos autónomos’ (Edgardo Alberto Donna, Derecho Penal. Parte Especial, ed. Rubinzal Culzoni, 2ª edición actualizada, 2007, Tº II-B, págs. 201/202)” (STJRNS2 Se. 170/11).
En función de lo anterior, las conductas de los imputados encuadran en los delitos de tentativa de homicidio en concurso ideal con robo doblemente calificado por acometimiento con el uso de arma de fuego (con aptitud para el disparo) y por haber sido cometido en poblado y en banda en grado de tentativa (arts. 44, 45, 54, 79, 166 inc. 2 segundo párrafo y 167 inc. 2 del CP).
Quintero, Belmar y Busto actuaron en coautoría por el dominio funcional del hecho -esto es, por una división de tareas en la etapa ejecutiva-. En su aspecto subjetivo, implica una decisión común al hecho, mientras que el objetivo es la ejecución de la decisión por una división del trabajo.
“’Con lo dicho, la coautoría funcional registra una imputación inmediata y mutua de todos los aportes que se prestan al hecho en el marco de la decisión común… Consecuencia directa de este principio es que en la coautoría no se alteran las reglas generales del error, pues ninguno de los autores es instrumento, sino que todos son ejecutores…’ (Zaffaroni, Alagia y Slokar, Derecho Penal Parte General, pág. 786).
“’También, como toda participación, requiere el conocimiento de los elementos del tipo objetivo y la voluntad de lesionar el bien jurídico: el dolo’ (STJRNS2 Se.1/14 ‘Rojas’).
“Asimismo, en el fallo STJRNS2 Se. 184/12 ‘Núñez’, quedó claro que el acuerdo establecido tenía ‘… la importancia de referir la acción de cada partícipe a un plano común, que hace responsable mutuamente a cada uno, y dentro de los límites de ese acuerdo, por la acción del otro… El efecto de esa comunidad de hecho es lo que se llama comunicabilidad de las responsabilidades… la base y el límite de la comunicabilidad está señalada por el conocimiento que cada partícipe tiene de la naturaleza del hecho… El partícipe se hace tal por prestar su cooperación, no obstante el conocimiento de las calidades del hecho total’ (Soler, Derecho Penal Argentino, Tº 2, pág. 308).” (STJRNS2 Se. 96/15).
En otras palabras, quedó demostrado que la intención de los coimputados era la de realizar el robo en plena ciudad con la necesidad de utilizar las armas con poder vulnerante para facilitar la rápida consumación de la sustracción, de modo que el arma no podía dejar de ser parte del plan común y, por tanto, del conocimiento de los encartados.
Además, se ha dicho mutatis mutandi- que “[a]unque el procesado no haya esgrimido armas en ninguno de los dos robos, corresponde que, como a los demás encausados, se le aplique la calificante de robo agravado por el uso de armas, por cuanto intervino conscientemente en la comisión de hechos violentos en los cuales los restantes coautores sí las emplearon como medio intimidante… en el ámbito de la coautoría funcional se atribuye a todos los coautores la obra común, aunque el tipo legal no se haya cumplido íntegramente de propia mano por cada uno de ellos en particular. Decidido y ejecutado el delito sobre la base de una DIVISIÓN DEL TRABAJO, cada coautor complementa con su parte en el hecho, la de los demás en la totalidad del delito; por eso responde también por el todo” (conf. STJRNS2 Se. 116/01).
El encuadramiento mencionado concursa para cada uno de los imputados de forma ideal con la portación de arma de fuego de uso civil (arts. 54 y 189 bis, inc. 2, párrafo tercero del Código Penal; art. 4 del CPP; art. 18 de la Constitución Nacional). Sobre esta figura nos explayamos arriba siendo aplicable, en lo pertinente, lo ya dicho.
B.2.- Sobre el mismo factum que venimos analizando respecto de Dato, el Fiscal de Cámara dijo que de “ninguna manera” consideraba probado que el acuerdo prestado por Estevanacio implicaba matar a Dato. Para este imputado descartó de plano el encuadramiento en el art. 80 inc. 7 del CP.
Obviamente que hasta aquí coincidimos con la acusación. Esta última prosiguió su alegato requiriendo por la porción en cuestión- que se encuadre como robo calificado con arma, en poblado y en banda, en grado de tentativa y en función de la limitación de su acuerdo (art. 47 del CP).
Nuestra coincidencia con el acusador público es en función de lo antes desarrollado puesto que de los hechos reprochados surge que Estevanacio prestó una ayuda indispensable (llevarlos al lugar del hecho y asegurar la huida) a sus consortes de causa y participó del acuerdo de voluntades para ir a robar con armas, en lugar poblado y en banda, por lo que la utilización de las armas se consideró necesaria y posible como asimismo el resultado muerte y su tentativa. Como antes dijimos, los datos fácticos se relacionan directamente con la necesidad de utilizar un elemento con poder vulnerante para facilitar la rápida consumación de la sustracción, de modo que el arma no podía dejar de ser parte del plan común y, por tanto, del conocimiento de todos los partícipes.
En este sentido, la colaboración de Estevanacio es la propia de un partícipe primario, porque constituye “participación primaria el accionar del imputado que en ocasión del robo tiene el rol de esperar en un auto, con el motor en marcha, la salida de los autores del hecho, puesto que la ayuda prestada es de real importancia, a tal punto que todo el plan delictivo de fuga dependía de su accionar” (Se. 192/05, Se. 126/06 STJRNSP).
Consecuencia de lo anterior es que la conducta de Estevanacio encuadra en los delitos de homicidio en grado de tentativa en concurso ideal con el delito de robo doblemente calificado por acometimiento con el uso de arma de fuego, por haber sido cometido en poblado y en banda en grado de tentativa en el carácter de partícipe necesario (arts. 44, 45, 54, 79, 166 inc. 2 segundo párrafo y 167 inc. 2 del CP).
B.3.- La porción de los hechos referidos a la muerte de Damián Héctor Salvo fue encuadrada por la acusación en el art. 165 del CP; esto es, homicidio en ocasión de robo. Atribuyó a Quintero, Belmar y Busto que actuaron en coautoría por el dominio funcional del hecho. Respecto de Estevanacio requirió su condena en el carácter de partícipe necesario.
Coincidimos con el Fiscal de Cámara pues la materialidad establecida claramente denota una actuación conjunta a los fines de robar ocasión en la cual muere Salvo por un disparo de arma de fuego.
Al respecto se ha sostenido que el resultado muerte ubica la conducta del ladrón en el art. 165 del CP, no importa que el mismo provenga directamente de su accionar (muerte de la víctima o de un tercero) o indirectamente (muerte de una persona que no sea él, ocurrida por la acción de la víctima o de un tercero al defenderse de su accionar, incluso el codelincuente) (Breglia Arias – Gauna, Código Penal y leyes complementarias, 2º ed., Astrea, pags. 556/8).
Sobre las cuestiones del carácter de coautores y partícipe necesario como asimismo del dolo eventual son de aplicación los motivos antes desarrollados sobre cada cuestión.
Respecto a la extensión de la agravante en el caso de pluralidad de partícipes, se ha dicho que “[r]ige, claro está, el principio de individualidad de la responsabilidad; por tanto, responderá por robo calificado quien ejerció la fuerza o violencia, con cuyo motivo o en cuya ocasión resultó el homicidio. Los partícipes del robo que no hayan convergido intencionalmente con ese modo de perpetración, responderán por el tipo básico, no por el agravado. Por supuesto que esa convergencia puede manifestarse a través de la mera conformidad con la utilización de determinados medios para ejercer la fuerza o la violencia: en el partícipe que estuvo de acuerdo en que otro utilizara explosivos para volar una puerta, de cuya explosión resultó la muerte de una persona, no se podrá negar esa convergencia; tampoco en quien estuvo de acuerdo en cometer el hecho con un arma de fuego, debidamente habilitada para ser disparada de manera letal, ya que no queda marginada de su voluntariedad su eventual utilización” (Carlos Creus y Jorge Eduardo Buompadre, pág. 462).
“Si no se ha podido determinar quién de los imputados es el autor material de las lesiones mortales sufridas por la víctima, ello determina que la conducta quede atrapada por la definición del art. 165 (homicidio que no se considera preordenado y que se produjo a consecuencia de la perpetración del delito contra la propiedad). En este caso no es decisiva ni relevante la determinación del efectivo y real autor material de la muerte. Aun habiéndose determinado, el principio de la comunicabilidad de las agravantes permite declarar a los restantes como coautores del ilícito, en el grado del art. 45” (Breglia Arias y R. Gauna, pág. 132). (ver STJRNS2 Se. 170/11).
B.4.- Los delitos en los cuales se encuadraron las conductas de los imputados fueron concursados de forma ideal (art. 54 del CP) por el Fiscal de Cámara.
La cuestión a resolver es, entonces, la forma en que concursan los tipos penales encuadrados en los anteriores considerandos B.1.- y B.3.- respecto de Nicolás Rubén Quintero, Angel David León Belmar y Fernando Javier Busto, quienes fueron encontrados penalmente responsables:
Respecto de las conductas en perjuicio de Sergio Dato:
De los delitos de homicidio en grado de tentativa, robo doblemente calificado por acometimiento con el uso de arma de fuego y por haber sido cometido en poblado y en banda en grado de tentativa, y portación de arma de fuego de uso civil, todos en concurso ideal y en el carácter coautores (arts. 44, 45, 54, 79, 166 inc. 2 segundo párrafo, 167 inc. 2 y 189 bis, inc. 2, párrafo tercero del Código Penal).
Respecto de las conductas en perjuicio de Damián Salvo:
Del delito de homicidio en ocasión de robo en el carácter de coautores (arts. 45 y art. 165 del CP).
Es sabido que cada figura delictiva atrapa ciertos episodios de conducta humana. “La existencia de uno o más delitos depende de circunstancias de distinta naturaleza. Por una parte, depende del poder de absorción de determinada figura, ya que, según sabemos, no toda figura delictiva hace referencia a un modo de conducta naturalmente simple y unitario. Pero sucede a veces, que el hecho excede ese contenido descriptivo…” (Soler, II, 339/340). El mismo autor señala además que una de las hipótesis para abarcar tal exceso es el concurso real de delitos, cuando los hechos sean independientes. En este marco, el juzgador, en conformidad con las exigencias técnicas de cada tipo penal, abarcará -entenderá comprendidos- los extremos fácticos respectivos, intentando atrapar los hechos comprobados de la acusación (STJRNS2 Se. 126/06).
La doctrina es abundante en señalar diferentes “criterios sobre unidad o pluralidad delictivas” (ver, a título de ejemplo, http://www.terragnijurista.com.ar/doctrina/criterios.htm).
Allí se expone que entre las distintas posturas algunas parecen cobrar cada vez mayor fuerza. También se aclara que existen casos paradigmáticos que han motorizado a los juristas a pensar en el problema y ensayar las diferentes soluciones.
Entendemos que en el supuesto sub exámine estamos ante un caso paradigmático en función de la materialidad que se ha establecido en base a la prueba ventilada.
Concretamente, los imputados y Damián Salvo en convergencia intencional y conjunto dominio en la ejecución de las conductas idóneas para concretar el robo y ante las maniobras de huida de Dato comenzaron a dispararle con la ultraintención de darle muerte para lograr su finalidad de consumar el apoderamiento ilegítimo, ocasión en la que uno de los disparos impactó en Salvo.
Como se advierte, y antes señalamos, la acusación no ha probado qué concretas conductas realizó cada una de esas cuatro personas, tampoco demostró qué arma portó cada uno y mucho menos quiénes fueron los que dispararon contra Dato ni con cuál disparo de la secuencia en que se sucedieron fue el que derribó de muerte a Damián Salvo; es decir que quedó sin probar si el disparo mortal fue el primero, el segundo o cualquiera de los otros.
No tenemos una delimitación fáctica. Si a eso le sumamos que los disparos tienen el nexo de que iban todos dirigidos a Dato mucho menos podemos arribar a una certeza sobre que de la totalidad del tramo fáctico comprobado existieron dos (o más) acciones o unidades de conductas independientes que permitan con certeza- la aplicación del concurso real entre ellas.
En base a lo anterior entendemos que corresponde que los delitos mencionados concursen de forma ideal (art. 54 del CP).
Por este motivo, es decir, porque las conductas juzgadas son consideradas un hecho que caen bajo más de una sanción penal, no es aplicable el art. 41 bis del CP puesto que esta agravante (utilización de arma de fuego) ya está aplicada con el encuadramiento en el art. 166, inc. 2, segundo párrafo del CP. El segundo párrafo del citado art. 41 bis es terminante al respecto.
Por último y por iguales razones corresponde disponer que los delitos determinados por la conducta de Estevanacio (considerandos B.2.- y B.3.-) concursen de forma ideal (art. 54 del CP).
C.- Finalmente, corresponde resolver que las conductas de Nicolás Rubén Quintero, Angel David León Belmar y Fernando Javier Busto encuadradas en los considerandos A.- y B.- concursen de forma real puesto que los tramos fácticos comprobados son independientes (conf. STJRNS2 Se. 224/10, entre muchas otras).
Concluyendo, no habiéndose planteado ni advirtiendo causales de justificación ni de inculpabilidad que tornen lícita las conductas enrostradas, corresponde condenar a Nicolás Rubén Quintero, Angel David León Belmar y Fernando Javier Busto como coautores de los delitos de homicidio en grado de tentativa, robo doblemente calificado por acometimiento con el uso de arma de fuego y por haber sido cometido en poblado y en banda en grado de tentativa y homicidio en ocasión de robo; y como autores del delito de portación de arma de fuego de uso civil sin la debida autorización legal, todos en concurso ideal (arts. 44, 45, 54, 79, 165, 166 inc. 2 segundo párrafo, 167 inc. 2 y 189 bis, inc. 2, párrafo tercero del Código Penal); calificación que concursa de forma real con el delito de portación de arma de fuego de uso civil sin la debida autorización legal, en el carácter de autores (arts. 45, 55, 189 bis, inc. 2, párrafo tercero del Código Penal).
Por otra parte, corresponde condenar a Jorge Luis Estevanacio como partícipe necesario de los delitos de homicidio en grado de tentativa, robo doblemente calificado por acometimiento con el uso de arma de fuego y por haber sido cometido en poblado y en banda en grado de tentativa y homicidio en ocasión de robo, todos en concurso ideal (arts. 44, 45, 54, 79, 165, 166 inc. 2 segundo párrafo y 167 inc. 2 del Código Penal). ASÍ VOTAMOS.
A la Cuarta cuestión propuesta, los Señores Jueces dijeron:
Punto inicial para resolver esta cuestión es saber que la ley determina las penas y las escalas penales en abstracto, pero es el Tribunal quien las individualiza, tarea para la cual la constitución y las leyes fijan exigencias de fundamentación en base a la evaluación de pautas y circunstancias de hecho (arts. 40 y 41 del CP).
El fundamento del sistema flexible adoptado por nuestro Código radica en la observancia de principios fundamentales como los de: legalidad, igualdad ante la ley, abstracción de la norma, proporcionalidad, culpabilidad y humanidad de la pena.
De tal forma, pasamos a cumplimentar la tarea de determinar la sanción penal motivando tanto la índole como el quantum de la pena y su modo de ejecución.
La jurisprudencia del Superior Tribunal sostiene que debe expresarse fundamentación sobre todas las pautas de mensuración para aquilatarse de forma correcta los ítems positivos, negativos y neutros, conforme lo desarrollado por ejemplo- por Andrés José D’Alessio en Código Penal. Parte General (La Ley, 2005, págs. 427 y sgtes.; ver Se. 45/08, 134/08 y 93/13 STJRNS2, entre otras).

Así, la determinación de la pena en particular debe ajustarse a la ponderación de las pautas mensurativas para establecer el quantum de pena correspondiente a la culpabilidad de cada imputado (D’Alessio, Código Penal. Parte General, 2º edición actualizada y ampliada, Tº 1, págs. 644 y sgtes.).

Este último autor señala (comentando el art. 41 del CP, pág. 635, y en concordancia con Ziffer) que para la determinación de la pena se consagra cierta amplitud de decisión en manos del juez, pues no se ofrece al mismo tiempo una valoración de las circunstancias que las presente a priori como agravantes o atenuantes, ni se establece cuál es el valor relativo de cada una o cómo se solucionan los casos de concurrencia entre ellas. Refiriendo luego a Núñez y De La Rúa, dice que la enumeración de las pautas no excluye uno solo de los elementos referentes a la persona o al hecho dignos de ser considerados.

En este sentido, es la “intensidad” de las circunstancias la que debe ponderarse. Destacamos así que no valoramos los hechos típicos de las figuras penales de condena (ver D’Alessio, ob. cit., Parte especial, tomo 2, págs. 269/274) a los fines de la determinación del monto de la pena, no obstante que se citen a continuación para dar contexto a los párrafos que demuestran la “intensidad” valorada.

a) Acción, medios empleados, daño y peligro causado: estas circunstancias fueron desarrolladas de forma extensa al resolver las anteriores cuestiones de la presente sentencia, destacando que la “intensidad” de las conductas (o sea, no como hechos típicos en sí mismas sino sobre la graduación intensiva de las mismas) coordinadas y con total desprecio por la vida humana de quienes resultaron víctimas (Dato de lesiones y daños- y Salvo de homicidio-) y también de toda otra circunstancial persona que pudiera transitar por el lugar e inclusive de las que estuvieran en sus casas, pues las cacería humana emprendida para evitar la huida y lograr el atraco dejó balas locas que pudieron impactar en otras personas lo que no ocurrió de casualidad-.

Los medios empleados fueron “cuatro” armas de fuego de las cuales se dispararon “dos”. Esta intensidad de los medios que se utilizaron demuestra la total carencia del respeto del principal bien jurídico protegido por el código penal (la vida humana).

Sin lugar a dudas lo negativo de estas pautas habla por sí solas.
b) Motivos (a cuyo respecto “aclara Ziffer… que la culpabilidad será más grave cuanto más bajos, aberrantes o contrarios a derecho sean los sentimientos y motivos del autor…”; ver D’Alessio, ob.cit., pág. 428): los motivos fueron el apoderamiento ilegítimo de bienes ajenos en función de la cantidad de dinero que para ellos representaba el botín. En las escuchas telefónicas hablaban de 100 “lucas” a repartirse, reiterándose ese monto en varias oportunidades y con intensidad para terminar de convencer a Estevanacio.
A igual que la anterior, es absolutamente negativa la merituación de esta pauta.

c) Edad, educación, costumbres y demás condiciones personales: La “edad es indicadora del grado de madurez de la persona y del grado de asentamiento de ciertas características de su personalidad, que harán más fácil o más difícil la evitación de la conducta prohibida” (D’Alessio, ob.cit., pág. 430): la personalidad de los imputados es uno de los datos indicadores de su ámbito de autodeterminación y se refiere a la influencia que ella tuvo en las posibilidades de conducirse en el caso concreto. En autos, todos eran mayores de edad y menores de veinticinco años al momento del hecho lo que nos indica que ya no eran tan jóvenes y tenían una madurez suficiente para comprender sobradamente la magnitud e intensidad de las consecuencias que sus conductas tenían directa e indirectamente. Los acuerdos y logística acreditados (recuérdese que no pudo establecerse la identidad del tercero a quien llamaban “Tomy” quien pasaba la información de lo que hacía Sergio Dato coordinando así el inicio del raid delictivo). Es decir que tuvieron plena autodeterminación para los hechos que realizaron.

Recuérdese que las circunstancias relativas a la educación, situación social y personal al momento del hecho resultan relevantes para evaluar la capacidad de los imputados para reconocer la antijuridicidad de su conducta y para determinarse de acuerdo con ese conocimiento, y también para establecer el grado de exigibilidad de una conducta conforme a derecho (conf. D’Alessio).

Por lo anterior, el aspecto mencionado al inicio de esta pauta mensurativa es negativo.
Por los restantes, valorados los informes de abono y del art. 66 del CPP los consideramos positivos pues carecemos de mayor información relevante y, además, al dar sus datos personales en la audiencia de debate los encartados afirmaron tener trabajo y estudiar (Quintero).

d) Participación en el hecho: Recuerdo que, en este aspecto, no “se trata de participación en sentido estricto, pues comprende a los autores y a los partícipes” (D’Alessio, ob.cit., pág. 430): sin lugar a dudas la mayor intensidad negativa de la pauta recae en los coautores de los delitos siendo sensiblemente menor para el partícipe necesario. El desenvolvimiento de todos quedó claramente fijado en el desarrollo de las anteriores cuestiones.

Así se valora el rol que desempeñaron en sus actuaciones en el logro del plan delictivo. Es una pauta negativa.

No valoramos la pluralidad de intervinientes para caracterizar el ilícito puesto que esta circunstancia es una de las agravantes típicas.

e) Vínculos personales y calidad de las personas: No se han demostrado vínculos personales entre los imputados y Sergio Dato en virtud de los cuales resulte más exigible la conducta de los partícipes conforme a derecho.
Por las particularidades del hecho, consideramos no ponderar el vínculo con Damián Salvo. De tal forma, la pauta debe valorarse como positiva.

f) Circunstancias de tiempo, lugar, modo y ocasión: la nocturnidad, la comisión en la vía pública a la vista de la sociedad y de la víctima, el seguimiento y acometimiento subrepticio que logró ser detectado por Dato cuando los tenía cerca y en ocasión de arribar a su casa a la madrugada luego de terminar la jornada laboral de un día domingo (por lo cual los imputados consideraban que llevaba la mayor recaudación del negocio), necesariamente indica una valoración negativa.
g) Conducta precedente y demás antecedentes personales: los antecedentes y condiciones personales son considerados como indicadores de la mayor o menor autodeterminación con que actuaron pues resultan datos de utilidad para cuantificar el grado de culpabilidad.

Atentos a la prueba incorporada por lectura, consta que Quintero, Estevanacio y Busto no tiene antecedentes computables, mientras que León Belmar registra una condena a un mes de prisión en suspenso por el delito de lesiones (fs. 1843 de la causa agregada por cuerda expte. n° A-129/14).
La valoración de la pauta es positiva.

h) Reincidencia: en función de lo anterior, también es positiva.
i) Conocimiento personal: En el transcurso de las audiencias de debate hemos tenido conocimiento de visu de los imputados y ante la ausencia de particularidades al respecto la valoramos como positiva.

Por los motivos expuesto, corresponde imponer las siguientes sanciones penales: a Nicolás Rubén Quintero, Angel David León Belmar y Fernando Javier Busto, la pena de diecinueve (19) años de prisión efectiva e inhabilitación especial para portar armas de fuego por el doble de tiempo de la condena (art. 189 bis inc. 2 tercero y séptimo párrafos).

Por otra parte, se impone a Jorge Luis Estevanacio la pena de trece (13) años de prisión efectiva.
Para tales conclusiones consideramos la totalidad de las pautas mensurativas de los arts. 40 y 41 del CP que se valoran en conjunto y en base a las cuales determinamos la pena a imponer sin superar la gravedad de la culpabilidad. De tal forma, respetamos la función principalmente limitadora del principio de culpabilidad, como fundamento de medición de la pena.

La condena guarda racional proporción con los hechos delictivos reprochados, pues siendo graduable el injusto y consecuentemente el reproche, las penas se ajustan a dichos parámetros respetando el marco punitivo previstos para el caso.

En otras palabras, aquilatamos las circunstancias y resolvemos atendiendo a la proporcionalidad que debe mediar entre la gravedad de la pena y la intensidad del reproche demostrándose así la conexión del quantum de la pena con los hechos de condena. ASÍ VOTAMOS.

Por todo lo expuesto,
LA SALA “A” DE LA CAMARA EN LO CRIMINAL DE VIEDMA
RESUELVE:
Primero: RECHAZAR los planteos de nulidad deducidos por las defensas, conforme lo resuelto en la primera cuestión.
Segundo: ABSOLVER a Jorge Luis Estevanacio, Nicolás Rubén Quintero, Angel David León Belmar y Fernando Javier Busto, de consideraciones personales antes mencionadas, en orden al hecho nominado segundo al inicio de la presente, por ausencia de acusación fiscal (art. 18 de la Constitución Nacional).

Tercero: CONDENAR a Nicolás Rubén Quintero, Angel David León Belmar y Fernando Javier Busto, de demás condiciones personales antes mencionadas, a la pena de diecinueve (19) años de prisión efectiva e inhabilitación especial para portar armas de fuego por el doble de tiempo de la condena, accesorias legales y costas, por considerarlos coautores penalmente responsables (en orden al hecho nominado primero al inicio de la presente) de los delitos de homicidio en grado de tentativa, robo doblemente calificado por acometimiento con el uso de arma de fuego y por haber sido cometido en poblado y en banda en grado de tentativa y homicidio en ocasión de robo; y autores del delito de portación de arma de fuego de uso civil sin la debida autorización legal, todos en concurso ideal (arts. 44, 45, 54, 79, 165, 166 inc. 2 segundo párrafo, 167 inc. 2 y 189 bis, inc. 2, párrafo tercero del Código Penal); calificación que concursa de forma real con el delito de portación de arma de fuego de uso civil sin la debida autorización legal, en el carácter de autores (arts. 45, 55, 189 bis, inc. 2, párrafo tercero y séptimo del Código Penal). También son de aplicación los arts. 12 y 29 inc. 3 del C. P. y 498 y sgtes. del C.P.P.-

Cuarto: CONDENAR a Jorge Luis Estevanacio, de demás condiciones personales antes mencionadas, a la pena de trece (13) años de prisión efectiva, accesorias legales y costas, por considerarlo partícipe necesario penalmente responsable (en orden al hecho nominado primero al inicio de la presente) de los delitos de homicidio en grado de tentativa, robo doblemente calificado por acometimiento con el uso de arma de fuego y por haber sido cometido en poblado y en banda en grado de tentativa y homicidio en ocasión de robo, todos en concurso ideal (arts. 44, 45, 54, 79, 165, 166 inc. 2 segundo párrafo y 167 inc. 2 del Código Penal). También son de aplicación los arts. 12 y 29 inc. 3 del C. P. y 498 y sgtes. del C.P.P.-

Quinto: Oportunamente, disponer sobre las armas y demás objetos secuestrados en el expediente.
Sexto: Regular los honorarios profesionales de los doctores Manuel Maza y Diego Luciano Pedriel -en conjunto- en 80 jus (por la defensa de dos imputados, arts. 6, 11 y ccdtes., L.A.), y al doctor Damián Torres en 50 jus (arts. 6 y ccdtes., L.A.).-

Séptimo: Regístrese, notifíquese, líbrense las comunicaciones de ley, cúmplase y oportunamente archívese.





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