Los inadaptados de siempre opacaron la marcha pidiendo por la aparición de Santiago Maldonado

Un importante grupo de personas marcharon este viernes en Viedma reclamando por la aparición con vida de Santiago Maldonado, pero aparecieron los inadaptados de siempre.

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El encuentro se realizó en la Plaza San Martín, con un acto de las comunidades mapuches frente al edificio de la Justicia Federal, ubicado en las calles San Martín y Belgrano.

La marcha era de total pacividad. La mayoría de los participantes pedían por la aparición con vida de Santiago, pero dentro del importante grupo que marchó, estaban los grupos que sólo buscan siempre cometer disturbios y romper todo lo que se les cruza.

La policía no intervino, los inadaptados hicieron lo que quisieron. Varias personas pidieron que no pintaran las paredes de los edificios públicos, pero nada los detuvo.

El STJ de Río Negro, en un comunicado, expresó su repudio: “La destrucción vandálica de bienes públicos por parte de quienes en la fecha, en minúsculo grupo y a cara cubierta, luego de realizar la marcha reclamando por el joven Maldonado, arremetieron irracionalmente contra la fachada del edificio de Tribunales. La injustificada y reiterada violencia al manifestar por algo que angustia a todos los que somos parte de esta Sociedad, y deseamos vivir en democracia, ejerciendo la libertad de expresión y protesta dentro del marco de la racionalidad y el respeto, nos preocupa y alarma.

Reparar lo destruido implica el gasto de fondos destinados a prestar un servicio de administración de Justicia que permita a todos y en especial a los más vulnerables el acceso a justicia en términos de igualdad.

A esos jóvenes que tapan sus rostros –según se pudo observar en videos difundidos por medios de comunicación- y utilizan el aerosol para malograr lo que debe ser una marcha de justo reclamo por la aparición de otro joven, hijo y hermano de una familia que sufre, los llamamos a la reflexión y a la toma de conciencia; porque lo único que consiguen es malograr el sentido mismo del acto y la convocatoria. Restan trascendencia al hecho que lo motivara.

No suman, no aportan. Y la Sociedad espera de ellos que sean parte de una generación que construya, que avance y evolucione”.