Más de 2 millones deberá pagar la provincia por el crimen de Diego Bonnefoi

La familia Bonnefoi ganó el juicio civil contra la provincia de Río Negro y el efectivo policial que asesinó al joven. Los padres de la víctima recibirán 400 mil pesos cada uno, pero en total los acusados deberán pagar 2 millones 300 mil pesos.

Compartir en Whatsapp

La familia de Diego Bonnefoi, el chico de 15 años asesinado en 2010, ganó el juicio civil por “daños y perjuicios” contra la provincia de Río Negro y el efectivo policial que lo mató, Sergio Colombil.

Diego Bonefoi fue asesinado de un disparo en la cabeza durante una persecución policial, la madrugada del 17 de junio de 2010. El homicidio desencadenó una intensa protesta que fue brutalmente reprimida por efectivos policiales y tuvo como consecuencia la muerte de dos jóvenes, aún impunes.

El Juzgado Civil Nº 1 a cargo del juez Mariano Castro condenó a la provincia y a Colombil “a que dentro del plazo de 10 días de notificada la presente abonen en forma concurrente a los coactores Fabian Sandro Bonnefoi y Mariela de las Nieves Bonnefoi, la suma de $400.000 para cada uno ($800.000 en total), mas los intereses”.

Además reguló los honorarios de los dos abogados de la familia en $546.644,12; los de los apoderados de la Fiscalía de Estado de Río Negro en 353.710,63 pesos; los del patrocinante del codemandado Colombil, en la suma de $117.903,63 y los honorarios de la perito psicóloga en la suma de $27.000.

“Se deja constancia que se ha tomado como base regulatoria la suma de $2.296.824,19, que surge de adicionar al capital de condena los intereses fijados en la misma hasta el 17/10/2017, regulándose el 17% para los letrados de la parte actora -mas el 40% por la labor procuratoria-; el 11% para los letrados de la codemandada Provincia de Río Negro -mas el 40% por la labor procuratoria- y el 11% (comprensivo de una sola etapa) para el Dr. Ganuza –patrocinante de Colombil-, teniendo en cuenta que su actuación se limitó a la contestación de demanda” indica el fallo.

El juez argumentó que “ningún hecho es capaz de generar mayor agravio moral que la pérdida de un ser querido, teniendo en cuenta su carácter irreversible y definitivo. Pero cuando se trata de un hijo -y mas aún si de corta edad-, el daño moral es inconmensurable ya que ese hecho rompe con el orden natural de las cosas, obligando a los padres a padecer la horrible circunstancia de tener que darle sepultura, para lo que sin duda ningún ser humano está preparado”.

“Diego Bonnefoi tenía poco más de 15 años cuando falleció, por lo que deben ponderarse -a los fines de la cuantificación del daño moral- la amargura por la muerte tan prematura, los padecimientos por su ausencia definitiva, la impotencia frente a la inexplicable dinámica de los hechos y la sensación de vacío que para los padres representa la imposibilidad de contar con su compañía, insustituible por sus otros hijos” agrega el documento. “

“Además, el carácter violento, repentino y trágico del hecho generador, sumado a los acontecimientos no menos trágicos que se sucedieron con posterioridad y que son de público conocimiento -al menos en esta ciudad-, sin duda impidió que los coactores pudieran asimilar la pérdida, por lo que corresponde receptar el rubro en estudio, que se fija en la suma reclamada de $400.000 para cada coactor” definió el juez refiriéndose a los hechos ocurridos el 17 de junio de 2010.

Se caracteriza el daño moral como aquella lesión en los sentimientos que produce dolor, sufrimiento físico, inquietud espiritual, agravio en las afecciones legítimas y, en general, toda clase de padecimientos insusceptibles de apreciación pecuniaria.

La fijación de sumas indemnizatorias en concepto de daño moral no está sujeta a reglas fijas por lo que, en principio, depende del arbitrio judicial, para lo cual basta la certeza de que el daño ha existido y “tratándose de un hecho ilícito lo que provocó la muerte de quien en vida fuera el hijo de los coactores, el daño moral se presume sin necesidad de prueba” aclaró Castro.

FUENTE: Bariloche 2000