Basta un segundo para que la vida se pierda y el dolor quede para siempre
El testimonio de Fabián Andrade fue conmovedor quebrando en llanto a sus cercanos y dejando con la respiración contenida al resto.


Es tan difícil como inhumano imaginar a ese padre buscando vida en sus hijos. Llamándolos a los gritos primero, tomando el pulso al mayor que iba en el asiento del acompañante con el cinturón colocado, retirando a Tomás de 10 del asiento trasero para envolverlo y proteger esa cabecita que sangraba. Su madre no estaba en medio de esa abrumadora oscuridad al costado de la ruta 250 en la que sólo pudo gritar la desesperación por ayuda.
Imposible ponerse en los zapatos de ese hombre que no tardó en darse cuenta que Juan Cruz de 28 ya no respondería pero que el más chiquito aún respiraba y necesita urgente ser asistido por médicos.
La primera en llegar al lugar, donde habían quedado sembradas sobre el asfalto bolsas de cebollas, fue una mujer compañera de trabajo de Andrade que bajó a la banquina para tratar de ayudarlo y se encontró con Tomás acostado sobre el pastizal al lado de la Duster destrozada por el impacto en el costado derecho. “Tranquilo papito ya vienen a ayudarte”, le dijo al nene que abrió sus ojitos, según el recuerdo imborrable de Clementina Aravena que continuó con estremecedores detalles.
Pasaron un par de camioneros que prometieron buscar ayuda en un lugar de escasa señal telefónica. Las ambulancias llegaron después para alivio de ese padre por ese hijo que aún respiraba pero que al día siguiente le anunciaron su muerte cerebral.
MAS DE 20 TESTIGOS
Fueron 10 los testimonios escuchados en esta primera audiencia que ratificaron cada término de la imputación sostenida por la fiscal Yanina Estela Pasarelli contra Liliana Padilla y que también sostiene la querella ejercida por Damián Torres.
Por su parte, en su alegato de apertura Juan Pablo Merlo como defensor particular de Padilla remarcó que -lo sucedido sobre la 250 en dirección a Viedma y a poco de llegar a la rotonda que desvía la circulación hacia San Antonio- fue un accidente.
Planteó irregularidades probatorias, errores en el procedimiento y en las pericias, asegurando que su defendida no prestó ayuda y se fue del lugar por miedo. Y volvió a enfatizar que lo ocurrido fue un accidente: un evento inesperado involuntario que causa daños, marcando la diferencia con un hecho de tránsito que involucra culpa debido a negligencia u otros factores humanos, tal como se la acusa a Padilla.
Basta un segundo para que la vida se pierda y que el dolor irreparable se apodere del alma doliente. Nadie está libre pero es inadmisible que, a pesar de estos hechos de tránsito, se siga consumiendo alcohol antes de conducir o excederse en la velocidad, no respetar las señales de tránsito, no llevar colocado el cinturón de seguridad, entre tantas otras.
No medir las consecuencias puede desatar una tragedia que no tiene marcha atrás.
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