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“Si López, por arrogancia o por falta de escrúpulos, decidió no renunciar a su banca, Juntos Somos Río Negro, debió haber tomado una decisión concreta de cara a la sociedad”

Como rionegrina, legisladora, madre y sobre todo como MUJER, este 8 de Marzo siento el compromiso de escribir estas líneas, porque tal vez sea la única forma de mitigar la bronca y el dolor que sentimos muchas mujeres en Río Negro.

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Legisladora Marta Bizzotto.

Es difícil comprender lo que sucede hoy en el mundo, donde las mujeres continuamos luchando incansablemente por la igualdad de derechos. Sin esta batalla que damos día a día, parece que el tiempo para nosotras se hubiera detenido hace cientos de años, y nada desde allí hubiera avanzado siquiera un ápice.

Nuestras conquistas las hemos marcado a fuego para no retroceder un paso más. Logramos convertir la lucha de la mujer trabajadora en una más amplia, que atañe al reconocimiento íntegro de la mujer, echando por tierra el antiguo imaginario social que se nos impuso y propiciando una redefinición del roles que hace pocos años comenzamos a vislumbrar.

La visibilización de nuestra lucha ha permitido dar un debate a lo largo y ancho de la sociedad, poniendo de relieve todas las problemáticas que nos invaden por el simple hecho de ser mujeres libres de todo prejuicio social. Con gran trabajo, esfuerzo y sacrificio, hemos desenmascarado las distintas formas en las que se ejerce violencia hacia nosotras, quitándole el velo a una sociedad que, sin embargo, continúa reproduciendo prácticas machistas en los distintos ámbitos.

Aunque hemos logrado grandes avances, el maltrato a la mujer es moneda corriente en nuestra sociedad. Y se dificulta contrarrestarlo aún más, cuando se encuentra legitimado desde diferentes sectores. Cómo pretendemos la transformación de una sociedad si muchas veces el poder político es quien apaña o encubre estas prácticas.

Río Negro padece esta complicidad, con un gobierno provincial que protege a un legislador imputado por violación, permitiéndole integrar comisiones en la Legislatura habiendo solicitado licencia sin goce de sueldo. Quien tiene la enorme responsabilidad de representar al pueblo y a todos sus intereses, no puede estar involucrado en un delito semejante, ni siquiera sospechado de tan aberrante hecho.

Si el legislador López, por arrogancia o por falta de escrúpulos, decidió no renunciar a su banca, el conjunto de Juntos Somos Río Negro, debió haber tomado una decisión concreta de cara a la sociedad. De lo contrario, recae sobre ellos un alto grado de responsabilidad tanto institucional y política como moral y ética.

Lamentablemente, el accionar del gobierno de Alberto Weretilneck no sorprende con estas actitudes. El año pasado el gobierno rionegrino ejecutó menos del 10% en los programas para la erradicación de la violencia de género y otros programas contra la violencia hacia la mujer. Tampoco quiso declarar la emergencia en violencia de género, un pedido sistemático desde el bloque del FpV y de numerosos actores sociales comprometidos con la causa, mientras que, paradójicamente, el Consejo Provincial de la Mujer, un espacio esencial para la protección de la mujer rionegrina, continúa inactivo, desdibujado, en el anonimato cómplice de su conducción que disocia las funciones que le son inherentes del reclamo constante que la sociedad rionegrina le demanda.

La lucha de las mujeres rionegrinas debe estar acompañada por políticas públicas, con una nueva concepción del Estado en la redefinición de sus funciones, políticas que nos protejan, que generen conciencia, con participación ciudadana activa y con debates profundos en las escuelas e instituciones estatales.

Nos debemos acciones concretas que sean generadoras e intérpretes de una nueva conciencia colectiva, en donde seamos las protagonistas y recojamos los frutos de nuestra lucha. Mientras el gobierno provincial prefiera no quitarse el velo, y no comprenda que este día trasciende a una fecha simbólica de nuestro calendario, las mujeres rionegrinas seguiremos estando desprotegidas, pero no por ello despojadas de nuestras convicciones y nuestra lucha.

Legisladora Marta Bizzotto.